Los venezolanos quieren «que el liderazgo político guarde el palo»

Daniel Fermín: linchamientos llevan a «una erosión mayor del vínculo social entre los venezolanos»

El sociólogo de la UCAB afirmó que el Caracazo ocurre todos los días en las colas. Aseguró que el Estado «ha perdido el foco» y advirtió que el conflicto en el país va a seguir escalando si las demandas de la gente no son atendidas.

Daniel Fermín es la viva constatación de que “hijo de gato caza ratón”. Sociólogo de profesión y vocación pero también enamorado de la historia, se forjó entre dos P: periódicos y política. “Todos los días leíamos todos los periódicos”, rememora.

Su padre, el dirigente político Claudio Fermín, se enfrentó en los años 80 y 90 del siglo XX a las cúpulas de su partido, Acción Democrática, y se convirtió en el primer alcalde electo por el voto popular en el municipio Libertador (Caracas). Su mamá, Rosanna Álvarez, es “una caraqueña de Sarría”, mujer popular de pura cepa. Por su tía abuela, Mercedes Fermín, este profesor e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) conoció el valor de la democracia y del debate. “Venir de una familia que sufrió cárcel sembró en todos nosotros un profundo amor por la democracia venezolana y también por la sensibilidad social”, confía.

Los «lentes» de sociólogo, sumados a todos los nutrientes del debate político que absorbió en su hogar, le permiten a este joven de 31 años de edad poner en palabras lo que muchas venezolanas y muchos venezolanos observan a diario: el país se deshace entre reglas poco claras o ausencia de ellas, entre el envilecimiento de las relaciones sociales y el choque entre bloques políticos.

“En Venezuela hay anomia, pero no es reciente”, precisa Daniel Fermín en entrevista con Contrapunto. “La concepción original de anomia se refiere a la ausencia de reglas claras en la sociedad, y pareciera que es lo que está pasando ahora”. Incluso, aventura una premisa: “Para mí, El Caracazo ocurre todos los días”.

Un Estado roto

-¿Cuál es el punto de partida de la anomia?

-El debilitamiento de las instituciones, proceso que lleva más de 17 años. Tenemos más de 25 años con un debilitamiento sistemático, sostenido de las instituciones. La gente cada vez cree menos en las instituciones. Las instituciones no dan respuesta y por eso la gente toma la calle. Las cifras indican que hay protestas, linchamientos e intentos de saqueo porque la gente siente que protestar en la calle es la única manera de resolver los problemas.

-¿En la calle los resuelve?

-A veces sí, y habría que ver si en la calle la gente siente que obtiene más respuestas que por los canales regulares, porque además ve al poder de cerca, como no lo ve normalmente. El Estado ha abandonado progresivamente sus funciones. Es curioso que un modelo de Estado que lo controla todo no se haga responsable de nada.

-¿Por qué?

-Porque el de ahora es un modelo concebido para mandar y no para gobernar. Si hay una pata coja en ese proyecto, esa es la gestión pública. No se han mostrado capaces para gobernar, para gerenciar los problemas. Vladimir Lenin decía que la revolución eran los soviets más electricidad, pero a los camaradas actuales se les olvidó la electricidad. El Estado venezolano ha perdido el foco. Tenemos un Estado roto, que ha perdido el foco y las prioridades y que no es capaz de solucionar los problemas de la gente.

«La gente siente que protestar en la calle es la única manera de resolver los problemas», reflexiona

Justos por pecadores

Claudio Fermín es el primer referente político de Daniel Fermín. De su padre aprendió mucho; entre otras cosas, la necesidad de ser muy honesto en el salón de clases. “Los estudiantes no tienen por qué escuchar una paraulata antigobiernera”, enfatiza.

-¿A qué atribuye los linchamientos?

-Ha habido intentos y también linchamientos que lamentablemente se han concretado. Eso responde a que la gente está cansada de no recibir respuesta de las instituciones. En Venezuela hay una impunidad terrible, casi absoluta: se habla de 96% a 98% de impunidad. Si no hay más crímenes es porque los criminales no quieren que haya más crímenes. El sistema de administración de justicia no administra justicia, los policías están frustrados, hay hacinamiento en las cárceles. Debido a la altísima impunidad la gente siente que tiene que tomar la justicia en sus manos, pero esto es muy peligroso y negativo, porque pagan justos por pecadores.

