Es hora de enfocarnos en los temas concretos que afectan a la gente

Prensa SPV-

El Director Nacional de Políticas Públicas de Soluciones para Venezuela, Daniel Fermín, llamó a dar “una sacudida” al debate político nacional “que nos permita aprender del pasado pero mirar hacia adelante para superar todo esto juntos”.

Afirmó que la crisis que atraviesa el país es consecuencia del fracaso del modelo económico del gobierno y de la polarización que “nos ha ido disminuyendo como Nación, que nos ha ido enfrentando los unos contra los otros y planteando una ficción de que aquí hay una gente buena y otra que es mala”.

En ese sentido, el sociólogo expresó que en Soluciones para Venezuela “insistimos en el diálogo, en la participación, en la reconciliación y en darle la palabra a la gente. Nosotros vamos a promover el voto”.

“Ante dos élites ensimismadas en sus problemas, en Soluciones estamos alzando la voz por los problemas de los venezolanos”, señaló Fermín. “Necesitamos encontrarnos y encontrar una solución juntos en la diversidad. No queremos 20 años más de lo mismo”.

Presos políticos, persecución y extremismo

Daniel Fermín recordó que la liberación de los presos políticos fue una de las principales banderas de Soluciones para Venezuela en la Mesa de Diálogo Nacional y reiteró que “nadie debe estar preso por su manera de pensar”.

Asimismo, manifestó que “estamos también en un círculo vicioso de extremismo”, a la vez que condenó cualquier intento de represión y persecución, así como también las salidas violentas y los atajos. “Tenemos que superar esa manera de hacer política y ver hacia las opciones que nos están diciendo otra cosa, hacia quienes nos están enseñando, desde las comunidades, desde las bases, nuevos modelos de organización popular en los que la militancia política y las divisiones no son lo más importante, sino que lo más importante es la solidaridad, el entendimiento, la reconciliación”.

A juicio de Fermín, “solamente en el encuentro, en el diálogo y en la paz podemos salir adelante”.

“Es hora de enfocarnos en los temas y dejar el conflicto, el enfrentamiento perpetuo de los actores de la polarización y ver cómo entre todos sacamos a Venezuela adelante”, expresó.

Ley Reformada de las Familias

Fermín se refirió también al comunicado que desde la Dirección de Políticas Públicas y la Dirección Femenina del partido del mapa fue publicado ayer sobre la Ley Reformada de las Familias.

Recordó la defensa irreductible de Soluciones para Venezuela de los Derechos Humanos, especialmente de las mujeres y de la comunidad LGBTIQ+, y el apoyo del partido del mapa al “espíritu de la ley”, no sin advertir que no basta con instrumentos legales, sino que el gobierno tiene que hacer cumplir las leyes y predicar con el ejemplo para tener un ambiente de respeto y solidaridad.

De cara al 21N

“Hemos sido unos creyentes porfiados, tercos, insistentes y de un solo discurso en el tema de la participación, en la recuperación del valor del voto”, afirmó el dirigente de Soluciones.

Aseguró que Soluciones defiende y promueve el camino electoral y que la política del partido es “buscar las mejores opciones, estén dentro de Soluciones, sean independientes o sean de otros partidos”.

“Estamos muy contentos de ver que muchas personas que hasta ayer promovieron la abstención hoy están de regreso al camino electoral. Con ellos no puede haber discriminación, más bien bienvenidos sean, sin mezquindad”, valoró.

Fermín señaló que “hemos ido organizándonos desde las bases en un trabajo arduo y estamos muy contentos con la mística y el trabajo de nuestra gente, con la capacidad y la madurez que han tenido las activistas y los activistas de Soluciones para Venezuela para conversar con todos los sectores”.

Tras pasar revista a algunas de las alianzas parciales con distintos factores políticos, reiteró que el norte es lograr “soluciones concretas para que haya gas, para que haya agua, transporte, seguridad, educación. Vamos a las soluciones concretas, lo demás es ruido”.

