Propuesta de Gobierno de Unidad Nacional debe ser más amplia, según expertos

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Los profesores universitarios Daniel Fermín y Guillermo Tell Aveledo no dudan de que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) dio un paso al frente al sellar su compromiso de un acuerdo para un Gobierno de Unidad Nacional, que siente las bases del que será un mandato bajo los designios de un nuevo Presidente que surja del seno de la oposición. Sin embargo, ambos catedráticos observaron que el pacto presenta algunas debilidades.

Daniel Fermín, investigador del Centro de Estudios Políticos de la UCAB, destacó que la firma del acuerdo por 21 partidos de la MUD corresponde a un reclamo de la comunidad política. “Hay que celebrar que se pusieran de acuerdo para pensar cómo gobernar después que pase esto. Sentar las bases de la gobernabilidad en Venezuela por casi todos los factores políticos es un buen signo”.

Guillermo Tell Aveledo, politólogo y profesor de Estudios Liberales, en la Universidad Metropolitana, coincide con Fermín en que el acto del miércoles pasado en el Teatro Chacao tiene su trascendencia. “Lo más importante es que muestra las líneas del Gobierno unitario del futuro. No abandona el interés por la sociedad y fortalece la democracia. Digamos que es un encaje, porque no parece ir más allá por este momento”.

¿Se puede ir más allá?

El profesor de la UNIMET introduce el espacio para las críticas. Considera que el acuerdo tiene entre sus propósitos bajar las tensiones en el país. Pero aclaró que, lamentablemente, eso no depende de la MUD. “Esta no controla los factores más agresivos del chavismo ni a las fuerzas independientes de la Unidad. En un clima enrarecido todo llamado a la baja de tensiones es insuficiente”.

Aveledo aporta otro elemento que permite ver el ángulo del disgusto. “En cierto modo el documento de la MUD es muy civilizado y eso genera insatisfacciones entre quienes consideran que debe ser más contundente frente al gobierno. Una cosa que no cala del documento, es que fue diseñado para el día después de tomar el poder, pero no dice cómo llegar al poder lo que genera un debate abierto en la Unidad: Cómo llegar a esa ruta”.

Fermín expuso que en la firma del compromiso pareciera que privó el sentido de la urgencia. “Fue muy ejecutivo porque fue del grupito de ocho o nueve, que de verdad son tres. No se consultó al resto de los actores políticos”.

El investigador de la UCAB opinó igual que Aveledo. “Debió ser más amplio”. Más aun, afirmó que no toda la oposición milita en la MUD. “Ha debido ser más amplio aunque menos expedito. Esta cosa ejecutiva tiene buenas intenciones y está bien orientado, pero la gente no consultada siente que le están imponiendo cosas que no le consultaron”.

¿Y el chavismo crítico?

En cuanto a la imposibilidad por parte del bloque opositor de sumar al denominado chavismo crítico, Fermín deja abierta la duda si realmente esta disidencia quería tomarse la foto con la MUD. “Tal vez su estrategia es diferenciarse de la Mesa de la Unidad haciendo otra interpretación del escenario político o también, es factible que no existan los puentes entre el chavismo crítico y la MUD”. No descarta un mal manejo comunicacional porque alega que a veces dentro de la misma alianza opositora algunos actores no están enterados de las decisiones. Cree que no todos fueron invitados debidamente. Error que repite la MUD. “Cuando hicieron la presentación de la plataforma amplia eran los mismos de siempre. Lo que hubo fue una invitación a tomarse la foto”.

Esta debilidad de no sumar a la disidencia del oficialismo también la observó Aveledo, aunque destacó que en este momento quedó abierta la puerta para unir esas voluntades que también rechazan el gobierno de Nicolás Maduro. Opinó que la desconfianza del chavismo crítico es reflejo de la crisis que vive el país. “Pese a que se percibe la amenaza del estatus quo y que se debe construir una alianza nacional, no basta con decir lo obvio, sino construir un lenguaje común porque hay barreras muy altas”.

Pese a que Fermín considera que el documento se queda en lo instrumental, alabó que se incluyera como norma que el primer presidente de la era del posmadurismo no optará por una reelección. “Apunta en la dirección correcta. Sin embargo, se ve la falta de trabajo en cuanto a construir la consulta con la gente. Carece de profundidad. Es un documento que toca las cosas con brochazos muy gruesos, no pretende ser programa de gobierno, pero debe definir el cambio de modelo que tenemos por delante”.


Publicado en Efecto Cocuyo el 23 de julio de 2017.

Exhortan a votar en universidades y a prepararse para días de lucha fuerte

Por HERNÁN LUGO-GALICIA
16 DE JULIO DE 2017 12:01 AM

Con una caravana, que repartió comidas a quienes viven en las calles, y un acto en la plaza Sadel, de Las Mercedes, el movimiento estudiantil cerró la campaña por la consulta popular en Caracas. Hubo música, con Willy, “el Violinista de la Resistencia, jóvenes del Sistema de Orquestas, pero también mensajes de esperanza y de compromiso con la nueva Venezuela y la promesa de que hoy votarán “Sí por la democracia” en los recintos universitarios.

“¡Falta poco! Vamos a ser un país libre. Vienen días de lucha fuerte, pero la fe en Jesús nos ayudará a derrotar esa fraudulenta constituyente. ¡Aquí gobierna el demonio, el diablo, pero Dios nos hará libres”, expresó Hans Wuerich, quien el 20 de abril se subió desnudo a una tanqueta de la GNB y, a pesar de que exigía que cesara la represión, fue atacado con perdigones.

Él, al igual que la “señora de la tanqueta”, María José, instaron ayer al pueblo a no rendirse. “Lucho por esta criatura”, dijo la mujer que el 19 de abril se enfrentó con la GNB, mientras mostraba a una niña, de 7 años, que vestía falda llanera y bailó joropo en la plaza. “Lucho –agregó- por los hijos de Venezuela, que son mis hijos, y lucho por su futuro, así que no tengo miedo”.

En ese sentimiento la acompaña la dirigencia universitaria. Rafaela Requesens (UCV) dijo que en su casa de estudios funcionarán puntos soberanos para quienes deseen votar allí: “Los estudiantes seguimos en las calles dando todo por la libertad. Hemos dejado el pellejo, despedido en el cementerio a compañeros, a otros en el aeropuerto, sin embargo, tenemos la fuerza para que esta nación sea próspera, libre”.

