Por: Gladys Rodríguez

Todo un debate se originó antes y después de las elecciones municipales sobre votar o abstenerse. Ganó la abstención… la mayoría expresó su descontento con los dirigentes de la MUD, el CNE y el Gobierno con la inacción voluntaria. Posterior al proceso y los resultados de un mapa rojo casi en su totalidad expresé mi punto de vista sobre esta decisión de esa mayoría. Respeto la decisión, pero no la comparto y sigo pensando que la inacción resulta peor que la participación en la adversidad, así lo manifesté, y seguiré argumentando, como muchos argumentaron su posición de no participar. Es válida la rabia, la decepción, la “frustachera”, la desconfianza, el agotamiento, la tristeza y un largo etc. consecuencia de todo lo que hemos vivido, y digo hemos, porque quien escribe también ha pasado por lo mismo y no estoy exenta de sentir todos estos estados de ánimo, agréguele que nunca he votado ni por error por este modelo y son extensas las derrotas que me ha tocado asimilar en estos 19 años, como a muchos de Ustedes. Hace rato pude haber decido no participar más si permitía que la rabia y la decepción se apoderaran de mi, ganas no me han faltado, pero siempre despierta mi espíritu de lucha y me empuja a participar, venga lo que venga. Algunos me expusieron que de esta manera avalaba el proceso, y al Gobierno, lamento decirles que con o sin participación el Gobierno asumiría, como en efecto siempre lo ha hecho, la posición de victorioso aunque el mundo ya no les crea y a lo interno sepamos como se ha construido esa supuesta victoria. Es parte de su estrategia comunicacional. Y varios ejemplos tenemos ya de procesos en los que no ha habido mucha participación y sobre todo testigos, terminamos dándoles  rienda suelta.  Ante ese escenario cualquier cosa era posible, como lo denunció Smarmatic del proceso para elegir a la fraudulenta ANC. Pueden alterar cifras de supuesta participación y votos a favor, sin testigos que vigilen y frenen la trampa y en los muchos espacios vacíos.

En mi comentario post proceso electoral también expuse que esperaba de parte de los abstencionistas una hoja de ruta para seguirlos. Recibí muchas opiniones, por fortuna la mayoría con malestar pero desde el respeto, otros lamentablemente cuestionaron mi inteligencia, mi integridad, mi ejercicio profesional, mi patriotismo, y me señalaron hasta de cómplice del  CNE y del  Gobierno. Saben lo que pienso del irrespeto, y lamento que algunos no puedan mantener un debate de altura, pero cada quien se expresa de acuerdo como es y le toca a esas personas reflexionar sobre la manera que comunican sus ideas buscando desacreditar al otro.

Particularmente no la tengo clara, deseo como la mayoría un cambio inmediato de este modelo y de esta gente, nunca deseé que llegaran al poder, imagínense por un segundo cuantos años tengo esperando otros gobernantes, casi dos décadas rogando a Dios y haciendo desde mis espacios de trabajo el esfuerzo para hacer ver la perversidad de este régimen y la necesidad de un viraje para poner fin a esta oscuridad que avizoraba sin ser vidente desde que se lanzó a candidato presidencial Hugo Chávez. Espacios desde donde también busco hacer llamados a la dirigencia opositora que con sus constantes errores, por diversas razones, nos llevaron a esta fractura de la oposición, gravísima con unas presidenciales en puerta y quizá con el mismo CNE.

Ahora bien, nuevamente comparto mi opinión, humildemente y con todo respeto a quienes difieren de mi, he entendido en medio de la complejidad que vivimos y luego de escuchar muchas opiniones de gente que ha estudiado la historia política de muchas naciones en situaciones similares que no hay un solo camino, sino la sumatoria de varios para lograrlo. No veo la inacción como camino, veo a esa mayoría empujando como un frente unido en todos los terrenos….así lo veo yo, aun cuando nos minen los senderos y nos arrebaten los triunfos. Pero igual, ante tantos cuestionamientos a mi capacidad de análisis e inteligencia preferí consultar al politólogo, Daniel Fermín para que explicar los pro y los contras de abstenerse y los pro y los contra de votar, acá comparto con Ustedes su punto de vista:

