La Palma | Votando, transformaremos la protesta en reivindicación

La Palma

111 – 28 de septiembre de 2020

Mi comentario de hoy

Votando, transformaremos la protesta en reivindicación.

La agenda mediática venezolana ha concentrado su atención en las protestas que han tenido lugar en distintos estados del país en los últimos días. Pero las protestas son algo cotidiano en una Venezuela donde nada funciona. Todos los días los venezolanos protestan en las calles ante el mal gobierno, el colapso de los servicios públicos, la crisis económica. Es el rasgo de este cuero seco, de un pueblo indómito que no se conforma ni se rinde ante las adversidades.

En Soluciones para Venezuela acompañamos la protesta, siempre. Nuestros activistas son líderes de base, genuinos, que representan los intereses de los trabajadores, de los campesinos, de las comunidades populares. Y como tales, se les ha visto al frente de las protestas de los obreros de la construcción, de las comunidades indígenas, no porque sean candidatos, no porque sean de Soluciones, sino porque son activistas de verdad, porque representan a colectivos organizados. Y en Soluciones hemos tenido el respeto para no confundir la gimnasia con la magnesia, para no partidizar la lucha popular. La acompañamos, en su corazón está nuestra gente, pero no para sacarle provecho mediático, sino para alzar el reclamo popular de manera auténtica.

Quienes, por el contrario, tienen una lectura arrogante, pretenden venderle a Venezuela y al mundo que las protestas son para apoyarlos a ellos y a su agenda ya mil veces fracasada. Mienten, manipulan, desvirtúan la protesta para ganar indulgencia con escapulario ajeno. Es vergonzoso.

Por otro lado, algunos sectores de la academia y autodenominados «analistas» tratan de estirar conceptos para hacer de la protesta algo que no es. En vez de analizar los hechos, tratan de encajarlos a como dé lugar en sus prescripciones precocidas.

Apoyamos la protesta no violenta de un pueblo harto de vivir mal. Censuramos que el gobierno siga impermeable al reclamo popular y a los sectores que pretenden desvirtuar la protesta haciéndola ver como resultado de su agenda de aventuras de cara al vencimiento de su mandato legislativo.

Y, sobre todo, llamamos a institucionalizar el reclamo este 6 de diciembre, a votar para darle un giro de 180 grados a la economía y al país, para desde la Asamblea Nacional proponer las reformas necesarias para que los servicios públicos lleguen a todos de manera eficiente, para luchar por el desmantelamiento de las sanciones económicas que perjudican al común y para materializar desde el parlamento las luchas y los reclamos del pueblo venezolano. Votando, transformaremos la protesta en reivindicación.


_____

La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. La Palma es un espacio que ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

_____

La Palma | Se reserva el derecho de admisión: conservadurismo, exclusión y oposición

La Palma

110 – 24 de septiembre de 2020

Mi comentario de hoy

Se reserva el derecho de admisión: conservadurismo, exclusión y oposición

Nada voy a comentar en esta entrega sobre el vergonzoso pedido de intervención militar que hizo ayer el diputado Guaidó, en una puesta en escena diseñada para sugerir, metiendo el embuste, que hablaba ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Y no lo haré porque, justamente, se inscribe en lo que escribí ayer: que en este «tiempo extra» intentarán toda clase de aventuras para hacer en 70 días lo que no hicieron en dos años… así que hablemos de algo disitnto.


Quizás no haya grupo más ardido por la propuesta incluyente y de reconciliación que hemos trazado que los conservadores. Ese grupo, que ha dominado la oposición oficial desde hace veinte años -y que la ha llevado de fracaso en fracaso sin rectificación- pone el grito en el cielo cada vez que reacciona ante nuestras banderas. Y es que no hay de otra. ¿Qué más van a decir si tenemos proyectos completamente distintos? El nuestro: de lucha por los de abajo, de nuevo, de inclusión y reconciliación, de participación amplia de las bases, de corte popular. El suyo: de exclusión, expresamente de élites, de dejar todo como está y cuidarle los privilegios a unos pocos.

No hay que darse mala vida por eso, es lo más normal del mundo. Hoy no hacen sino reafirmar el que ha sido su grito de guerra durante veinte años: «se reserva el derecho de admisión». Por eso, insisten, hay una oposición «de verdad», y una «de mentira»; hay una gente «decente», generalmente muy homogéneos entre sí, pertenecientes a la misma clase, egresados de los mismos colegios, con la misma tez; y otra «sospechosa», por no contar con los atributos mencionados.