Al comentar que muchos definen a los estudiantes como “valientes y héroes”, manifestó que ese coraje se observa en los venezolanos que salen a buscar comida en la madrugada, que marchan y devuelven una bomba a los cuerpos represivos y que trabajan por hacer las cosas bien.

El Señor del Papagayo, Rafael Araujo, aún no sabía qué mensaje llevaría hoy a los centros de votación: “Las ideas me la dan las metidas de patas del gobierno”. Ayer escribió: “Sí, Sí, Sí, Virgen deeer Valle”.

En el acto, el movimiento Quiero Un País colocó un mapa de Venezuela, en el cual los presentes pusieron sus deseos. Israel Camejo, coordinador, informó que recorrieron Petare, La Vega, Altagracia, San Juan, Barquisimeto y Cabudare (Lara) para explicar por qué cuestionan la ANC: “Hemos encontrado más consenso que disenso en los sectores populares. Todos quieren libertad, paz y muestran capacidad de congeniar y de superar el conflicto por la vía electoral”. Daniel Fermín (UCAB) señalé que el rechazo a la ANC supera 90% y se inclina por transar el pacto social para ingresar al país al siglo XXI.


Publicado en El Nacional el 16 de julio de 2017.

La foto que Maduro no quiere ver

Por CARMEN VICTORIA INOJOSA / CINOJOSA@EL-NACIONAL.COM
16 DE JULIO DE 2017 12:05 AM

 

Lo que en redes sociales se ha vuelto tendencia como la jornada del #16JSíSíSí es un evento inédito en la historia del país, por la organización soportada en la gente y el planteamiento de desobediencia a los poderes. Los pronósticos de alta participación en la consulta popular de este domingo van precedidos de tres meses y medio de protestas en las calles. Analistas señalan que si se cumple con lo esperado, entre 8,8 y 11 millones de personas podrían participar. Mañana el país no amanecerá con un gobierno distinto, pero sí con un mensaje para el presidente Nicolás Maduro

Son diversas las referencias de consulta en el mundo y de movimientos civiles en defensa de la democracia. Unos realizados para alcanzar la paz, para decidir si la nación permanece o no dentro de una organización internacional, para evitar o poner fin a un conflicto armado y civil, y otros para acabar con gobiernos autoritarios e iniciar el camino y la transición a la democracia.
Hoy el país hace su propio ejercicio. Uno inédito en las formas en como está planteado y por el carácter masivo que se espera de este acto. No contará con técnicos del Consejo Nacional Electoral, ni de sus rectores, tampoco del Plan República ni el visto bueno del gobierno nacional.
Esta convocatoria reside en la sociedad civil y en la Asamblea Nacional. Plebiscito, consulta, referéndum. Lo importante será el acto en sí mismo. Así lo piensa el director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello, Miguel Mónaco, quien resalta la posibilidad que hoy tienen los ciudadanos de manifestar su voluntad en una consulta de carácter refrendario. Dirán sí o no a tres preguntas: el rechazo y desconocimiento a la constituyente; la demanda a la Fuerza Armada Nacional para que defienda la Constitución y apoye la renovación de los Poderes Públicos; la realización de elecciones libres y transparentes y a la conformación de un gobierno de unión nacional para restituir el orden constitucional.
El eje transversal de este mecanismo permite hacer paralelismos con otros plebiscitos realizados en la región e internamente. Venezuela tuvo una experiencia el 15 de diciembre de 1957 con el convocado por el dictador Marcos Pérez Jiménez, con la intención de evitar una elección presidencial y tratar de permanecer durante cinco años más en el poder si el resultado quedaba a su favor. “En ese momento se cometió un fraude electoral y se abrió la puerta a una dictadura franca, de la Fuerza Armada como sustento de ese régimen. Eso despertó un malestar en el país que terminó con la caída de la dictadura en 1958, un mes después del plebiscito”, dice el sociólogo y profesor universitario Daniel Fermín.
31 años después ocurrió algo similar en Chile, con la diferencia de que los resultados sí acabaron con la era dictatorial de Augusto Pinochet. “Se trató de un plebiscito convocado por él mismo desde la firme creencia de que lo iba a ganar y significó una derrota estruendosa que condujo a la vía democrática y al cambio político. Fue complementado y sucedido por una intensa negociación política, apoyada y sustentada en los resultados de la consulta. Los militares terminaron dándole la espalda a Pinochet y eso tuvo que ver con que supieron leer el mensaje que dio el pueblo”, sostiene Fermín.
Ambos hechos coinciden con gobiernos autoritarios, cuyos procesos de consulta fueron iniciativas emanadas desde el poder, a diferencia de lo que hoy se realiza en Venezuela: “No se parece a los plebiscitos o consultas tradicionales, porque no es organizada desde el Estado, que es lo que ha ocurrido en otras circunstancias. Sino desde la Unidad Democrática y la sociedad civil, fundamentada en la capacidad constitucional de la Asamblea Nacional”, dice Guillermo Tell Aveledo, politólogo e historiador.
Por el contrario, en un ambiente de conflictividad política lo que hizo Nicolás Maduro fue llamar el 1° de mayo –cuando se cumplía un mes de protestas contra el régimen y en rechazo a las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia– a una Asamblea Nacional Constituyente “como el único camino para la paz y el diálogo”, amenazando con desaparecer el Parlamento y sacar de su cargo a la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz. Esto, pese a que apenas 4,9% considera que la constituyente es una solución para los problemas del país, según una encuesta de percepción ciudadana sobre la protesta, que realizó recientemente el Centro de Estudios Políticos de la UCAB.
Aún así, el CNE la avaló y en dos meses organizó el evento programado para dentro de 15 días, sin convocar previamente a un acto refrendario sobre la iniciativa como establece la Constitución. El mismo Hugo Chávez en 1999 consultó a los ciudadanos para ir a una Asamblea Nacional Constituyente, que dio origen a la carta magna de 1999, sin que eso estuviese en la Constitución de 1961. “El pueblo pudo pronunciarse sobre eso y sobre que las decisiones que allí se tomaran serían vinculantes. Tenemos una Constitución cuya convocatoria de nacimiento se consultó sin que estuviese regulado de forma expresa”, explica Mónaco. En lo sucesivo del mandato de Chávez, realizó otras dos consultas: la reforma constitucional en 2007, que perdió, y la enmienda para la reelección indefinida que logró incorporar en 2009.
Para el especialista en campañas electorales, Édgar Gutiérrez, quizá lo más parecido a la consulta de hoy, desde el punto de vista de logística y participación, sea la recolección de firmas en 2003 para el referéndum revocatorio de Chávez. En lo organizativo, las primarias de 2012 de la Unidad Democrática.
Fermín y Gutiérrez sostienen que de cumplirse los pronósticos de participación, de entre 8,8 y 11 millones de personas según distintos sondeos, quedará en evidencia la confrontación de la sociedad civil frente al Estado. “Porque se hará fuera de los canales institucionales que sirven para la consulta electoral, el desconocimiento al CNE y la postura que se reflejará en las preguntas que se votarán”, asevera Gutiérrez.

