¡Esclavos, jamás!

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El 22 de julio de 2016 el gobierno del presidente Nicolás Maduro publicó en Gaceta Oficial Nº 40.950 la Resolución Nº 9.855, que establece un “régimen laboral transitorio”, en el que las entidades públicas y privadas deberán colocar a sus trabajadores a la orden del Estado para realizar las labores que éste designe. Esta resolución establece el trabajo forzoso, violando convenios de la OIT y los más elementales derechos humanos. Así, el gobierno “socialista” pasa a tratar a los trabajadores como meras fichas, más aun, como esclavos, 162 años después de que José Gregorio Monagas aboliera la esclavitud en nuestro país.

El planteamiento no es original. Resulta obvio el paralelismo con la infame política de la zafra, que, por capricho de Fidel Castro, llevó a los cubanos a cortar caña, en uno de los mayores fiascos de los tantos que cometió la revolución que mantiene desde hace seis décadas en el atraso a la mayor de las Antillas. La fascinación de los revolucionarios criollos por los trasnochados planteamientos del castrismo los llevan, incluso, a imitar sus peores fracasos.

Aunque el gobierno ha mantenido el tema enterrado en los folios de la Gaceta Oficial, sin declarar –ni aclarar- públicamente, la reacción de la sociedad venezolana se ha hecho sentir. Al conocer la medida, trabajadores del sector agroalimentario se declararon en desobediencia. En Venezuela tenemos un dicho: Obligados, ni a la esquina. Pareciera que el gobierno lo olvida, pero en el país en el que los llaneros rezan que “sobre mi caballo yo, y sobre yo mi sombrero”, siempre habrá un pueblo dispuesto a recordárselo…

Son tiempos de paradojas y contradicciones. La revolución socialista que es militarista. Comunistas rezanderos. Camaradas de privilegios y fortunas. Contradicciones, paradojas, y estafa. La gestión del “primer presidente obrero” es la de los contratos colectivos vencidos, la de la violencia sindical, la de los campamentos de compañías extranjeras –rusas, chinas, iraníes, brasileras- donde los trabajadores venezolanos no tienen derechos, como no sucedía en estas tierras desde tiempos de la dictadura de Gómez.

Han pretendido colocar a los ciudadanos al servicio del Estado, específicamente al de una casta reducida en una oligarquía militar. El pueblo es actor de reparto, bonito para la foto, pero calladito, como en la foto, de lo contrario se torna escuálido, desclasado, imperialista, vasallo de Occidente. La metamorfosis de la exclusión.

Venezuela atraviesa tiempos oscuros. Los venezolanos buscamos la luz en la forma de un cambio político que enderece el rumbo y nos permita superar la ruina y la destrucción. El legado, pues. En este, el país del cuero seco, se equivocan quienes apuestan por hacer siervos de los ciudadanos. Todos los días nos despertamos con el Gloria al bravo pueblo, el mismo que nos anima a gritar con brío ¡Muera la opresión!, el del ¡Abajo cadenas!, el de “libertad pidió”. El fracaso de la economía chavista no lo arreglará la trata de personas. En nuestra búsqueda de la mayor suma de felicidad posible, los venezolanos decidimos ser irrevocablemente libres. ¡Esclavos, jamás!


Publicado en PolítiKa UCAB el 29 de julio de 2016

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