Se afincan, estos grupos, en el sectarismo. Su lema es el de Doña Florinda: «no te juntes con esa chusma». Sólo ellos cuentan, como también escribimos hace algunos meses. No saben de argumentos ni de razones; lo suyo es la bilis y el rechazo automático a todo lo que no implique bajarles la cabeza, decirles «sí, mi señor». No reparan en el hecho de que el 80% de descontento no se traduce en apoyo a su causa y por eso han hecho creer que Venezuela es un cúmulo de seres ciegos, sordos, brutos, que «no entienden» y «no despiertan». Darían su reino por ser de cualquier otra parte, les avergüenza ser venezolanos.

Y aunque la mayoría son conservadores, también a aquellos que antes hablaban de progresismo y a los que corrieron a inscribirse en la Internacional Socialista, el verdadero eje que los define no es el de izquierda-derecha, sino el de inclusión-exclusión. En la exclusión, son los campeones.

Así como reservan el derecho de admisión a lo que creen que es un club exclusivo, la oposición, lo harían en el gobierno. Se mimetizan, de este modo, en lo que dicen combatir, porque lo que les molesta del chavismo no son sus formas sino el hecho de que no son ellos aplicándolas.

Un cambio para bien no se logra reservando el derecho de admisión, no se logra con la exclusión, sino con todo lo contrario: la inclusión, la participación de todas y de todos, el concurso del común. Y en eso andamos, sin darnos mala vida por los chantajes de quienes miran a los venezolanos por encima del hombro. Y en eso seguiremos: promoviendo el encuentro, rompiendo las cadenas no sólo de la polarización sino también del sectarismo, de la política del cogollo y la rosca, de la falsa superioridad moral. Es nuestra convicción asumir la reconstrucción de una Venezuela en la que quepamos todas y todos, en la que nadie sea «menos» por su origen ni por sus ideas. Y ellos, que se queden con su letrerito que reserva el derecho de admisión a un club al que cada vez menos gente quiere entrar.

_____

La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. La Palma es un espacio que ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

_____

La Palma | Animales heridos

La Palma

109 – 23 de septiembre de 2020

Mi comentario de hoy

Animales heridos

Dice la conseja que no hay nada más peligroso que un animal herido, arrinconado. Hoy, cuando faltan 74 días para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, el postulado se hace patente. No sólo faltan 74 días para que los venezolanos escojamos un nuevo parlamento, como manda la Constitución, sino que faltan, también, 41 días para que los Estados Unidos elijan quién será su presidente por los próximos cuatro años.

No es un detalle menor, ni trivial, señalar la fecha de las elecciones estadounidenses, sino que se convierte en una referencia obligada, dada la subordinación con la que se han asumido, gustosos, como funcionarios de la administración Trump los miembros de eso que llaman el gobierno interino. No entienden que Venezuela vale más que La Florida. Temen, más que quienes pensamos que Biden -aunque represente el cambio para EEUU- representa para Venezuela el continuismo de la política Trump, que un revés electoral de los Republicanos signifique el fin de la beca y del ‘reconocimiento’ con el que pretenden ser la única voz legítima del descontento en un país que ven de lejos y por encima del hombro.

Con estas dos fechas de vencimiento, el 6 de diciembre y, antes, el 3 de noviembre, el grupito actúa como un animal herido y acorralado y, por ende, peligroso. Ya le quitaron cualquier tipo de careta a las sanciones que promueven, por las que hacen lobby, y ahora las dirigen a todo aquel que le lleve la contraria a la oposición impuesta, escogida a dedo, por el norte. Las utilizan de amenaza para quien se salga del carril, para quien no coja línea. Una vergüenza.

Pero también la doble fecha de vencimiento implica que tendremos por delante 41 y 74 días para la aventura, para el extravío, para el último intento en el tiempo extra de hacer lo que no pudieron hacer en estos más de dos años de insistencia en el atajo y abandono de la política, la vía democrática y la organización popular.

Y del otro lado, que no son mochos, también sienten cómo los acorrala el colmillo que saliva del otro animal herido, de sus aventuras, pero también la instrumentalización del informe de la ONU sobre DDHH y el intento de sabotear las elecciones; los acorrala la crisis y el descontento. Y allí ellos, también, son peligrosos.