Cota 905

Fermín se refirió a los sucesos violentos que tuvieron lugar en el Suroeste de Caracas en días pasados y afirmó que se debe al fracaso de las políticas públicas del gobierno. “Las zonas de paz fueron un disparate”.

De la misma manera, expresó su “solidaridad con los habitantes de la Cota 905, de La Vega, de El Paraíso, de El Cementerio. Allí hay mucho trabajo por hacer, más allá del trabajo policial”. Afirmó que se debe avanzar hacia la “reparación, sanar lazos sociales, garantizar que nuestras comunidades populares no sean lugares periféricos echados al abandono sino que puedan desarrollarse integralmente en lo cultural, en la infraestructura, en el acceso a la educación”.

“Hay mucho por hacer y estas elecciones del 21 de noviembre son una extraordinaria oportunidad para impulsar esos cambios desde lo local y lo regional”, concluyó.

Tomemos en nuestras manos el destino de Venezuela

Entrevista con José Ríos Lugo, a través del Instagram de Reporte Global

Exclusivo de El Reporte Global

Daniel Fermín, dirigente del partido Soluciones para Venezuela, aseguró que el reto que hoy tienen que asumir los venezolanos de cara al futuro es decidir entre luchar por el cambio con su voto o rendirse con la abstención.

Considera el sociólogo como un “grave error” el llamado a la abstención que ha hecho Juan Guaidó y los sectores que le respaldan. “Tras ese llamado no hay ninguna propuesta que marque una ruta real para que Venezuela se encamine hacia un verdadero cambio, que no implica solo salir de Maduro”.Las declaraciones las ofreció Daniel Fermín, este lunes, en el programa En Conversación con Ríos Lugo, a través de Instagram, que conduce nuestro director el periodista José Ríos Lugo.

Fermín aseguró que frente a la polarización “Que es una calle ciega al futuro de Venezuela, el llamado debe ser a la participación para que los venezolanos seamos los protagonistas de nuestro destino”.

El activista político y docente explicó que tanto él como el partido Soluciones para Venezuela reivindican el llamado a la participación en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre pues “La gente está cansada de que los políticos estén más preocupados por los problemas de los políticos que los problemas de la gente”. Añadió Daniel Fermín que un proceso electoral aun en condiciones desventajosas, es una oportunidad para destrancar el juego. “Lo que pase en Venezuela no lo decide ni La Habana, ni Washington. La última palabra la tienen los venezolanos y la darán ese 6 de diciembre”.

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Con información de Reporte Global

El 6D los venezolanos decidiremos nuestro futuro

Soluciones para Venezuela insiste en que el proceso electoral del 6 de diciembre servirá para distender el conflictivo clima del país y conseguir, con nuevas caras dentro de la Asamblea Nacional, otros cambios.

Eso es lo que asegura uno de los miembros fundadores de este movimiento, Daniel Fermín, quien en conversación durante el programa online Con La Luz, insistió en que estos comicios significarán para el país “una extraordinaria oportunidad de decidir el destino de los venezolanos”.

El sociólogo experto en asuntos políticos informó durante la conversación con Luz Mely Reyes, directora general de Efecto Cocuyo, que Soluciones ya postuló candidatos en los 87 circuitos electorales nacionales quienes, a su juicio, representarán al pueblo de la mejor forma posible.

“Frente a la polarización, que es una calle ciega al futuro de Venezuela, llamo a la democracia y a la participación para que los venezolanos seamos los protagonistas de nuestro destino”, dijo el también docente y activista.

Destrancar el juego

Reiteró que tanto él como su movimiento, que lidera el veterano político Claudio Fermín, miembro además de la Mesa de Diálogo con el chavismo, reivindican el llamado a elecciones parlamentarias, pues “la gente está cansada de que los políticos estén más preocupados por los problemas de los políticos que los problemas de la gente”.

