Por qué no voy a votar en las primarias, pero apoyo que las hagan y rechazo que las saboteen

Por Daniel Fermín

Explícame todo de las primarias. ¿Qué tengo que hacer? ¿Debería hacerlo? ¿Dónde me inscribo? ¿Qué pasará con las otras elecciones? ¿Podré votar?”. El mensaje es de Sofía, mi amiga de años. El mensaje anterior en el chat es de hace par de semanas: una foto que me manda de los dos con el texto “Mi cumple de 2012”, al cual respondo “Nwbnn”. Como millones de venezolanos, Sofía es una profesional que vive en ese vasto universo que llamamos “afuera”, pero que—también como millones—nunca se ha desconectado de la suerte de su tierra. 

Adelanto a lo último que le dije: Yo no voy a votar ahí porque es como yo ponerme a votar por quién va a ser el mánager del Magallanes, y ¡Es que yo no soy del Magallanes! Y con eso vuelvo a lo primero que le comenté: Esas primarias son para elegir al candidato del G4 + María Corina, es decir, al candidato de lo que se conoció como el “interinato” y de todo lo que aquello representó. Los de Trump, los de “todas las opciones sobre la mesa”, los del “con la abstención sale” y larga lista de engaños. Repasé la lista de candidatos: María Corina, Capriles, Superlano, Andrés Velásquez, Delsa Solórzano, Rosales (probablemente). En medio de alguno de ellos solté un “imagínate tú”. Al final de la lista ironicé un “esa es la gente que va a promover el cambio”. Pero, ya libre de ironía, le dije a mi amiga Sofía: “así que, si a ti te gusta uno de ellos, inscríbete y vota”. Le di la fecha y algunas coordenadas para informarse mejor directamente de la fuente.

Sofía me respondió que ok, que no le gusta nadie, y que entonces espera, que en un año ve qué candidatos hay, que está clara que no será un solo candidato el que vaya contra Maduro.

Las llamadas “primarias” son apenas las internas de un grupito, nada más. Más aun, son para elegir al candidato de una honda tradición fracasada: la del paro petrolero, el carmonazo, la Plaza Altamira, los golpes, los drones, Gedeón, la abstención, la violencia, la salida, el entreguismo, la corrupción, las sanciones y, no faltaba más, el interinato. Todo esto sostenido sobre el chantaje de la “unidad” y la demolición de la disidencia. Los candidatos de estas primarias se han postulado para encabezar la opción política que, en nombre de la democracia, le ha abierto las puertas de par en par al continuismo chavista por más de 20 años. Lo que es peor, más de un candidato en las primarias busca no la presidencia de Venezuela sino la “legitimidad” de los votos (inserte ironía aquí) para volver a la tesis de la abstención en 2024. Spoiler: termina con el regalo de 6 años más a Maduro.

Si es que ocurre, el evento pautado para el 22 de octubre es apenas la primaria de la derecha. Y eso está bien. Lo que no está bien es que sus organizadores las pretendan las primarias para elegir al candidato de la oposición.  Especialmente cuando pareciera que la participación será flojaza. Pero me parece muy bien que las hagan, sobre todo después de denostar durante años del voto y de insultar y difamar a quien lo promoviera.

En los últimos días, voceros han salido a pedir “aclaratorias” sobre las inhabilitaciones de los candidatos de estas primarias e incluso a exigir que inhabiliten a ciertos candidatos. Seguidamente, se anunció la inhabilitación de María Corina Machado, sumándose a las que ya existen en la lista de precandidatos. Eso es un atropello que denunciamos y rechazamos de plano.

Y lo rechazamos no desde la solidaridad automática del cómplice, sino desde la autoridad moral de quien piensa y actúa distinto. Nos hemos enfrentado al tutelaje, al entreguismo, a la desmovilización del abstencionismo, al engaño, a la estafa y la mentira. Nos han dicho de todo, amenazándonos hasta de muerte. No somos lo mismo ni somos los mismos. Pero, fieles a nuestras convicciones como lo somos, alzamos la voz contra esta pretensión de sabotear una manifestación de la participación ciudadana. Es la gente quien debe, con su voto, premiar o castigar al liderazgo político. No son los tribunales, ni la contraloría, ni el Ejecutivo.

Yo no voy a participar en las primarias. No soy del Magallanes. Pero rechazo que, cuando por fin vienen de regreso del extremismo y la abstención, se le ponga un peine que no busca más que el regreso de estos sectores a las vías que mantienen al gobierno atornillado al poder. Denunciar el atropello no es avalar lo que llevamos años enfrentando.

El chavismo tiene su candidato, que representa el continuismo del fracaso, del conflicto permanente y del estancamiento. Que la derecha elija al suyo.  Entre sus candidatos hay quienes hablan de cruzadas contra la “ideología de género” y le hacen carantoñas a los Bolsonaro, Trump y Vox.  Que participen todos. Llegado el momento, quienes aspiramos a la construción de una vía distinta a la de estos dos extremos, también presentaremos al país una propuesta de servicio para que el futuro pertenezca a los venezolanos y nunca más a dos élites que buscan el poder para ponerlo al servicio de sus odios perpetuos.


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