Y entre animales heridos crece el conflicto, crecen los odios, las promesas de retaliación mutua. Y pierde Venezuela, viendo empobrecida desde la barrera la pelea de estas dos élites tornadas bestias, con sus chantajes y su lógica de amigo-enemigo, de aniquilación del contrario.

No tenemos por qué aceptarlo. Empinémonos por encima de los chantajes, de las amenazas, del peligro de dos animales heridos que amenazan con devorarse a Venezuela con tal de lograr sus mezquinos y segregacionistas cometidos. Alcemos la voz y pongamosle un parao a la locura de la violencia y la confrontación. Restreguémosle en el hocico la suciedad de sus fechorías y saquemos a Venezuela del foso con el concurso de todos, antes de que, en su peligrosidad, nos devoren los apetitos de quienes actúan como animales heridos y acorralados.

_____

La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. La Palma es un espacio que ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

_____

La Palma | Demos el paso

La Palma

108 – 22 de septiembre de 2020

Mi comentario de hoy

Demos el paso

El cambio es un clamor nacional. Por eso cuesta entender que haya grupos tan interesados en que todo se quede como está. Sabemos, por supuesto, que esa actitud no es de gratis, sino que se desprende del deseo de conservar privilegios, los del gobierno, que ha concentrado el poder durante veinte años, y los de un sector de la oposición, en la forma de la beca que reciben a cambio de asumirse gustosos como funcionarios de otros países y entregarles nuestros recursos. Sabemos, también, que en la resistencia al cambio juegan la mezquindad y el sectarismo de siempre, la superioridad moral que se abrogan grupitos llenos de miserias.

Pero allí está, el deseo de cambio. En los millones de venezolanos que viven la crisis, la peor de nuestra historia. En los que, entre la destrucción de PDVSA y las sanciones, no consiguen gasolina ni bombonas de gas; entre quienes hacen maromas para sobrevivir ante el colapso de los servicios públicos; entre quienes buscan cómo resolver ante la falta de transporte colectivo.

Ya está bueno. Atrevámonos a dar el paso por el cambio, por un cambio para bien, sustentado no en la venganza sino en la reconciliación, no en la división ni en la segregación sino en la determinación de unir al país para sacarlo adelante.

En teoría son unos tigres. Hablan de la necesidad ‘estratégica’ de incorporar a la disidencia, pero si alguien se atreve a dar el paso lo denuncian y se tapan la nariz. Para esos, la ‘incorporación’ es sinónimo de subordinación. Para nosotros no. Estamos convencidos, más allá de lo ‘estratégico’, de que Venezuela sólo saldrá adelante con el concurso de todos y con el pacto del común.

Demos el paso, rompamos la incercia. Venezuela no merece veinte años más del mismo ping pong de odios. El 6 de diciembre representa, en buena medida, una oportunidad para dar el paso. Otros prefieren que nos quedemos estancados porque representan el status quo. Y es que la construcción de ese cambio, dar ese paso, no es una tarea cómoda, a pesar del clamor. Es, al contrario, una tarea titánica, contracorriente, enfrentada a mil intereses inconfesables. Pero es nuestra convicción, y siempre pondremos nuestras convicciones por encima de nuestras conveniencias, siempre el interés de Venezuela sobre los intereses particulares, mezquinos, que animan el «¡dejen todo como está!». No se trata de qué va a pasar con el liderazgo de fulano, ni de cuidarle el futuro político a mengano, sino de salvar a Venezuela. ¡Hasta cuándo!

Vamos, pues, demos el paso, que no hay tiempo que perder. Hagámoslo, por Venezuela.

_____

La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. La Palma es un espacio que ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

_____

La Palma | Las heridas y el futuro

La Palma

107 – 18 de septiembre de 2020

Mi comentario de hoy

Las heridas y el futuro

Luego de dos semanas de ausencia en este espacio, volvemos…

El país y el mundo han conocido el informe de la ONU sobre la situación de los Derechos Humanos en Venezuela. Es realmente devastador. No “para el gobierno”, ni “para la oposición”, como sugiere el selectivo relato polarizado, sino para Venezuela. No pretenderé aquí hacer un resumen del documento. Muchos ya existen, entre interpretaciones sesgadas, interesadas, y serias. Un buen comentario es el que ofrece Ricardo Sucre en su blog.

Quiero, más bien, comentar sobre el sabor que deja y los retos que se desprenden del retrato que el informe hace sobre la situación venezolana.

