Una oportunidad para el cambio

En la foto: Nuestra candidata Katherine Ochoa (Yaracuy) en la comunidad de Agua Negra, municipio Veroes.

Mañana hay elecciones. Vamos a elegir diputados a la Asamblea Nacional para el período 2021-2026. Y lo haremos, hay que recordar, porque así lo establece la Constitución: se vence el período de los diputados electos en 2015 y toca escoger un nuevo parlamento. No, no es capricho del oficialismo ni producto de acuerdos subterfugios entre sectores políticos.

Hay quienes te dicen que no votes. Son los mismos que te dijeron que no votaras en 2005, permitiendo el más franco avance del proyecto oficialista, sólo para inmediatamente después ser candidatos a alcaldes y gobernadores sin decir «esta boca es mía»; los mismos que te dijeron que apoyaras a Arias Cárdenas, pues él era la «verdadera oposición» y quien no lo apoyara era «chavista»; los mismos que te dijeron que la esperanza era el general Rosendo y los que flirteaban con la idea de un Diosdado converso; los que fueron constituyentes, ministros, alcaldes, diputados, financistas y miembros de la dirección nacional del partido de Chávez y ahora se erigen como jueces de la pureza opositora; los mismos que te dijeron que Chávez salía con el paro, con el golpe, con la Plaza Altamira, con las guarimbas; los que te dijeron que Maduro se iba con La Salida, con la abstención, con las sanciones, con un golpe con unos guacales, con unos drones y la «comunidad internacional», esa que, según ellos, iba a aparecer entre vítores en las costas de La Guaira. Aparecieron, no entre vítores, sino en peñero, en una chapuza monumental.

Quienes te piden no votar son los que creen que la oposición es un título nobiliario que pertenece a las casas de Chacao, Baruta y El Hatillo. Te quieren castigar a ti por sus malas decisiones. Gritan duro, insultando, descalificando, para distraer de su gigantesco fracaso y del hecho de que la abstención sólo ha fortalecido -y sólo fortalece- al gobierno.

Juegan con tu rabia, para que tú, luego de que te prometieran que Maduro salía si no votabas, con el sí-o-sí, con los marines, el 30A, el TIAR, las sanciones y el R2P, en lugar de descargarla contra quienes te engañaron, lo hagas contra quienes desde el principio advertimos que todo eso era una estafa.

Te mienten: te dicen que la elección sólo es válida si vota tal porcentaje, no porque desconozcan la legislación venezolana, sino para manipularte; que sólo vale si reconoce Trump, Almagro, el PP o Duque. Te mienten.

Y te dicen que no, que la cosa no es mañana, sino pasado, con una “consulta” de otoño que busca darle un barniz de legitimidad a la continuidad de sus privilegios, de su beca desde el extranjero, de la millonada que manejan en dólares y sin contraloría. Y si te quejas, si criticas, si cuestionas, te dicen que es “traición”, cuando son ellos quienes te traicionaron con su engaño, jugando con las esperanzas y las aspiraciones de un pueblo.

Están equivocados, su arrogancia no les deja ver que hay un país allá afuera, y que nadie es más grande que Venezuela, ni siquiera ellos con sus ínfulas de superioridad

Ya basta.

Hoy, cuando Venezuela atraviesa la peor crisis de su historia contemporánea, desperdiciar la oportunidad del 6 de diciembre es un pecado. Hoy, cuando la gente no tiene gas y cocina con leña, cuando no hay gasolina, ni servicios, ni transporte, decirle a la gente que se quede quieta y no exprese su rechazo en las urnas es un lujo que sólo pueden darse quienes viven en una montaña de privilegios. No luchan contra el status quo porque forman parte del status quo.

Nada cambia desde la inacción. Sólo un pueblo organizado desde las bases puede impulsar los cambios que reclama Venezuela. Te dicen que no votes los que no quieren contarse dada la imposibilidad de salvar cara ante la erosión de su liderazgo, ese que elegimos votando por la tarjeta de la Unidad antes de que cada partido cobrara indulgencias con escapulario ajeno. Te dicen que eso no sacará a Maduro, y es lo único en lo que dicen la verdad. Pero nosotros no llegamos al 6D prometiendo sacarlo en 6 meses, ni con ficciones de abandonos del cargo, ni para convertir al Legislativo en el comando de campaña de cuatro partidos, no. Nuestra propuesta de cara al 6D tiene el indeleble sello de la verdad: queremos un Parlamento que legisle para la gente, que controle al gobierno y que brinde soluciones para Venezuela. Y también una Asamblea Nacional que reconfigure la arena política, no para sacar del juego a tal o cual factor que no quiso participar, sino para tener una Asamblea que se parezca más a Venezuela y que sea nuevamente lo que nunca debió dejar de ser: el centro de debate político de la sociedad, donde se legisle a favor de los venezolanos y no en contra del “enemigo”.