-¿Hacia donde nos llevan los linchamientos?

-Los linchamientos nos llevan hacia una erosión mayor del vínculo social entre los venezolanos. Estamos en presencia de una profunda crisis de confianza, más que de valores. El venezolano sigue siendo una persona solidaria; el modelo de familia venezolana ha sido el último refugio de la gente.

-¿A qué se debe la crisis de confianza?

-La crisis de confianza tiene que ver con nuestra relación con lo público, pero también con la hostilidad que reina en el ambiente y a la que nos hemos acostumbrado.

Hallar puntos de encuentro

Daniel Fermín es contrario a poner etiquetas, porque “devienen en prejuicios”. Se mueve con igual soltura y amplitud entre chavistas y antichavistas. Predica con el ejemplo y rechaza que se quiera picar a Venezuela en dos toletes: el de “los buenos” y el de “los malos”, que cada bando se arroga para sí.

-¿Cómo recuperar la confianza?

-Los venezolanos tenemos que recuperar espacios y puntos de encuentro, más allá de la polarización política. Se nos ha querido decir que estamos partidos en dos toletes y eso no es verdad.

-¿Cuál es la verdad?

-Tenemos un país muy diverso, mucho más diverso de lo que muestra un resultado electoral. Tenemos que hallar puntos de encuentro. Hay un papel que deben cumplir el Gobierno y el liderazgo político y empresarial, que es dejar de apostar por la división del país. Que rememos en la misma dirección para salir de la crisis. El problema es que tenemos un gobierno que se alimenta del conflicto y que no tiene como foco la estabilidad ni el encuentro. El modelo actual busca la aniquilación del contrario y no el encuentro con el diferente. Para recuperar la confianza es necesario procurar el reconocimiento del otro y el encuentro con el otro.

-Si la oposición toma el poder, ¿se repetirá el mismo error?

-Sí, corremos el riesgo de que eso pase. El cambio que quieren los venezolanos no es un cambio de colores; no es ver quién tiene el garrote, sino que cambie la manera de hacer política con garrote. No es ver quién le da el palo al otro, sino que el liderazgo político guarde el palo. La gente no quiere un cambio de colores, sino un cambio en la manera de hacer las cosas. En los estudios recientes realizados en la UCAB hemos constatado que la gente está cansada de la peleadera política. Un país no puede avanzar dividido en dos mitades artificiales. Hay que aprender de las lecciones: el sectarismo debe ser desterrado del juego político en Venezuela.

Hay gente que apuesta por los militares como árbitros, alerta

El Caracazo de todos los días

-¿Qué espera la gente del Gobierno, del liderazgo del chavismo?

-Que nos saquen de esta crisis, que vuelvan las medicinas y los alimentos a los anaqueles; que los servicios sean públicos, porque ahora tenemos una privatización de facto por el abandono del Estado. El que logre dar respuesta a las necesidades de la población se ganará la confianza.

-¿Qué tanto podemos aguantar la situación de ahora?

-Hay gente que teme un Caracazo, pero para mí el Caracazo ocurre todos los días: El Caracazo ocurre todos los días en las colas, en las farmacias y en los hospitales. Todos los días se va descomponiendo un poco y se va erosionando más y más el vínculo social.

Daniel Fermín teme que la población, sometida a la olla de presión del presente, apueste por otro tipo de “salidas”.

“El venezolano no va obligado ni a la esquina. Hay que prestar atención a las demandas de la gente, porque de lo contrario va a seguir escalando el conflicto y ese conflicto va a llegar a puertos donde nadie quiere que llegue”, advierte.

-¿Se sigue esperando una salida militar?

-Creo que hay gente que apuesta por los militares como árbitros. Eso tiene raíces profundas en el militarismo que ha imperado en nuestra sociedad en los últimos 200 años. Antes los militares aparecían entre las instituciones más valoradas, pero hoy no aparecen ni entre las primeras 10, porque están salpicados por acusaciones de violación de derechos humanos, narcotráfico, abuso de poder.