Añadió que esta solución interna es lo más adecuado para destrancar el juego. “Lo que pase en Venezuela no lo decide ni La Habana, ni Washington, ni Moscú.  La última palabra la tienen los venezolanos y la darán ese 6 de diciembre”.

Recordó que esos comicios no son un capricho del gobierno o del Consejo Nacional Electoral. Fermín señaló que el actual Parlamento está a punto de caducar y que este año, igualmente, toca realizar ese proceso de votación.

“Se elegirá una Asamblea que se parezca más a Venezuela, rescatando la representación proporcional, que fue un logro de Soluciones en la Mesa de Diálogo”, afirmó.

“La Mesa no es un bloque político, es una instancia muy difícil en la que se ha apostado por la paz y la democracia”, añadió.

La Mesa de Diálogo y sus avances

Dijo que esas reuniones derivaron en varios acuerdos importantes, como la consecución del retorno del sistema de representación proporcional que Fermín ve como un gran avance.

Considera también que la adecuación del número de curules o escaños obedece a la correcta interpretación de la Constitución, y a algunas de las peticiones de la oposición para promover la representación proporcional, entre otros acuerdos alcanzados por consenso en la Mesa de Diálogo Nacional que se estableció a partir de 2019.

Tras explicar el método de representación proporcional, Fermín expresó que “los venezolanos estamos ya hartos de la peleadera y la insultadera. Un cambio como este hay que celebrarlo y no espantarnos. Quienes se oponen a la representación proporcional son los que ‘los que viven de la polarización política’”.

Agregó que frente a la polarización o el “esperar que pase algo”, insistirá en hacer un llamado a la democracia y a la participación, para que los venezolanos sean protagonistas del destino del país con el voto y la presión ciudadana como recursos.

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Con información de Manuel Tomillo C. en Efecto Cocuyo.

Elecciones de concejales, rectificación y coherencia

En diciembre habrá elecciones para elegir a los concejales de los 335 municipios del país. Desde ya, distintos partidos y factores se debaten, nuevamente, entre participar o no. Acción Democrática, recientemente separada de la MUD, ha dicho que no participará. Gustavo Duque, alcalde de Chacao, ha declarado que sí lo hará, “para defender los espacios”. Desde la Concertación por el Cambio, y específicamente desde el movimiento Soluciones para Venezuela, hemos reafirmado que, así como participamos el 20 de mayo buscando abrir las puertas al cambio, lo haremos en diciembre para reivindicar el voto, la política, la lucha por la democracia y, particularmente en esta oportunidad, la descentralización y el liderazgo local, ese que, aunque poco mediático, representa el vínculo más inmediato con los problemas de la gente, y con las soluciones a esos problemas. Otras posturas ya se asoman por las redes: en diciembre solo debemos exigir elecciones presidenciales, en lugar de las municipales. Es la larga sombra del presidencialismo, del centralismo.

Hagamos memoria. En 2017, el grueso de la oposición representada en la MUD decidió no participar, con excepciones. Así como en las elecciones de gobernadores, en las municipales algunos partidos de la MUD reeditaron una estrategia, francamente deshonesta, de participar “sin mojarse”. Buscando el aplauso de las gradas y con su acostumbrado pavor a Twitter, lanzaron candidatos, pero advirtieron que estos estaban “autoexcluidos” de sus partidos. En las regionales, Acción Democrática ganó cuatro gobernaciones, pero, en lugar de celebrar el triunfo de sus representantes y darles el espaldarazo correspondiente, les sacaron el cuerpo. Puertas adentro, la estrategia fue “aguante, compañero”, mientras puertas afueras los sacrificaban, crucificados ante la opinión pública como chavistas, traidores, colaboracionistas, vendidos. Ya no eran adecos. Lo mismo en las municipales. AD, Primero Justicia, Voluntad Popular y otros lanzaron candidatos, pero en la misma onda de engañifa. “Autoexcluidos” estaban los alcaldes de Chacao, Baruta y El Hatillo, con el detalle de que no lo estaban. Todo fue un guiño al radicalismo y, peor, un engaño a la gente. Hoy toda Venezuela, o al menos la Venezuela empapada del tema político, sabe que los alcaldes de Baruta, Chacao y El Hatillo, todos comprometidos con sus municipios, son de Primero Justicia. No se trata solo de los que ganaron. VP expulsó a Yon Goicoechea de su militancia al lanzarse a la alcaldía de El Hatillo. Perdió. Hoy está reincorporado, plenamente, a su militancia, sin explicaciones, sin más apuesta que la memoria corta de un pueblo con demasiados problemas cotidianos como para ocuparse, también, de la coherencia de los partidos. Es, apenas, un ejemplo entre tantos. También se sabe que los cuatro gobernadores “ex adecos” son en verdad adecos, como confirmó su Secretario General esta semana, explicando -o intentando explicar- que los autoexcluidos habían sido nuevamente incluidos por sus militancias en las regiones. Toda una -innecesaria, deshonesta- puesta en escena.