Carácter legal y vinculante

Unos especialistas reconocen la legitimidad de este evento en cuanto a que está ligado a la protesta, pero sostienen que al no estar el Poder Electoral como árbitro, las decisiones pierden el carácter vinculante. La rectora del Consejo Nacional Electoral, Socorro Hernández, ha dicho que “la asamblea nacional constituyente es el proceso legalmente permitido dentro de la Constitución, cualquier otra cosa que se esté haciendo no reviste la legalidad de un proceso electoral”. Por lo que a su juicio no es vinculante ni legal.
La convocatoria se sustenta en los artículos 70 y 71 de la Constitución, donde se expone desde el punto de vista político la consulta popular como medio de participación soberana. La iniciativa puede venir desde la Asamblea Nacional o por solicitud de los mismos ciudadanos. “De allí que las decisiones sean de carácter vinculante. El punto extraordinario es que bajo una situación normal sí se acudiría al CNE, pero sabemos que se colocarían trabas o desde el poder judicial habría sentencias para su bloqueo”, señala Mónaco.
Tras esta situación extraordinaria se invoca el artículo 333 en defensa de la Constitución y así se evita su derogatoria. Mónaco precisa: “Este es un mecanismo alterno en el que actúa la sociedad civil y el Parlamento, es un ejercicio de un derecho que viene de ese artículo. Cada ciudadano se organiza para defender la Constitución con la protesta pacífica, pues la Constitución establece un ámbito excepcional en ese artícul en el que llama a los ciudadanos a establecer los mecanismos para su defensa, como lo es también esta consulta, porque lo institucional no está funcionando y se ha agotado”.
Para Mónaco se está ejerciendo un derecho constitucional con el que la sociedad podrá expresarse finalmente, luego del intento de revocatorio y la postergación de las elecciones regionales: “Es tan democrático que no se trata de desobediencia civil per se, porque se le está diciendo a los poderes del Estado que esta es la voluntad constitucional y que debe ser acatada”. La legitimidad, sostiene, dependerá del evento en sí mismo y de su concurrencia ciudadana.

Una sociedad comprometida

Según la encuesta de percepción ciudadana de la protesta de 2017 del Centro de Estudios Políticos de la UCAB, desde el inicio de las protestas en abril, 19% de los entrevistados había participado en una marcha o protesta. De acuerdo con Fermín, en otros contextos de conflictividad se requiere alrededor de 3% de participación para que la calle tenga como consecución un cambio político: “Pese a que 90% sostiene que son peligrosas, por temor a la violencia, esa participación de 19% no es baja. Es quizá la más alta que se ha tenido”.
Y en la preparación de esta consulta, ha sido la sociedad civil (estudiantes, profesores, transportistas, la Iglesia, los agricultores, las ONG, asociaciones de vecinos, los comerciantes y empresarios, los artistas), además de los partidos políticos, quienes se han puesto al frente de la jornada de hoy.
“Lo inédito es que la consulta no está convocada desde el poder, sino de los sectores excluidos. Hemos visto una dinámica de participación importante de la sociedad civil. El grueso de los venezolanos siente que el pueblo tiene poder para incidir en los cambios políticos. La fortaleza ciudadana y la efectividad tendrán que ver con el grado de participación que exista y la capacidad organizativa. Incluso el chavismo crítico, disidente, vio en esto una vía para que el pueblo se exprese. Todos están avocados a la democracia, para que ese camino se logre”, asevera Fermín.
Y es que precisamente –de acuerdo con la encuesta de la UCAB– 73,5% de la población muestra insatisfacción en la forma en que la democracia funciona en Venezuela. “Cuando merma la democracia es cuando más se necesita de eventos democráticos, esta es una posibilidad de ejercicio donde los venezolanos podrán dar un paso muy grande”, señala Mónaco.
El embajador y politólogo Óscar Hernández Bernalette, considera que la consulta de hoy es un ejemplo de cómo promocionar la democracia participativa y protagónica: “Es un mecanismo de democracia directa y qué mejor respuesta democrática si vemos un mar de ciudadanos expresándose”. Fermín rescata el significado de que sean los rectores universitarios los garantes del proceso: “Esta quizá es la institución mejor valorada por los venezolanos, es poner esa credibilidad, ese prestigio, al servicio del país”.
Efectos de la consulta. Mañana el país no amanecerá con un cambio de gobierno, pero sí con un mensaje para Nicolás Maduro. “Es una consulta de protesta, en la cual es la sociedad la que decide autoadministrarse para promover cambios, cuyos efectos pueden ser simbólicos. Afectar moralmente al gobierno y tras la participación, opacar el evento del 30 de julio. Que el mensaje sea tan fuerte que obligue a una respuesta política y muestre el repudio de la sociedad”, manifiesta Aveledo, quien asegura que ya existe una preocupación en las filas del gobierno por el éxito que pueda tener esta actividad. “Será un mensaje que llegará hondo a todos los sectores, ratificará al mundo la realidad de lo que pasa en Venezuela, incluso la superación de la dinámica de estos últimos 18 años: ya no se trata de gobierno versus oposición, sino una casta reducida de personas en el poder. Esto se leerá adentro de las estructuras de poder, de las Fuerzas Armadas y toda esta gente sabe leer. Es un mensaje poderoso, que puede precipitar el cambio político”, asegura Fermín.
Mónaco considera que el resultado de la consulta podría “forzar a que haya una mesa de negociación”, mientras que Hernández piensa que lo siguiente “dependerá del criterio, sabiduría política y la capacidad de entendimiento de Maduro”.
Para Gutiérrez lo importante es cómo se va a ejercer el mandato que se exprese en esa consulta, que será la ruta de la llamada hora cero y la escalada para desconocer la constituyente: “Es ir más allá de eso, no solo detenerla, sino básicamente buscar la salida de Maduro del poder. Eso comienza a jugarse a partir de mañana. El acto de este 16 de julio será la fotografía que Maduro no se quiso tomar en octubre con el referéndum revocatorio, porque sabe que está en minoría electoral. No tengo mayor expectativa de que Miraflores reconozca el hecho, pero sí van a dar acuse de recibo del golpe”.