-¿Dónde está la respuesta?

-La respuesta no está en el sector militar. La respuesta está en la gente: en la fuerza de la gente, en que la gente tenga la conciencia de organizarse para la acción y para velar por sus derechos. Que la gente comprenda que los problemas no los solucionará un mesías.


Entrevista para Contrapunto.com el 10 de abril de 2016.

Inside Story – Can Venezuela’s opposition oust President Maduro? (Video)

Venezuela’s opposition alliance is pursuing a multi-pronged strategy to dislodge President Nicolas Maduro.

This strategy involves street protests, a referendum or, alternatively, an amendment to the constitution that would cut short the president’s term.

Hoping to capitalise on anger over a deep recession, triple-digit inflation and soaring crime, Maduro’s critics have set themselves a timeframe of six months to achieve their goal. They evidently hope to build on the opposition bloc’s landslide victory in December’s general election, when it won nearly two-thirds of seats in parliament.

Some constitutional experts argue that a constitutional amendment to shorten the presidential term would only be applicable to presidents elected in the future, and that Maduro would finish his six-year term anyway.

Similarly, a recall referendum would face an extended series of legal steps that might or might not culminate in the president leaving office.

So will the opposition’s plan work? And how is the dire economic crisis contributing to instability in Venezuela?

Presenter: Laura Kyle

Guests:

Phil Gunson: Senior analyst, International Crisis Group

Sonia Schott: Journalist and political analyst

Daniel Fermin: Researcher, Center of Political Studies, Andreas Bello Catholic University


Entrevista para el programa Inside Story de la cadena Al Jazeera el 15 de marzo de 2016.

«Vamos a reír para no llorar»

Desde la sociología: la gente no es feliz haciendo colas.

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A no confundir el profundo descontento que está viviendo la sociedad venezolana con un supuesto ‘bochinche’, y ver el humor como una de las tantas maneras para expresar el desacuerdo con el actual Gobierno, llamó el sociólogo Daniel Fermín.

Se ha escuchado decir que los venezolanos de todo sacan un chiste, citando a Francisco de Miranda con su célebre frase: «¡Bochinche, bochinche! Esta gente no es capaz de hacer sino bochinche», se podría deducir que esta práctica no es nueva, y que el venezolano siempre está dispuesto a la chanza y el buen humor como parte de su acervo cultural e identidad, poseen una manera de ser particular y caribeña.

Para el sociólogo Daniel Fermín no es cierto que el venezolano sea solo “bochinche”, sería grave asumirlo como una verdad.

Hay quienes dicen que la gente es feliz en las colas para hacer compras y eso no es verdad, explicó. “Los ciudadanos hacen las colas que les toca hacer, esto no quiere decir que lo hagan felices. Lo que sucede es que tienen que hacerlas porque si no las hacen, no compran alimentos, medicamentos, o lo poco que se consigue”.

La actitud asumida por las personas en las colas es igual que en cualquier otro lugar: “Aquí cabe una analogía que puede parecer un poco oscura, pero engloba bien al caso. Cuando uno va a un velorio consigue gente muy triste, con mucho pesar, pero también hay gente con mucho humor y no se trata que sean personas faltas de respeto, sino que tienen una manera de administrar las realidades”.

¿El venezolano evade la crisis con el humor?

-“No creo que se trate de evasión. Lo que hacemos con el humor es una profunda crítica. Pero detrás del humor, cuando el venezolano dice, `vamos a reír para no llorar´, hay una visión de lo mal que están las cosas, porque la gente no está echando chistes de Jaimito, la gente habla de lo que está viviendo”.

“Lo veo como una profunda crítica social no expresada en los mecanismos donde se puede o debe expresar. Una crítica, una reflexión y nunca de evasión o tomársela a la ligera”.

“Cuando el presidente Maduro se dirige al país, a los pocos minutos empiezan a publicar en las redes sociales frases o imágenes alusivas al discurso del mandatario en forma jocosa. Esto refleja la manera de alzar la voz de un pueblo que cada vez tiene menos medios y recursos para expresarse”.

“No nos confundamos, de repente donde estamos viendo bochinche lo que hay es un profundo descontento, y el humor es una de tantas maneras para expresarlo, claro, no todos lo dicen al estilo de Laureano Márquez”.