Volviendo a las elecciones de concejales, AD dice que no participará “por coherencia”, Duque (PJ) dice que participará “para defender espacios”. ¿Qué vendrá? ¿AD, PJ y el combo volverán a lanzar candidatos -obviamente suyos- diciendo hacia afuera que están expulsados para luego darles la bienvenida silenciosa del que nunca se fue? ¡Hasta cuándo tanto irrespeto a la inteligencia de la gente!

Ni la coherencia ni la defensa de espacios les importó el 20 de mayo, cuando le regalaron seis años a Maduro y su gobierno de hambre y ruina, lo cual asoma, lamentablemente, que en la decisión de no participar reinó la mezquindad, el interés personal, el “como no soy yo/no es el mío, que no sea nadie”, y no las razones que esgrimieron en público. Aclaremos: lo correcto es participar en diciembre, pero no es correcto el engaño continuado a los venezolanos. Lo correcto es hablar claro, decirle a la gente “hay que participar y vamos a participar en defensa del municipio, de la descentralización, del voto”. Pero están entrampados por la incoherencia, el radicalismo y la calle ciega de la inacción.

Han pasado casi dos meses desde las elecciones presidenciales. Son miles los venezolanos que no votaron, creyendo en promesas y fantasías que no se realizaron: era la comunidad internacional, que desconocería al gobierno y rompería relaciones inmediatamente con él. No pasó. Era la -indigna- intervención militar extranjera, y nanai. Era un “noriegazo”, y ahí está Maduro, de presidente, gobernando tranquilito mientras el país se cae a pedazos y los promotores de la estafa abstencionista miran al otro lado a la vez que sellan el pasaporte en sus “giras” internacionales. Nadie, de esa rosca, ha sido capaz de rectificar, de decir “esta boca es mía”. Y hoy, con las mismas condiciones, el mismo CNE, con un gobierno fortalecido por la suicida entrega de la abstención, hablan de participar “para no abandonar espacios”, o de “no participar”, dejándonos con la duda de si participarán autoexcluyendo a los que luego incluirán sin el más mínimo escrúpulo, tomando por tontos a los venezolanos.

¿Por qué votar en Chacao pero no en San Carlos? ¿Por qué en El Hatillo pero no en Atures? ¿Por qué los cuatro gobernadores y el puñado de alcaldes de la MUD, que gallardamente defendieron a sus regiones y municipios en 2017, no llamaron a votar en las presidenciales? Si advertimos que la abstención era un grave error entonces, hoy nos toca advertir otra tragedia: el establecimiento de “guetos” opositores. No importa que las condiciones sean idénticas a las de Guasdualito y Mamera, en Chacao, Baruta y El Hatillo se participa, para cuidar la intimidad de una parte de la oposición de clase media, y el resto del país que vea qué hace, ahí no podemos ir a votar, en nombre de la “dignidad”. ¡Tanto que costó comprender que Venezuela no era el Este de Caracas, para que terminen reduciendo a la oposición entre la quebrada Chacaíto y la principal de Sebucán!