Publicado en El Nacional el 16 de julio de 2017.

Protestas han erosionado al gobierno

Daniel Fermín, Nicmer Evans y José Antonio Gil coinciden en que las manifestaciones han debilitado a Maduro y originado reacciones en el chavismo

Por HERNÁN LUGO-GALICIA
08 DE JUNIO DE 2017 12:01 AM

 

La presión de la calle e instancias internacionales han arrojado resultados, señalaron analistas. Han debilitado  al gobierno de Nicolás Maduro: 85% lo objeta como presidente; 80% rechaza la constituyente, como señalan Datincorp, Datanálisis y Gente de Mercado, lo que lo ha obligado a cambiar de estrategia.

Maduro trata de avasallar al adversario con la extensión de los decretos de emergencia económica, la activación de la fase II del Plan Zamora para evitar que las manifestaciones sigan en julio cuando escogerían a los miembros de la asamblea constituyente; llama  a diálogo a la Mesa de la Unidad Democrática o usa la visita del ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, a Leopoldo López en la cárcel de Ramo Verde, para crear la idea de que el ex alcalde de Chacao negocia, de espaldas a la oposición, y así, dividirla.

“Las protestas, las sentencias del TSJ y la constituyente originaron una fisura en el chavismo, como lo evidencia la posición institucional de la fiscal Luisa Ortega Díaz, del diputado Eustoquio Contreras, el ex alcalde Juan Barreto, Marea Socialista, y los ex ministros Héctor Navarro y Ana Elisa Osorio. La inquietud llega hasta la Fuerza Armada si es cierto que detuvieron a un grupo de militares que no quieren verse retratados al lado de la represión”, afirmó el editor de PolítiKaUcab, Daniel Fermín.

Explicó que Rodríguez Zapatero habla con López, con el fin de buscar “una rendija que le permita al gobierno permanecer en el poder sin dar concesiones”. Advirtió que el plan es dividir a la oposición, aunque duda de que tenga éxito porque López no desea casa por cárcel, sino libertad plena para todos los presos políticos. “Estamos a las puertas de solucionar el conflicto, pero  alarmados por la violencia. Eso es peligroso. En el siglo XIX nos matamos entre sí”.

Nicmer Evans dijo que el gobierno sabe del impacto de las protestas y que, por ello, trata de afectarlas: “Cuando una marcha termina sin violencia, el efecto es mayor. La violencia retroalimenta al gobierno. Por eso, Maduro huye con la constituyente y ordena la represión mientras crece la presión internacional en su contra; el ‘goteo institucional’ de la fiscal, de diputados como Germán Ferrer y Eustoquio Contreras, y las críticas de sectores de izquierda  por desconocer el derecho del pueblo a decidir si desea una constituyente”.

Al igual que Fermín, Antonio Gil Yepes considera que las partes deben ir a una mesa de diálogo no para ceder principios, sino para conciliar una salida política que evite un baño de sangre. “Es necesario un tercer actor, fuera de la polarización, que facilite el diálogo, con agenda, con resoluciones transparentes y el compromiso de fiel cumplimiento. ¿Cuánto tiempo habrá que esperar? Mireya Lozada (profesora de la UCV) dice que en países polarizados una solución oscila entre 4 y 30 meses. No es ya. Las únicas vías rápidas son golpe, asesinato del presidente o su renuncia, y nadie quiere violencia, sino una solución pacífica y constitucional”, dijo Evans.

Gil Yepes señaló que el reto no es salir de un régimen e imponer otro: “Es ponernos todos de acuerdo para restituir la democracia. La protesta hará que nuevos sectores se unan al reclamo nacional. Es primitivo que en Venezuela se repitan peleas de larga data como pasa en el Medio Oriente por la religión y en Estados Unidos con la segregación racial. Sin embargo, se han sentado. Mandela habló con los blancos; los ingleses, con la India. Maduro debe entender que imponer una ANC corre la candelita dos o tres meses; la situación es peligrosa y se torna dura por el deterioro interno”.


Publicado en El Nacional el 8 de junio de 2017.

Daniel Fermín: “La protesta está logrando que el régimen se tambalee a lo interno”

“Se ha cerrado la brecha entre el liderazgo y las aspiraciones populares”

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“El Gobierno ha convertido a las milicias, los paramilitares, y la Fuerza Armada en su nuevo partido de Gobierno”, explica el investigador del Centro de Estudios Políticos de la UCAB


Mónica Duarte

Luego de un mes de protestas, las movilizaciones opositoras parecen haber alcanzado su cumbre de convocatoria en la calle y haber logrado la articulación política de un descontento social que arrastra las huellas de la crisis económica. “A pesar de que existe mucha frustración y de que hay gente que quiere ver el cambio ya, creo que los venezolanos tenemos la madurez política para entender que esta es una lucha de resistencia y no es una lucha por precipitar unos hechos”, afirma Daniel Fermín, sociólogo, profesor universitario e investigador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello.

Este análisis político lleva a Fermín a asegurar que “se ha cerrado la brecha entre el liderazgo opositor y las aspiraciones populares”. Las jornadas incesantes de marchas, que iniciaron tras las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia que pretendían la disolución de la Asamblea Nacional, han terminado en numerosas muestras de violencia y conflictividad, dejando un saldo de más de 30 personas fallecidas y más de 1.500 detenciones.