“Algunas personas muestran su descontento quemando cauchos o asistiendo a marchas, y hay quienes muestran su descontento a través del humor”.

¿El venezolano hace de su desgracia un chiste? 

-“No es que el venezolano no sea serio, en todas partes encontramos gente muy seria. Estoy convencido que quienes nos gobiernan no son serios y que lo que dicen es tan risible que `nos la ponen de bombita´ para hacer chistes de ellos”.

“Si dicen cosas como que si te bañas en tres minutos no quedas hediondo, como decía Chávez, él no lo hacía a lo mejor, pero lo decía para que las personas se sintieran identificadas con él. Eso no le queda bien a todo el mundo, hay quienes dicen que a Maduro no «le queda bien ser Chávez», que es forzado, esto quiere decir que el presidente no tiene chispa, ni carisma”.

“Lo que sucede con Maduro es que se hace una burla frente a una burla. Es como decir: es tan bufo lo que dices que yo me burlo de ti”.

“Es tan contundente el humor que hasta los líderes políticos están apelando a el para denunciar. Lo hizo Henrique Capriles a través de su cuenta Twitter, al regreso de Maduro de China, le preguntó si había traído leche en polvo al pueblo”.

Perfil: Daniel Fermín, Sociólogo, docente e investigador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello -UCAB-. Con experiencia en estrategia de nuevos medios, editor de la revista PolítiKa UCAB, articulista de los diarios El Universal, Run Runes y Tal Cual.


Publicado en El Diario de Los Andes el 30 de noviembre de 2015.

El ABC de Daniel Fermín, Sociólogo e Investigador de la UCAB: “No le estamos pidiendo a nadie que venga a resolver nuestros conflictos”

La calidad de las elecciones no es cuestión de un día. El voto es la alternativa para resolver los problemas en paz. Vender el tema de la observación electoral como una intromisión no es correcto. El 66% de los venezolanos desconfía del CNE, pero el 87% irá a votar el 6D, señala el vocero del Proyecto Integridad Electoral de Venezuela.

Macky Arenas

Daniel Fermín es editor de la Revista PolitiKaUCAB.  Sociólogo por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), con estudios de postgrado en Gerencia Pública de la Universidad Metropolitana.  En 2015 realizó el Programa de Estudios Avanzados en Conflicto No-Violento de la FletcherSchool of Law&Diplomacy de la Universidad de Tufts (Boston).  Investigador del Centro de Estudios Políticos y profesor de la Escuela de Ciencias Sociales de la UCAB.

Es Investigador del Proyecto Integridad Electoral de Venezuela del CEP. Esto fue lo que nos dijo para los lectores de ABC de la Semana.-

“Desde la Academia no estamos pidiendo que se creen condiciones para que la oposición gane.”

_  El gobierno se resiste a permitir la observación internacional sobre las elecciones. ¿Qué implica para la integridad electoral?

_  Hemos venido trabajando la integridad electoral, un proyecto que tiene como base el elaborado por la Universidad de Harvard y la de Sydney, en Australia, iniciativa de una extraordinaria politólogo de apellido Laurence, el cual hemos traído a Venezuela  pues el concepto de integridad electoral se ha convertido en una especie de sello de calidad internacional, en un estándar internacional de la salud y la calidad de los sistemas electorales y, por ende, también del sistema democrático.

_ Ustedes sostienen que  la integridad electoral es un ciclo. ¿Qué significa eso?

_  La calidad de las elecciones no es cuestión de un día. No se trata solamente de lo que ocurre en el día de las votaciones, sino lo que sucede desde la selección misma de las autoridades electorales que, por cierto, el año pasado fue completamente irregular. Eso tenía que haberlo hecho la Asamblea Nacional. Como no se pusieron de acuerdo, el Presidente de la Asamblea declara que hay omisión legislativa y lo envía al Tribunal Supremo. Al final solo cambió un rector, dos se reeligieron. Nosotros, desde ese preciso momento estamos activos, denunciamos que no es lo mismo falta de acuerdo que omisión, así que desde ese primer momento las cosas comenzaron a hacerse mal.