En diciembre hay que participar, como había que participar en mayo, pero hay que participar con todo: rescatando el valor del voto, derrotando al abstencionismo que se traduce en inacción, desesperanza y antipolítica, planteando soluciones a los problemas de los venezolanos, en lugar de conformarnos con ser los reyes del diagnóstico. Valoro que el alcalde de Chacao, amigo, quiera defender a su municipio y promover un Concejo Municipal con el que pueda trabajar para lograr la mejor gestión posible, si bien fue decepcionante la manera como él, y sus colegas del Área Metropolitana, pasaron agachados en las presidenciales. Pero no debe condenarse al resto del país, al que se parece menos al San Ignacio y más (cuando tiene suerte) a Fe y Alegría, a la mala administración, por el empeño en el error y la incapacidad de rectificación, por no reconocer en público lo que hace tiempo reconocen en privado (ya en las presidenciales, ¡cuántos dirigentes de partidos abstencionistas no comentaban, en privado, “había que participar”, pero en público repetían el corito del engaño!).

Basta de jugar con la frustración de la gente, basta de temerle a la intolerancia de los radicales y a los valientes de las redes sociales. ¡Hay que dar la cara por los venezolanos! Y para hacerlo hay que hablarle claro a la gente, ser transparentes. No más engaños. El 9 de diciembre nos tocará elegir a nuestros representantes, a los que controlarán al Ejecutivo municipal en 335 localidades, en el nivel más próximo, más directo de gestión, el que más nos afecta, el que más nos toca. Vamos a presentar a los mejores, a apoyarlos, a interpelarlos una vez electos. Pero exijamos también a los que nos trajeron por el despeñadero de la abstención que no engañen más a la gente, que no insulten más la inteligencia de los venezolanos. Y nosotros, reflexionemos, porque tampoco podemos continuar dejando que nos la insulten en la cara.

Es la hora de la rectificación. El liderazgo político tiene una gran responsabilidad. En la MUD eligieron, mediante la abstención, a Maduro presidente porque les gustaba más que Falcón. La abstención, justificada en mil razones, no funcionó. No insistamos en el error. Rectifiquemos, vamos al reencuentro de la gente y elijamos Concejos Municipales que legislen y controlen los asuntos que afectarán nuestra calidad de vida desde el momento en que abrimos la puerta de nuestras casas.  Esta elección es importante, no caigamos en el simplismo del «todo o nada» ni en la trampa centralista. Vamos a votar, a defender el voto y al municipio como espacio de resistencia democrática. Lo demás, quedó demostrado, es un engaño.

Reflexiones iniciales tras el 20M

Pueden hacerse muchas lecturas del día de ayer, y hay para todos los gustos: desde las dudas y temores sobre lo que viene, pasando por los “yo te lo dije” de quienes hoy celebran (¿?) el continuismo de Maduro, hasta las reflexiones que buscan volver a acercar a quienes tuvimos posturas diferentes en estas escasas semanas de campaña electoral. Aquí van mis dos centavos:

Hoy estoy convencido de que hicimos lo correcto al llamar a votar

Como saben, promoví y defendí el voto como herramienta ciudadana por excelencia para lograr los cambios que requiere Venezuela. Llevo en el ADN el testimonio de la lucha histórica por el voto, sé cuánta sangre, cuánta lucha costó. Y vi en el voto la manera de sacar a Venezuela adelante el 20M, para cambiar el destino de nuestro país sin descender a los infiernos de la guerra fratricida ni a la estampida. Otros, algunos de buena fe, otros por cálculos menos santos, promovieron la abstención como legítima protesta ante un CNE parcializado, cooptado por el partido de gobierno, y unas condiciones desventajosas, como lo han sido a lo largo de estas últimas dos décadas. Se diluyó el valor del voto y ayer muchos venezolanos decidieron quedarse en sus casas: algunos en firme protesta, otros simplemente desesperanzados. Hoy estoy convencido de que hicimos lo correcto al llamar a votar. Sin que se trate de “echarle la culpa” a los abstencionistas, los resultados muestran la erosión del apoyo popular a la opción del gobierno. Se perdió una gran oportunidad para encausar el descontento popular hacia un cambio cierto. Otro gallo cantaría si nos hubiésemos unido en torno a la participación.  ¿Y por qué no en torno a la abstención? La soledad de los centros de votación solo aumentó la eficacia de la trampa. Las razones que nos llevaron a promover el voto siguen vigentes: hoy, más que nunca, debemos dar la cara por los venezolanos que más padecen, no podemos entregarnos a la inacción, a no hacer nada, o a la fantasía, grotesca por demás, de una intervención militar extranjera a la que algunos aspiran sin detenerse en la gravedad de lo que eso significa, ni podemos entregarnos a la violencia. Estoy convencido, además, de que la salida a nuestra tragedia debe tener por protagonistas activos a los venezolanos, para lograr un cambio en paz que logre restablecer la democracia y la calidad de vida para todos.

Henri Falcón, de manera responsable y coherente ante el país, anunció el desconocimiento del proceso y llamó a realizar nuevas elecciones con condiciones

Fue una jornada marcada por la trampa, el ventajismo, el vulgar chantaje y compra de votos y el grosero uso de los recursos públicos por parte del partido de gobierno. Henri Falcón, de manera responsable y coherente ante el país, anunció el desconocimiento del proceso y llamó a realizar nuevas elecciones con condiciones. Confieso que yo, que nunca había tenido afinidad ni mayores coincidencias con Falcón, tengo por él un renovado y profundo respeto como luchador democrático.

La construcción de grandes coaliciones para defender la democracia se hace siempre, si ha de ser exitosa, entre los diferentes, no entre los iguales

Presencié de primera mano los esfuerzos que ayer se hicieron para tender puentes entre quienes participamos y la MUD-Frente Amplio, a pesar de la cizaña de unos pocos reaccionarios que, interesados más en saciar su desprecio por los que piensan distinto que en la suerte de Venezuela, preferían y prefieren construir muros y divisiones entre los venezolanos. Tuve la honrosa responsabilidad de formar parte de esa iniciativa, que fue un preludio de lo que debe venir: la recomposición de la unidad de todos los que adversamos a este régimen de hambre y miseria que ha hundido a Venezuela. Y esa tarea de recomposición de la unidad debe estar basada en el reconocimiento de la diversidad que existe, y que no puede dejar de existir cuando un grupo tan numeroso de venezolanos se opone a un pequeño grupo en el poder. Unidad en la diversidad. Sí, tenemos diferencias. Se ha venido redibujando el mapa político venezolano, y en la amplísima oposición es vital buscar coincidencias y un clima de respeto entre los sectores más conservadores y quienes tenemos una visión progresista y popular de la política, de la economía y de la sociedad. La construcción de grandes coaliciones para defender la democracia se hace siempre, si ha de ser exitosa, entre los diferentes, no entre los iguales.

Nadie se va a guardar en sus casas, nadie se va a rendir ni a “desaparecer” del escenario político, ni los unos ni los otros. La construcción de una verdadera unidad popular, de abajo hacia arriba, que incorpore la diversidad sin sectarismos ni mezquindades, sin pretender subordinar a los que piensen distinto, que sea genuinamente amplia, ese es, hoy, un gran reto.

Nuestro compromiso sigue intacto y es uno: luchar por una sociedad más justa y democrática, por los de abajo

Hoy comienza un nuevo capítulo en la historia de Venezuela. Nuestro compromiso sigue intacto y es uno: luchar por una sociedad más justa y democrática, por los de abajo, por la construcción de un referente popular, progresista; por el obrero, el estudiante, el joven que no se quiere ir y los que se fueron y sueñan con volver; por los maestros, los transportistas, médicos y enfermeras. Por y con la gente de trabajo. Es inaceptable, como está Venezuela, cualquier propuesta que parta de dejar todo como está o, peor, de agravar la situación de quienes más padecen.