“Votar es el acto por excelencia del ejercicio de ciudadanía y democracia. Sin embargo, el valor del voto ha sido degradado, en primer lugar, por un régimen que tracalea, establece condiciones adversas, rompe la ley, actúa con discrecionalidad y genera dudas sobre la integridad del voto; y en segundo lugar, por la abstención como postura política que pretende ser ética, dejar claro un mensaje de inconformidad y de protesta. El problema con la abstención es que no es capaz de lograr los cometidos que se propone: desentenderse del problema por no estar de acuerdo con los procedimientos, lejos de debilitar al régimen, lo fortalece. Hoy, Venezuela amanece con alcaldías entregadas en bandeja de plata al oficialismo, por una dirigencia que no tuvo la responsabilidad de hablar claro, que por miedo a asumir los costos se dejó llevar por la desesperanza, en lugar de sacudirse, levantarse y organizar el descontento en cada reto futuro. Esto nos deja en un terreno muy fangoso, cuyas consecuencias pueden ser muy serias para el país. Se ha promovido una especie mágico-religiosa según la cual “algo va a pasar”, así como la inacción. Asumiéndose como postura ética, deja de lado que el desprendimiento de lo público y la inacción, el cruzarse de brazos, no puede ser lo ético. Lo ético es participar y no desistir, porque nada va a ser fácil, el régimen no va a respetar las leyes ni la Constitución, eso es más que evidente, entonces resulta fantasioso decir “cuando haya otro CNE”, porque no lo va a haber, o “cuando existan las condiciones”, porque esas condiciones no “llegan”, sino que se logran con la organización de la gente y la constancia. Las últimas dos elecciones dejan a la oposición en un muy mal lugar. Hay una crisis del liderazgo, que en otro país hubiese asumido responsabilidades ante la debacle de las regionales. Resulta muy difícil que después de desmantelar el voto como herramienta, y de adherirle una cualidad “sucia” y “anti ética”, además de “inútil”, y que después de desmovilizar a la ciudadanía, pueda la MUD decir ahora, sin que cambien en lo más mínimo las condiciones, “ahora sí, en las presidenciales sí”. Decir esto hace dos años resultaba increíble: que en su peor momento, el PSUV avanzaría electoralmente de manera arrolladora, sirviendo la mesa para 2018. Pero hasta aquí nos han llevado no solo el autoritarismo cada vez más bárbaro del gobierno, sino también los errores de una dirigencia que no le habla claro al país, que dice que no hay que ir a votar pero lanza un puño de candidatos escondidos, que llama a la abstención pero pide no entregar al PSUV ciertos municipios, como si representaran no a todo el país sino a un enclave de clase media. La gente no tiene cómo seguirle la pista a los mensajes contradictorios, a la incoherencia, y se hace la idea de que en la MUD no tienen demasiado claro lo que están haciendo. Como no hay accountability, mañana “regresarán” a sus partidos los que fueron “expulsados” por participar en las municipales, algunos de ellos con cargo nuevo. Es muy poco serio y una burla al país.

Los venezolanos, de cara a 2018, no podemos simplemente retraernos a nuestro espacio personal, a sobrevivir aislados del mundo, sino que tenemos que ser protagonistas activos de la lucha por el cambio en todos los frentes, exigiendo más de nuestro liderazgo: más transparencia, más responsabilidad, más seriedad; e involucrándonos nosotros, todos, porque no es la pasividad, no es el cruzarse de brazos, lo que puede sacarnos del abismo. Solo la participación activa de los venezolanos, la manera en la que nos involucremos en nuestros asuntos, puede empujar un cambio. El resto, las fantasías de ese “algo” que va a “pasar”, la sobre estimación del rol de la comunidad internacional, la inacción, la desesperanza y la entrega, nos condenarán al continuismo de los peores y al declive cada vez más avanzado de la calidad de vida y la democracia. La oposición debe reflexionar, dar la cara y rectificar, asumiendo lo que tenga que asumir. También tiene que recuperar la sintonía con la gente, no de manera cosmética, sino en el acompañamiento diario y en proponer una agenda clara que le demuestre a los venezolanos que aquí se está pensando en el futuro, en soluciones, y no solamente hablando de política mientras la gente padece. De lo contrario, servirá de poco pensar en unas presidenciales que hoy, contra todo pronóstico, tienen a Maduro como el candidato de mayor opción. Lamento no ser más optimista o alegre, estamos metidos en una cosa muy seria”.

La democracia es mucho más que votar. Eso es evidente cuando uno ve las fotos de “elecciones” en Corea del Norte, Cuba y otros lugares donde los regímenes hacen de lo electoral una simulación. En Venezuela, sin embargo, pese a las arbitrariedades de un CNE evidentemente subordinado al partido de gobierno, el voto (que costó mucha lucha, cárcel, exilio y sangre) ha conservado un poder importante, razón por la cual el régimen es el primer interesado en obstruirlo, en aniquilarlo. A esa tarea se prestan, pretendiendo lo contrario, quienes degradan el poder del voto como herramienta cívica para la participación, la protesta y la toma de decisiones. Al chavismo le encantaría que sus elecciones se parecieran a las de Corea y Cuba, y solo la resistencia activa de los votantes lo puede impedir. Si renunciamos al voto, le estamos haciendo el mandado a las intenciones del gobierno.

HASTA LA PRÓXIMA SEMANA


Publicado en Caraota Digital el 13 de diciembre de 2017.

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