 _ Uno tiene la impresión de que todo eso está viciado de principio a fin. ¿Es que habrá algún renglón de la plana en el cual se observe la integridad electoral?

_  Lamentablemente, Venezuela no se cuenta entre los primeros países en materia electoral; por el contrario, competimos con los países más autoritarios del planeta por el primer lugar en desconfianza. Eso es una lástima pues tecnológicamente estamos muy avanzados, pero en la calidad del sistema no damos la talla. Triste, en un país que tiene una tradición democrática de 60 años que se manifiesta en todos los estudios que hacemos.

 _ ¿De qué manera?

_ 66% de los venezolanos desconfía del CNE, incluidos chavistas descontentos y, aún así, el 87% de los venezolanos asegura que, pase lo que pase –y remachamos la pregunta- irá a votar el 6D.

 _  Eso habla de una fuerte cultura democrática que resiste en el alma del país…

_  Eso habla no sólo del aprecio y valor que el venezolano concede  a la democracia, sino de que, a pesar de los intentos por falsificarla historia y de la época de democracia civil –con todas sus fallas- el venezolanos tiene a la democracia como faro y guía para tratar de salir de los problemas por más graves que sean.

 _  Podremos tener una tecnología muy avanzada pero, ¿a qué está sirviendo si no es a la transparencia del voto?

_  La transparencia del voto depende más del factor humano que del tecnológico aunque la tecnología siempre dependerá de la apertura a auditorías y observación permanente por parte de los factores políticos y de la sociedad en general. Afortunadamente, los factores políticos tienem excelentes técnicos, hay que decirlo. A pesar de que hay mucho miedo por el tema tecnológico pues son muchos los venezolanos que piensan que el voto no es secreto y que se pueden cambiar electrónicamente los resultados – a pesar de que esto no ha sido así hasta ahora-, esa es la percepción y tiene más fuerza que la realidad. Por eso no entendemos por qué el CNE se ha negado sistemáticamente a una campaña más agresiva que reafirme el secreto del voto. Nosotros, desde la UCAB, ante la negativa del CNE y en base a los principios de corresponsabilidad que establece la Constitución, nos hemos dado a la tarea de impulsar comunicacionalmente el empoderamiento ciudadano, que la gente perciba que los dueños de este proceso no son los candidatos, ni el CNE, ni mucho menos el Presidente, sino los ciudadanos.

_  El sólo hecho de que la gente quiera ir a votar a pesar de los pesares indica que hay conciencia acerca de esa responsabilidad…

_  Este años hicimos un seminario internacional sobre integridad electoral y, al presentar los resultados de la encuesta, alguien nos preguntó si no existía una contradicción entre desconfiar del CNE y querer votar y, antes de poder responder, la representante del Acuerdo de Lima –acuerdo internacional en asuntos electorales-, una colombiana, dijo algo bello además de impactante: “No hay contradicción, la gente quiere votar porque no se quiere matar”. En otras palabras, el voto es la alternativa para resolver los problemas en paz.

_  Para resolver las cosas en paz, tendríamos que tener un gobierno que reconociera el resultado del voto. Hasta ahora no ha sido esa la tónica del discurso oficialista y, si ni siquiera admiten observadores, “huele a podrido en Dinamarca”…

_  Si uno quisiera jugar a abogado del diablo y dar el beneficio de la duda a las autoridades electorales, podríamos partir del punto en que ellos afirman que no en todos los países del mundo hay observación electoral, de hecho, en los más desarrollados no la hay…

 DESCONFIANZA

_ ¡Porque no hace falta!

_  Cuando he tenido oportunidad le he respondido a la señora Lucena que eso es cierto, pero que también lo es el que no en todos los países del mundo existe el grado de desconfianza en el sistema electoral que existe en Venezuela. Quiere decir que el primer interesado en generar confianza en el proceso electoral, el mismo que ellos proclaman como el mejor del mundo, es el CNE. Es por ellos que la negativa a la observación internacional y las trabas que se le ponen a la nacional es algo incomprensible, con lo que no podemos estar de acuerdo. Por eso insistimos tanto en demandar del CNE una rectificación en su postura.