Vienen horas intensas para Venezuela. Es imperativo que las encaremos de frente, dando siempre la cara. De modo que seguimos, no podemos rendirnos ni ofrecer desesperanza. Vamos a la organización, a la acción, a la demanda popular. Esta lucha bien vale la pena.

Por Venezuela,

Daniel Fermín

Rendijas democráticas en contextos autoritarios

El autoritarismo competitivo es un concepto que responde a la emergencia de regímenes híbridos como fenómeno característico de la post Guerra Fría. Esta época de la historia, con sus muros caídos y su “final de la historia”, demostró ser más complejo que el escenario planteado inicialmente como el triunfo definitivo de la democracia liberal. En lugar de esto, presenciamos la proliferación de regímenes que, también contrario a la matriz inicial, no eran transicionales, sino que representaban formas de dominación relativamente estables. El autoritarismo competitivo puede perderse fácilmente en la baraja analítica, entre otras razones porque es fácil perderse también en el debate sobre si estos son meramente democracias imperfectas o disminuidas. El autoritarismo competitivo crea condiciones desiguales entre gobierno y oposición, en perjuicio del desempeño democrático. Existe en estos regímenes una fachada democrática, y los mecanismos e instituciones democráticos siguen siendo la principal vía para obtener y ejercer el poder, pero desde el poder se viola esta dinámica de tal manera que el régimen no logra cumplir un estándar mínimo de democracia[1].

las más insignificantes rendijas en estos espacios pueden ser utilizadas por los opositores para desafiar, debilitar y en casos incluso derrotar a gobernantes y sistemas autoritarios

Normalmente se habla de tres causas del autoritarismo competitivo: la decadencia de un régimen autoritario, el colapso de un régimen autoritario, o la decadencia de un régimen democrático. La diferencia entre este tipo de régimen y un autoritarismo cerrado, de corte clásico, está en la existencia de espacios para el ejercicio de oposición, que aquí llamamos rendijas democráticas. A través de estos espacios, de estas rendijas, los distintos sectores en oposición al régimen pueden, de manera efectiva, retar al poder de una manera que sería imposible en un autoritarismo consolidado. Los espacios principales están representados por la arena electoral, la judicial, la legislativa y los medios de comunicación. Incluso las más insignificantes rendijas en estos espacios pueden ser utilizadas por los opositores para desafiar, debilitar y en casos incluso derrotar a gobernantes y sistemas autoritarios.

Si una concepción de “rendijas democráticas” basada en instituciones tan formales, que pueden ser cooptadas finalmente por el poder autoritario, pareciera insuficiente, ¿De qué otras maneras puede la gente hacerse sentir en contextos de instituciones débiles y sistemas autoritarios? En China, un estudio muy completo[2] da cuenta de “grupos solidarios”, que ejercen un control informal sobre el gobierno. Aquí, incentivos morales y de distintos tipos son un recurso invaluable para el logro de objetivos políticos, económicos y sociales. Estos grupos parten de la idea de que cuando las fronteras de un grupo solidario se solapan con las fronteras administrativas del gobierno local, los funcionarios públicos tienen una fuerte obligación social a contribuir con el bienestar del grupo. En Rusia, donde se ha establecido una súper-presidencia con una especie de teflón que desvía las responsabilidades hacia los mandatarios locales (y que sitúa al mandatario central como el gran intercesor), surge el concepto de “monarquismo ingenuo” para designar aquellas actividades diseñadas para lograr la intervención presidencial[3]. Estas incluyen cartas, protestas e incluso renombrar puntos geográficos en honor al gobernante, pero lo clave no está en una supuesta devoción ciega, sino en el uso estratégico que este tipo de activismo puede hacer para lograr sus objetivos, independientemente de lo que los activistas y demás ciudadanos piensen realmente del liderazgo local y central. En una ocasión, activistas que intentaban impedir la deforestación de un bosque local para la construcción urbana, imprimieron y colocaron fotos de Vladimir Putin en cada uno de los árboles. Su lógica no se basaba en amor al líder, sino en una apuesta clara: los constructores -ni nadie- se atreverían a tocar a Putin. Funcionó. Ningún árbol fue cortado y los activistas tuvieron éxito en su objetivo de preservar su espacio local. Estos ejemplos de China y Rusia, recordamos, no aspiran ilustrar una dinámica democrática ideal. Lo contrario, representan rendijas para la participación popular y la resistencia ciudadana en contextos autoritarios, cada una a través de acciones estratégicas que parten de la realidad concreta de ambas sociedades.