El informe detalla las violaciones a los Derechos Humanos que ya distintos sectores han venido denunciando y le pone rostros, testimonios, al dolor. Desde aquí hemos denunciado, insistentemente, la operación de criminalización de la pobreza que significó la llamada OLP y que significan las FAES en las comunidades populares, esa que cuenta con el agravante de los estigmas asociados a la pobreza y el desconocimiento de la realidad de los sectores populares que impiden una mayor solidaridad por parte de otras esferas de la sociedad, que ven las incursiones armadas de grupos policiales y militares en los barrios de Venezuela como un problema ajeno y distante, y que incluso, en algunos casos, cuentan con un susurrado «al fin» ante la «respuesta» del gobierno al problema de la criminalidad, desbocado en el país desde hace veinte años.

Abuso policial, violencia estatal, aventuras insurrecionales. Un país herido, enfrentado contra sí mismo.

Atender las recomendaciones de la ONU es un primer paso para encarar el problema. Eso implica justicia para las víctimas, determinación de responsabilidades y, no en menor medida, superar el clima de guerra civil no declarada que impera en nuestro país por uno de entendimiento y acuerdos entre los venezolanos.

En las reacciones al informe hay de todo. Desde los fantasiosos «ahora sí falta poco», por parte de los vendedores de humo de siempre, hasta la impermeabilidad de un gobierno que se justifica y despacha las acusaciones. También, pretensiones de instrumentalizar el documento, de convertirlo en arma de agendas particulares y sectarias, y promesas de retaliación y venganza, confundidas con justicia, por parte de quienes han sufrido, de primera mano, los desmanes. ¿Cómo culparlos?

El tema grueso es, sin embargo, qué hacemos con las heridas. Cuando insistimos en la necesidad del encuentro, en la reconciliación, no lo hacemos levantando las banderas de la ingenuidad, ni lo decimos porque suena bonito. Lo hacemos, porque estamos convencidos de que un futuro de inclusión pasa, necesariamente, por tejer la colcha de retazos en la que se ha convertido una Nación desintegrada. Y eso pasa, necesariamente, por sanar las heridas. Y no, eso no implica impunidad, pero sí la disposición de ver hacia adelante y no quedarnos anclados en la oscuridad.

Y no hay manera de sanar heridas sin mirarnos a los ojos, sin reconocernos los unos a los otros, sin entablar un diálogo abierto y honesto sobre un país que se ha revertido a las maneras de su pasado más oprobioso: ese de la elegantemente llamada «Guerra Federal», que en realidad fue una vulgar guerra civil, una carnicería violenta que arruinó al país y diezmó la población. Durante todo un siglo, el antepasado, no hicimos más en Venezuela que matarnos entre nosotros. Eso lo sustituimos por el «hombre fuerte», aquel «gendarme necesario» que monopolizó la violencia pero la empleó en contra de sus adversarios y de todo el que osara abrir la boca. Luego vinieron otras dictaduras, con otras charreteras, otros campos de concentración y otros medios de violencia estatal. A eso lo sustituyó el diálogo democrático, el pacto de élites, la promesa de la alternabilidad y la lucha política, pero subsistieron, no sólo la lucha guerrillera, sino la violencia, insurgente y estatal, que se desprendieron de ella. Y siguieron los retos para los Derechos Humanos, agudizados en febrero de 1989, pero presentes a lo largo de las décadas. Hoy, llegamos a esto. En lugar de pasar la página, nos fuimos hacia atrás.

¿Qué hacemos con las heridas? ¿Les echamos alcohol o Merthiolate? ¿Les damos con el dedo, satisfaciendo el impulso inmediato pero facilitando su infección y retardando su cicatrización? ¿Nos hacemos los locos y dejamos que «sanen» sin sanar?

Esta herida, honda, profunda, no sanará sola. Sanará con el concurso de todas y todos, con el pacto del común. Sólo reconociéndonos, de nuevo, mirándonos a los ojos, podremos salir de esto y avanzar en una reconciliación que asuma la titánica tarea de sanar heridas y caminar hacia el futuro. No hay de otra.

_____

La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. La Palma es un espacio que ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

_____

La Palma | Ahora que lo dicen ellos

La Palma

106 – 3 de septiembre de 2020

Mi comentario de hoy

Ahora que lo dicen ellos

No fue fácil oponerse, desde el primer día, a la irresponsabilidad y la demagogia de lo que llamaron el ‘gobierno interino’. Tensiones familiares, amistades de años corroídas por diferencias políticas. En el desespero de entonces, la propuesta lucía como la ‘salvación’. Cuando nos tocó advertir que era una estafa, nos vieron como los aguafiestas, por decir lo menos. Advertimos, también, que eso terminaría en una colosal resaca colectiva. La resaca llegó y los agarró sin Gatorade y sin sal de fruta.