 _  Pueden alegar que permiten la figura del “acompañante”…

_  Hoy en Venezuela no está planteada la observación electoral. Han intentado sustituir la figura del observador por la del acompañante que no es un observador pues tiene unas atribuciones muy limitadas. Es una especie de mirón de palo, no puede hacer informes, no puede citar a la prensa, lo pasearán por donde pasa la novia, no tendrá participación real. El acompañamiento es una observación chucuta que no cumple con los parámetros.

“El venezolano tiene la democracia como faro y guía para salir de los problemas.”

       VENTAJISMO

_  ¿Será por eso que Unasur, Brasil y otros se ha deslindado?

 _  La respuesta de Unasur, de Uruguay, la posición de Brasil – países que no pueden ubicarse precisamente entre los enemigos del gobierno- es significativo. Las instituciones de esas naciones no están dispuestas a poner en entredicho el mucho o poco prestigio que tienen, a dar un cheque en blanco a las autoridades electorales venezolanas. Dicen: “Ya va, eso no es así. Sin las garantías mínimas nosotros no podemos aceptar participar”. Allí es donde consta que no se trata de una agenda internacional de ataque contra Venezuela, ni contra la soberanía. No le estamos pidiendo  a nadie que venga a resolver nuestros problemas. Simplemente, países que fueron aliados hoy ya no tienen confianza en las condiciones en que este gobierno está llevando este proceso electoral.

 _ Retratarse en grupo a veces es riesgoso…¿pero qué perfil y requisitos debe cumplir una auténtica y sana observación electoral?

_  El tema de fondo aquí es la generación de confianza, el tener más ojos sobre el proceso y el valor  de la observación electoral internacional es que aporta ojos que no tienen interés político porque no tienen parte en el proceso venezolano. Debe ser observadores calificados e independientes. El problema es que el gobierno selecciona a los que quiere de Unasur, de Rusia y otros lugares y son gente que no tiene experiencia alguna en observación electoral. La OEA, sin embargo, tiene la misión de observación electoral  más antigua del mundo. Desde que el 1962 llevaron su primera misión en Costa Rica llevan acumulada la más vasta experiencia, lo que hoy llaman el know-how. Aquí no solo no fue invitada sino descalificada por el gobierno y por las instituciones del Estado; la Unión Europea, igual, tiene una utilísima trayectoria en muchos países y procesos electorales.

 _  Y nadie los ha acusado de metiches ni de conspiradores…

_  Vender el tema de la observación electoral como una intromisión no es correcto. El Presidente de la Asamblea ha llegado a calificarla de pretensiones neocolonialistas, pero todo eso forma parte de un discurso político orientado a, por una parte, cohesionar internamente a unas filas oficialistas cada vez más menguadas y disidentes; y por la otra, el propósito expreso de generar abstención en la próxima jornada de votación. Nosotros creemos que el tema de fondo es la confianza y la clave es el tema de la paz: en manos del CNE y de la dirigencia política nacional está la paz del país. Vivimos tiempos de mucho conflicto, de mucha crispación y, ante esa realidad, nuestra responsabilidad nos ha llevado a hace un llamado al CNE para que permita y promueva la observación electoral.

 _  Que no es materia sólo del día de las elecciones…

_ Exacto, no se trata solo de permitir que el 6D visiten a los centros, que los paseen, que se asomen detrás de la máquina. Todo eso es válido, pero una genuina misión de observación electoral ya debía estar en el país, aún desde el inicio de la campaña, aunque en Venezuela el arranque es bastante simbólico ya que el CNE se ha excusado diciendo que no puede reglar la precampaña, sólo la campaña, lo cual se ha convertido en una manera de dar rienda suelta al ventajismo y la falta de controles. Sabemos que todo el mundo está en campaña y desde cuándo: hay vallas, hay murales, hay cuñas en radio…para nadie es un secreto que aunque falten 10 días para el inicio oficial, estamos en campaña.

 _  Y el que tenga más dinero lleva ventaja y quien tiene es el gobierno…

_  Desde la Academia no estamos pidiendo que se creen condiciones para que la oposición gane, lo que pedimos es que se generen condiciones competitivas para todos.-


Publicado en ABC de la Semana el 13 de noviembre de 2015.