Incluso en ese esquema ornamental, sin embargo, existen grietas para la participación popular

En los regímenes híbridos, la democracia tiene un aspecto decorativo. Incluso en ese esquema ornamental, sin embargo, existen grietas para la participación popular. No obstante, debemos hacer tres advertencias: En primer lugar, modelos como el de los grupos solidarios pueden resultar difíciles de aplicar más allá del ámbito local, en la escena nacional; segundo, los arreglos informales pueden ayudar a obtener la atención del gobierno, pero en ningún caso a la escala que traería un sistema formal de accountability; y tercero, estos sistemas informales, al aliviar las presiones sobre el Estado a corto plazo, pueden retrasar las reformas necesarias a nivel institucional, que traerían mayores beneficios tanto para los ciudadanos como para el Estado a largo plazo.

apostamos por las rendijas -institucionales e informales- que sirvan de catalizador del cambio social y muevan los cimientos del régimen en la lucha por una democracia incluyente y genuina

No podemos finalizar sin reiterar una idea central: a diferencia de los autoritarismos hegemónicos, cerrados, los autoritarismos competitivos apelan a la democracia (de manera superficial y decorativa) como forma de legitimación. Esto abre rendijas importantes para la participación y el ejercicio de oposición, no solo a través de arreglos informales como los que hemos ilustrado, sino principalmente a través de las arenas electoral, legislativa y judicial, junto a los medios de comunicación. Tener esto en cuenta es importante para analizar las maneras en las que una sociedad puede hacerle frente a un régimen autoritario de este estilo. Si entramos al terreno de las preferencias, no concebimos como “preferible” la consolidación del autoritarismo competitivo en un autoritarismo hegemónico, buscando un “todo o nada” que nos aleja aún más de la democracia, sino que apostamos por las rendijas -institucionales e informales- que sirvan de catalizador del cambio social y muevan los cimientos del régimen en la lucha por una democracia incluyente y genuina, que responda a la gente y promueva el bienestar y la igualdad en un régimen de libertades. Estos espacios deben aprovecharse en un régimen híbrido. Allí, sabemos que no hay democracia y precisamente eso nos obliga a aprovechar cualquier rendija y convertirla en una oportunidad para desafiar al poder. En un régimen autoritario hegemónico, que ofrece escasas posibilidades para la impugnación democrática y aún menos para el retorno a un sistema democrático, puede ser demasiado tarde.

[1] En una entrega anterior advertimos que no hay un único concepto de democracia. En esta idea nos referimos a un esquema que va más allá de la concepción electoral-minimalista, y que engloba el respeto a las minorías, la separación y limitación de poderes, y el estado de derecho, nociones todas propias de la democracia liberal.

[2] Ver Tsai, L. (2007). “Solidary Groups, Informal Accountability, and Local Public Goods Provision in Rural China”, American Political Science Review 101:2, 355-372.

[3] Ver Mamonova (2016). “Naïve Monarchism and Rural Resistance in Contemporary Russia”, Rural Sociology 81:3, 316-342.


Publicado en Proyecto Base el 19 de febrero de 2018.