El sociólogo explica que, a pesar de que la MUD ha articulado las protestas, el descontento crece más allá de sus filas y son los distintos sectores sociales los que hoy se organizan para manifestarse contra el Gobierno de Nicolás Maduro. “Ya esto no se trata de dos mitades que están en pugna, es un país que casi al unísono le está diciendo al Gobierno que quiere un cambio y quiere que se le permita votar”.

“La MUD sabe que no tiene el monopolio del descontento”

¿Cómo evalúa las protestas que se han presentado desde el mes de abril?

— Lo primero que habría que ver es porqué la gente está protestando, por primera vez en mucho tiempo hay una agenda clara de reivindicaciones, se habla de elecciones libres, de liberación de presos políticos, reconocimiento a la Asamblea Nacional como organismo institucional y apertura de un canal humanitario.

Esas demandas que son concretas distan de ese mensaje abstracto del “Maduro vete ya”, y ese no es un detalle menor porque permite ver que esto no se trata de un agenda insurreccional o golpista, sino que los venezolanos están en la calle reclamando sus derechos. Ya no solo son los derechos materiales, los temas asociados a la escasez, inflación o desabastecimiento de medicinas, sino que se habla de la reivindicación de la democracia y las aspiraciones de vivir en libertad. Y hemos visto manifestaciones concretas de eso, cuando en el Valle el alcalde Jorge Rodríguez fue a repartir bolsas del Clap, la gente lo sacó de allí.

Lo que ha sucedido es que se ha articulado políticamente la protesta social. Entonces, cuando la demanda social adquiere una motivación política, esa demanda busca otro tipo de resultados, la gente no quiere un Clap, quiere que cambie el Gobierno, porque a través del cambio de Gobierno y de políticas se hace posible que no me tenga que llegar ningún Clap porque hay alimentos en la calle.

¿Qué sucede si el Gobierno no cede ante esas solicitudes?

— Para el Gobierno no ceder implica desconocer estas demandas básicas que hoy está haciendo la población y está articulando el liderazgo político. Yo creo que el Gobierno pasó el punto de no retorno, en el sentido de poder lograr que cambios en el Gobierno puedan satisfacer a la población, hoy lo que se está buscando es un cambio de Gobierno. Y la oposición tiene que ser muy cuidadosa en como maneja esas expectativas porque, hasta ahora, alternativas como las elecciones generales no tienen ningún asidero en el marco normativo constitucional venezolano, sería algo que tendría que nacer de una iniciativa extra constitucional que es complicado plantear sin que devenga en frustraciones.

Por otro lado, el liderazgo tiene que ser muy claro en que si están pidiendo elecciones en la calle y las llegan a dar, no puede decir que no las quiere. La oposición tiene que socializar el mensaje según el cual las elecciones son una conquista de la lucha de calle y no una traición. Y que esta lucha tiene que trascender la calle, la calle no puede ser un fin en sí mismo, la calle es un medio.

“El liderazgo tiene que ser muy claro en que si están pidiendo elecciones en la calle y las llegan a dar, no puede decir que no las quiere”

¿Y estas demandas de la población no son muy inmediatistas?

— Allí viene la responsabilidad del liderazgo político. Yo celebro que haya demandas concretas pero existen dos fantasmas de que la oposición tiene que combatir. El primero es el de la violencia, que empieza desde Gobierno con la intención de justificar la represión y cohesionar a las fuerzas internas del chavismo.

En segundo lugar la oposición tiene que saber manejar las expectativas de la gente. Si algo positivo puede salir de llevar casi dos décadas de Gobierno chavista es aprender de los errores del pasado. Hemos visto como hablarle a las gradas, solamente buscando aplausos no trae resultados. Yo creo que la oposición ha madurado pero existen unas altísimas expectativas con esta agenda de lucha, sino se corre el riesgo de generar frustraciones y de verse deslegitimada y mermar la capacidad de convocatoria que está en su mejor momento.

Y si la solución no es inmediata ¿la gente no se va a cansar de protestar?

— Obviamente se corre el riesgo de agotar este formato, pero si tú mantienes metas concretas como ir a las instituciones responsables eso ayuda a que la mentalidad del “todo o nada” no sea la que impere. Hay  por supuesto desafíos enormes, el Gobierno está jugando a que la gente se canse y que al cansancio le siga la frustración.

De nuevo, esto no es una marcha sin retorno aquí lo que sea está exigiendo es respeto a la constitución. Y cuando se ven los pronunciamientos de Maduro se puede notar que las protestas ya han hecho mella y han abierto unas diferencias que ya existían. La protesta está logrando que el régimen se tambalee con desafecciones a lo interno. Ya ha tenido que convertir a las milicias, a los paramilitares, y a la Fuerza Armada en su bastión, en su nuevo partido de Gobierno, porque pareciera que la erosión de la popularidad del Psuv es hoy irreversible. Esto es algo que tiene que estar frustrando muchísimo porque están viendo cómo se ha dilapidado la herencia política de Hugo Chávez.

LA OPOSICIÓN DEBE DEMOSTRAR

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“El Gobierno está jugando a que la gente se canse”, asegura Fermín, investigador del Centro de Estudios políticos de la UCAB. Foto: JALH

El año pasado ya hubo varias protestas y movilizaciones de calle que luego acabaron por el inicio del diálogo ¿La oposición ha recuperado esa popularidad y confianza que tenía para “La Toma de Venezuela”?

— Esta jornada de movilización de calle ha permitido un proceso de relegitimación del liderazgo. La gente está viendo a los líderes a su lado, tragando bombas lacrimógenas, teniendo que ser socorridos por la represión del Estado y hasta perseguidos por el Gobierno. Esa conducta de ponerse en primera fila y servir como ejemplo es la conducta de un dirigente.

Ahora, lo que queda más allá de la acción de calle es conducir políticamente lo que viene para que haya un cambio de régimen. La calle puede servir como un instrumento de presión importante para el cambio pero sin duda tienen que haber mecanismos de concreción política. La MUD sabe que no tiene el monopolio del descontento, aunque es la que marca tendencia como la principal fuerza política opositora, le toca ser responsable con sus mensajes y le toca ver como la repercusión política que esto tenga sea bien recibida por la ciudadanía.