Ahora que lo dicen ellos, quizás se den cuenta del tamaño del engaño. Le mintieron al país. Ahora que lo dicen ellos, descubren el insulto, el sectarismo, la descalificación y las campañas sucias contra el que disiente. Ellos, que, sectarios, insultaron, descalificaron y montaron campañas sucias hasta el cansancio; hoy les toca estar del otro lado de la jauría.

Falta mucho. Tampoco es que hay un giro de 180 grados. Incluso en el viraje se asoman los viejos vicios de la descalificación: se pretenderán vender como los ‘honestos’, como la oposición ‘partipacionista, pero de verdad’ frente a los demás, que todavía ven por encima del hombro. Genios y figuras.

Las campañas de intriga y de odio no las recoge nadie, ni vamos nosotros a sentarnos a esperar una disculpa. Lo nuestro es avanzar, del lado de la gente, sin mirar para los lados.

Llevamos años insistiendo en otra manera de hacer política, una enfocada en los venezolanos, en la participación, en los problemas de la gente, en el entendimiento, en los más vulnerables. Quizás ahora que lo dicen ellos, el círculo social al cual representan preste mayor atención .

_____

La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. La Palma es un espacio que ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

_____

La Palma | Una forma de hacer política

La Palma

105 – 1 de septiembre de 2020

Mi comentario de hoy

Una forma de hacer política

En enero de 2012, a través de Twitter, planteé una inquietud que me persigue hasta el día de hoy: “Uno de mis temores es que la V República se ha constituido en una forma de hacer política, a ambos lados del «espectro”.” Lo seguí diciendo que eso es terrible para Venezuela.

Ocho años después, los hechos lo confirman.

La llamada V República, entonces, no es patrimonio ideológico ni programático de una tendencia, ni siquiera de la que la concibió, sino que ha marcado la manera de aproximarse a la política, a su dinámica, a su visión del “otro”. La define, paradójicamente, una visión antipolítica. También la exclusión, la confrontación permanente, el sectarismo, la hostilidad, la promoción de la lucha existencial y la polarización extrema, la mezquindad, la impermeabilidad al reclamo y, en esa línea, la pretensión de infalibilidad.

Si “la revolución nunca se equivoca”, la “contrarevolución” tampoco.

Es lo que hemos visto a través del experimento fallido que han llamado el ‘interinato’. El liderazgo cree que tiene que ‘ser’ infalible, cuando lo que tiene que ser es honesto en el balance. Si supiera que eso no le resta nada, sino todo lo contrario…

Hoy, acorralados por la realidad, insisten en el error. Si la política del avestruz, la de meter la cabeza en la tierra ignorando la realidad, los metió en todo esto, la misma política anima su resistencia a ver que ya fue, que su ruta no sirvió. Son necios.

Pierden aliados, primero más de 30 diputados, luego factores clave de su coalición en la derecha extrema y moderada, pero es más fácil llamarlos colaboracionistas, alacranes, divisionistas, arrastrados, y una larga lista de epítetos, antes que acusar el deslave. Si suena parecido a aquello de la “derecha endógena”, de los “judas”, de los “traidores”, es porque, de nuevo, se inscribe en una manera de hacer política. La de la llamada V República.

Tienen más de 750 millones de razones para querer que nada cambie, no quieren perder los privilegios, ni la beca, ni el ‘reconocimiento’ que los puso a la cabeza de un sector de la oposición, finalmente, luego de las, también fallidas, entregas previas de La Salida. Dicen que “lo han intentado todo”, como quien le dice al profesor “¡pero es que yo estudié, se lo juro!” ante un 05. Dicen “hemos cometido errores” pero ni dicen cuáles son ni se muestran dispuestos a rectificarlos.

Al final, son cónsonos, no con lo que dicen combatir, sino con una manera de hacer política que los envuelve y que los convirtió, precisamente, en todo lo que decían adversar.

Ante eso, no queda sino insistir, como hemos hecho desde hace tanto, pese a todos los obstáculos, los ataques y las pasiones que despierta este ambiente de guerra civil no declarada y latente, en otro camino, en otra manera de hacer política.

_____

La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. La Palma es un espacio que ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

_____