Creo que otra de las ventajas que tienen la oposición ante los ojos de la gente es que se les está viendo unidos. Esa unidad, que aún tiene que trascender a la MUD, es esencial para que cuando toque elecciones regionales la oposición pueda reivindicar ese llamado electoral, sin que los acusen de querer solamente unos cargos.

Si este escenario de calle se concreta en unas elecciones o en una nueva mesa de diálogo ¿Qué garantía de confianza se le puede dar a la gente?

— Una mesa de diálogo no es una gente sentándose a tomar café y por fin a hablarse, ni es para ver quien jode más al otro. Un diálogo tiene que tener exigencias concretas y esas exigencias están en el marco de la constitución. Aquí tiene que haber, en primer lugar, un respeto a la voluntad de los 14 millones de venezolanos que votaron por una Asamblea Nacional.

Necesitamos recomponer institucionalmente la República, aquí tenemos un TSJ designado de manera irregular y un CNE que actúa de manera orwelliana, en vez de convocar a elecciones, su misión es impedir que se realicen. Pero, en esa misma línea, ahora le toca a la oposición demostrar que no solo puede sino que sabe ir más allá del diagnóstico y sabe dibujar una propuesta de futuro compartido de país.

“La movilización de calle ha permitido un proceso de relegitimación del liderazgo”

LUCHA NO VIOLENTA

Para esa lucha de calle usted ha hablado de la necesidad de adoptar una estrategia no violenta ¿En qué consiste?

— Protesta no violenta no es lo mismo que protesta pacífica, porque pacífica puede tener una connotación pasiva, y na no violencia se basa en un principio enfocado en la acción. La no violencia descansa en la participación masiva y organizada de las personas y en las ideas de la no cooperación y la disrupción, se trata de ir agotando las fuerzas del régimen para reprimir y en subirle los costos de esta represión.

La no violencia es mucho más efectiva en luchas por un cambio de régimen para abrir las puertas a la democracia. Hay un estudio que demuestra cómo, cuando se trata de cambio de régimen, el 61 % de las protestas fracasan, frente a apenas el 17 % de las protestas no violentas que fracasan. Ese trabajo, de  las investigadoras Erica Chenoweth and Maria Stephan,  toma en consideración desde 1900 hasta 2006 y también prueba que es justamente contra gobiernos represivos y con alto grado de centralización que la no violencia funciona mejor. Estamos hablando de casos terribles en la historia donde ha habido genocidios como Serbia, Ucrania, Túnez, Filipinas, Sudáfrica y Egipto.

Esas democracias que son resultado de procesos de transición no violentos tienden a ser más duraderas y estables que las democracias que resultan de procesos violentos que dejan heridas abiertas en la población. También la protesta no violenta suele contar en promedio con 150 mil miembros más que la protesta violenta y eso es porque la no violencia baja los costos de participar y eso llama más gente. Esto es importante porque la participación es uno de los elementos claves para que la protesta sea exitosa en la consecución de un cambio. Entonces, lejos de lo que la frustración y la indignación pudieran sugerir, la violencia no es ni de lejos la mejor manera de hacer que un régimen como este se tambalee.

¿Cómo se pueden calificar estas jornada de protesta como no violentas cuando ya hay más de 30 muertos, más de 400 heridos, además de represión y enfrentamientos constantes?

— La violencia está siendo promovida desde las fuerzas del Gobierno para desvirtuar las protestas y poder justificar la represión. Hemos visto episodios de violencia esporádicos en las primeras manifestaciones, sin embargo el llamado político de la protesta ha sido no violento y el comportamiento del grueso de los ciudadanos que están protestando también ha sido no violento. Lo que pasa es que hemos tenido enfrentamientos y saqueos que no forman parte de la agenda política de quienes protestan.

Hay casos que son llamativos, porque un Gobierno que se ha enfocado tanto en reprimir al más mínimo movimiento ciudadano en la calle da luz verde a la hora de permitir saqueos y violencia callejera a tiro limpio. Eso da mucho qué pensar porque, generalmente, la estrategia que tienen los regímenes para combatir la protesta no violenta es manchándola de sangre, y una de las maneras que tiene de hacer eso es infiltrando gente en las manifestaciones.

“la estrategia que tienen los regímenes para combatir la protesta no violenta es manchándola de sangre”

¿Se corre ese riesgo?

— Sí, el peor enemigo para el progreso del país es la violencia. Es el mayor obstáculo que tenemos no solo en las protestas sino en la reconstrucción de la república venezolana. No tengo la duda de que el país que tiene que renacer de todo esto es responsabilidad de todos. Aquí, el gran éxito de la movilización es su carácter no violento pero cuando uno ve como han terminado algunas jornadas, la presencia de la violencia, alarma. Esa violencia solo le conviene a Nicolás Maduro. Por ejemplo, los represores hoy en día son unos chamitos que están pasando por exactamente los mismos problemas que todos, y que están viviendo en un choque de valores, entre la disciplina militar y su propia situación de vida.


ACTUACIÓN PARAMILITAR

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Además de los cuerpos de seguridad del Estado se están viendo actuaciones de civiles armados en enfrentamientos ligados a protestas ¿Se puede hablar de una actuación paramilitar en estos casos?

– La fuerza Armada Nacional venezolana tiene una historia muy rica, simbólicamente es el heredero de ese ejercito libertador. Por eso quien es militar de carrera y tienen un sentimiento profundo de orgullo, igual que con las fuerzas policiales, está sintiendo hoy una profunda vergüenza porque se está viendo subordinado expresamente a grupos oficialistas que son parapoliciales y paramilitares. Yo he visto con mis propios ojos cómo ante la presencia de esos grupos la policía se va, tienen la orden de irse porque saben que no pueden actuar contra ellos.

En principio la estrategia que se remonta a los círculos bolivarianos, grupos de choque que hoy ya tienen armamento sofisticado y que son el poder real de diversas partes de la ciudad. La buena noticia dentro de todo eso es que esos grupos representan una ínfima minoría incluso en el Gobierno; el grueso del chavismo no se parece a esa violencia. Esta es una mafia que está mantenida con anuencia del Estado, promovida desde el Gobierno y además fuertemente armada.

Cuando ellos empiezan a estar a cargo de la represión es para que no se le pudiera atribuir al Estado esa violencia, para lavarse las manos de la actuación fuera de la ley, hoy vemos cómo actúan sin cuidar tanto las formas. Eso no hay manera que no genere una profunda vergüenza y resentimiento dentro de los cuerpos militares y policiales. Estos grupos están haciendo el trabajo sucio del Gobierno y lo peligroso de eso es que va a incitar a más violencia. Ellos también tendrán que responder a la justicia.


Publicado en La Razón el 1 de mayo de 2017.

El mensaje aspiracional de los jóvenes que protestan en Venezuela

Amado Fuguet V.

Dentro del abanico de actores que están protagonizando las protestas en Venezuela, los jóvenes han asumido un rol de primera línea. Lo han venido desempeñando tanto a través de un liderazgo político emergente, como en la participación masiva, activa y creativa en las manifestaciones. Pero además, tienen gran incidencia en la generación de opinión e intercambio de información a través de las redes sociales, así como en asambleas y debates presenciales.

Con la bandera como símbolo de identidad, e izando su llamado al cambio, la nueva generación que ha transitado toda o más de la mitad de su vida en el período chavista-madurista, ha sido factor clave para el proceso de rebelión política que sacude al país y ha activado las alarmas internacionales.

¿Cuál es su mensaje central? Puede resumirse en lo que dice una de las pancartas que enarbolan: “No lucho por la Venezuela que fue, sino por la que será”.

La frase es una pieza que se inscribe en la narrativa de futuro posible que está en la visión de los jóvenes, para quienes la añoranza de tiempos mejores no es la bujía que los activa. Se inspiran más en lo que saben que está viviendo y construyendo su generación en otras latitudes, donde existen perspectivas de progreso individual y colectivo vedadas en el país.

Como bien lo dice el sociólogo Daniel Fermín: “Sin haber vivido en democracia plena, los hijos de la crisis salen a luchar por el futuro negado, por las oportunidades truncadas. Eso dice mucho del deseo libertario y de superación que existe en una juventud que, como toda la sociedad venezolana, es profundamente aspiracional. Allí hay un valor que se extiende a todos los estratos sociales. Hoy vemos a la juventud del Este y del Oeste de Caracas hombro a hombro protestando por su derecho a vivir mejor en democracia”.

Riesgo y modelaje

Los jóvenes del momento venezolano son tomadores de riesgos. Lo han demostrado quienes han buscado abrirse paso en el difícil entramado mundial, como parte de la diáspora impulsada durante todos estos años por la crisis del país, y que ha resonado con su presencia y presión en todos los rincones del planeta.

Pero la gran demostración de esta cualidad ha sido su protagonismo en las manifestaciones en todo el país. Exponen su vida, resistiendo los ataques represivos de militares, policías y grupos civiles armados. De los ya casi 60 fallecidos en las manifestaciones, la mayoría son jóvenes, promedian menos de 25 años. El grueso de los heridos y detenidos forman parte de esta generación.

Son muchachos deportistas, músicos, estudiantes, profesionales, trabajadores. Allí están casos como el de Juan Pernalete, víctima de un disparo directo a su cuerpo de una bomba lacrimógena lanzada por la Guardia Nacional, según lo reveló la Fiscal de la República. O el de Armando Cañizales, músico del Sistema de Orquestas Juveniles, caído en circunstancias parecidas.

Justamente, algunos de ellos protestan interpretando con su instrumento musical el Himno Nacional o el Alma Llanera en medio del caos y el sonido fatal que emiten los cuerpos represores. Ejemplo emblemático es el del joven Wuilly Arteaga, cuya reacción tras haberle sido arrebatado y destruido su violín por un guardia nacional, conmovió a toda Venezuela.

Otros lo hacen a través de interpretaciones teatrales sobre el impacto de la represión, o a través de videos que mezclan mensajes de reclamo y de esperanza.

Fermín, quien es profesor de Sociología en la Ucab, destaca que los jóvenes están representando la luz en medio de la oscuridad.

“Su empeño le ha recordado al país que la solidaridad sigue siendo el faro que guía a los venezolanos, el signo de nuestra idiosincrasia. Y también han recordado al país que hay gente preparada y preparándose para asumir los retos del Siglo XXI. Esta es la juventud que perdió amigos y familiares al hampa y en el Cruz Diez de Maiquetía, y hoy alza la voz por las reivindicaciones que permitan vivir una vida plena en su país”.

A su juicio, han sido forzados a madurar muy pronto y representan la superación de las adversidades más duras, no solo la de las condiciones materiales, sino las mismas derivadas de la arremetida represiva.

“La juventud da el ejemplo hoy, en una sociedad que tiene una profunda crisis de confianza, de que la solidaridad está vivita y coleando, y con ella la esperanza y la superación de las adversidades, de que sí se puede. Son la vacuna contra la desesperanza”, agrega.

El liderazgo emergente

Esta narrativa de coraje y de lucha por el futuro tiene varias expresiones en liderazgos organizados. El movimiento estudiantil es uno de ellos. Si bien a ratos pareció desvanecerse en épocas recientes, ha emergido con fuerza en la crisis.

Los estudiantes han sido el epicentro de movilizaciones no solo en Caracas, sino también en varias ciudades del centro, oriente y occidente del país. Su impacto es tal, que cuando hay marchas desde las sedes universitarias, las salidas han sido bloqueadas con tanquetas y los manifestantes reprimidos. Y en varios casos han sido objeto de allanamientos, como sucedió en la UDO de Bolívar, con víctimas fatales.

El movimiento estudiantil, que en las encuestas siempre aparece como entre los primeros con mayor confianza entre la gente, tiene especialmente un rol relevante en el desconocimiento al proceso constituyente que consideran un gran fraude: aunque las distintas federaciones de centros han sido electas por las bases, ya han denunciado que serán desconocidas en el modelo sectorial que manejan el gobierno y el CNE para la escogencia de constituyentistas.

Otra de las expresiones clave es el liderazgo emergente representado por los diputados opositores y dirigentes juveniles que en su mayoría precisamente tienen su origen en el movimiento estudiantil. Han estado presentes activamente en las calles, a la vanguardia, realizan asambleas con las comunidades, y son voceros de gran impacto en el debate público.

Especialmente, le han dado un rostro más fresco y dinámico a los partidos políticos, que se han nutrido de ellos. Pizarro, Guevara, Olivares, Requesens, Patiño, Smolansky, Barrios, Mejías, Arellano, Stalin, son algunas de las figuras, entre muchas otras, que están conectadas con los jóvenes e incluso los de otras generaciones estableciendo lazos de identidad.

Conectados y organizados

Entre los atributos que caracterizan a los jóvenes que protagonizan esta gran movilización, hay dos que destacan: saben cómo conectarse y procuran actuar organizadamente.

Manejan instrumentos comunicacionales con soltura, especialmente las redes sociales, para generar intercambio de ideas, difusión de información y coordinación de acciones.

Sus narraciones viajan entre lo analógico presencial y lo digital. Debaten cara a cara, pero al mismo tiempo tienen la agilidad de montar videos usando los canales 3.0.

Pero además se percatan con mayor prontitud de los ataques y montajes que en esos mismos medios se disparan desde las plataformas oficiales.

Por ese alcance que tienen, han generado un impacto que ha sido y será fundamental en el desenlace de las protestas que se escenifican en el país.

Por algo el Arzobispo Ovidio Pérez Morales les transmitió esta semana un mensaje en su cuenta Twitter: “Cuando veo a tantos jóvenes soñando y luchando por un país nuevo, uno rejuvenece y sueña también. Dios los bendiga, ilumine y fortalezca”.


Publicado en El Estímulo el 25 de mayo de 2017.

Five ways in which this wave of demonstrations in Venezuela is different

May 25 at 7:00 AM
Protesters clashed with security forces in Caracas, Venezuela, on May 18, in the latest demonstration during weeks of anti-government unrest. (Reuters)

CARACAS, Venezuela — For nearly two months, Venezuelans have been holding almost-daily demonstrations against the government of President Nicolás Maduro, demanding early elections, more democratic rights and the release of political prisoners. At least 55 people have died in the protests, which come amid a severe economic crisis in the oil-producing country.

This isn’t the first time in recent years that Venezuelans have launched protest movements against Maduro. In 2014 and 2016, demonstrators held a series of marches, but they died down after a few weeks.

Will this time be different? Here are five reasons this wave of protests could achieve more results:

1. The demonstrations are more widespread and have continued for longer than in previous periods.

Never before have so many people taken to the streets for so long in so many states across the country, according to PROVEA, a nonprofit Venezuelan group that monitors human rights issues. Another organization that tracks social conflict, the Venezuelan Social Conflict Observatory, said that from April 1 to May 17, there were 1,208 protests across the nation. Dozens more have occurred since then, even though security forces have tried to discourage the marches by deploying tanks and using rubber bullets and tear gas.

2. The demonstrations are drawing people from a variety of economic classes.

The economy has sharply contracted, and the inflation is among the highest in the world because of low oil prices and ineffective policies implemented by the socialist-oriented government. Venezuelans are suffering from a severe scarcity of food and medicine. The government’s popularity has fallen to less than 15 percent, according to a recent poll from the Venezuelan Institute of Data Analysis, or IVAD.

Clashes broke out during an anti-government march led by thousands of elderly Venezuelans when police tried to block them from advancing in the capital city of Caracas. (Claritza Jimenez/The Washington Post)

Low-income residents in areas that had been strongholds of the ruling party have started to join the protests. In the past, many working-class Venezuelans supported the system put in place by late president Hugo Chávez in the early part of this century — and maintained by Maduro — because they received benefits such as cheap groceries and free medical care and housing. But many “Chavistas” have become disillusioned with the government. “The difference this time,” said Nicmer Evans, a member of Marea Socialista, one of the Chavista movements that is critical of Maduro, “is that they have reasons to protest.”

3. There are open divisions in Maduro’s party.

There are clear signs of fissures within the ruling party. Attorney General Luisa Ortega Díaz, a longtime Chavista, condemned a decision by the supreme court in March to strip the opposition-controlled legislature of its powers. She also has denounced the use of military law to judge detained protesters and criticized Maduro’s recent call for a constituent assembly to draw up a new constitution. “Her statements, I think, make change a probable scenario,” said Luis Vicente Leon, director of the Datanalisis polling firm.

Two supreme court magistrates declared this week that they’re also against Maduro’s push for a constituent national assembly. Although they’re not members of the constitutional court, which decides if the assembly is legal, their dissent was highly unusual, because the government exercises great influence over the judiciary.

Henrique Capriles, opposition leader and governor of the state of Miranda, said such actions could have a “snowball effect” in the near future. “They set a precedent for others to do it tomorrow.”

4. Maduro’s government is more isolated internationally.

Many countries and international bodies have become more critical of the government and supportive of the opposition. Members of the Organization of American States, for example, voted last month to call an emergency meeting to discuss the humanitarian crisis and political violence in Venezuela. The country reacted by announcing it would withdraw from the entity. The U.N. high commissioner for human rights recently sought to meet with Capriles, but the politician reported that his passport was annulled as he tried to leave Venezuela to travel to New York.

The U.S. Treasury Department last week announced sanctionsagainst eight magistrates of Venezuela’s supreme court because of its decision to strip power from the opposition-controlled congress.

5. Opposition parties are unified, and the coalition is evolving.

Unlike in past protest movements, the opposition coalition (MUD) has a clear and unified message and agenda, said Daniel Fermín, a sociologist who specializes in nonviolent conflicts.

Leaders of different parties have joined the marches. Young leaders are emerging and taking a central role, giving fresh energy to an opposition whose main figures have been in politics since the early years of the Chávez presidency.

Some opposition leaders have hinted that mid- and low-ranking members of the military are becoming more sympathetic to anti-government protesters. Freddy Guevara, vice president of the National Assembly, tweeted recently that lawmakers were starting to work on amnesty measures that would apply to some government officials and members of the military in the event of a transition, with the goal of making it easier for them to change sides now.

Despite these differences with past protest movements, there is no guarantee that the demonstrators will achieve their aims. The government has cracked down fiercely on the protests, using force and making over 2,600 arrests. And the opposition could lose its ability to mobilize people if it can’t prevent more radical demonstrators from resorting to violence, Fermin said.

Still, there are signs that Venezuela is living a new chapter of its history.


Published in The Washington Post May 25, 2017.