Ha sido una campaña corta, intensa y con todas las limitaciones que impone la pandemia y la escasez de recursos. Con mucha mística, con trabajo de hormiga, los activistas de Soluciones para Venezuela han hecho una campaña admirable. Son incansables. Desde las bases, nos unimos en una alianza de los comunes: Soluciones, Redes, movimientos sindicales y campesinos, estudiantes y docentes, representantes del movimiento LGBTI, de los pueblos originarios. Sin pedirle certificados de «pureza» ni cartas de antecedentes políticos a ningún venezolano, promoviendo la verdadera unidad del pueblo. Costa a costa en asambleas populares, casa por casa, llevando el mensaje del cambio para bien, de la reconciliación y el encuentro, construyendo soluciones con y para los más vulnerables, para los de abajo, los más afectados por la crisis siamesa de la incompetencia gubernamental y las sanciones que la agravan.

La suerte está echada. Miles de venezolanas y venezolanos de bien se alistan ya para ser testigos, miembros de mesa, movilizadores, voluntarios. Creen en Venezuela. Creemos en Venezuela. Aquí nadie se rinde, nadie baja la cabeza, nadie se abandona a la desesperanza ni al chantaje con el que las élites polarizadas pretenden decirle a Venezuela “esto es lo que hay”.

Mañana tenemos una oportunidad para el cambio, para la esperanza, para ponerle un bloque más a la construcción de un movimiento popular que encarne una alternativa real y venezolanista de progreso y solidaridad, que se dedique a los problemas de la gente y no a los problemas entre los políticos. En eso creemos, por eso activamos.

Vamos, pues, a votar, a cuidar los votos, a dejar claro que no será por nuestra inacción que se perderá Venezuela. Por los de abajo, vamos a votar en la tarjeta del mapa de Venezuela. Por el futuro, por una Asamblea plural, por tantas venezolanas y venezolanos que no se rinden, que no bajan la cabeza, que quieren vivir mejor: aquí está la solución.

¡Vota!

El 6D los venezolanos decidiremos nuestro futuro

Soluciones para Venezuela insiste en que el proceso electoral del 6 de diciembre servirá para distender el conflictivo clima del país y conseguir, con nuevas caras dentro de la Asamblea Nacional, otros cambios.

Eso es lo que asegura uno de los miembros fundadores de este movimiento, Daniel Fermín, quien en conversación durante el programa online Con La Luz, insistió en que estos comicios significarán para el país “una extraordinaria oportunidad de decidir el destino de los venezolanos”.

El sociólogo experto en asuntos políticos informó durante la conversación con Luz Mely Reyes, directora general de Efecto Cocuyo, que Soluciones ya postuló candidatos en los 87 circuitos electorales nacionales quienes, a su juicio, representarán al pueblo de la mejor forma posible.

“Frente a la polarización, que es una calle ciega al futuro de Venezuela, llamo a la democracia y a la participación para que los venezolanos seamos los protagonistas de nuestro destino”, dijo el también docente y activista.

Destrancar el juego

Reiteró que tanto él como su movimiento, que lidera el veterano político Claudio Fermín, miembro además de la Mesa de Diálogo con el chavismo, reivindican el llamado a elecciones parlamentarias, pues “la gente está cansada de que los políticos estén más preocupados por los problemas de los políticos que los problemas de la gente”.

Añadió que esta solución interna es lo más adecuado para destrancar el juego. “Lo que pase en Venezuela no lo decide ni La Habana, ni Washington, ni Moscú.  La última palabra la tienen los venezolanos y la darán ese 6 de diciembre”.

Recordó que esos comicios no son un capricho del gobierno o del Consejo Nacional Electoral. Fermín señaló que el actual Parlamento está a punto de caducar y que este año, igualmente, toca realizar ese proceso de votación.

“Se elegirá una Asamblea que se parezca más a Venezuela, rescatando la representación proporcional, que fue un logro de Soluciones en la Mesa de Diálogo”, afirmó.

“La Mesa no es un bloque político, es una instancia muy difícil en la que se ha apostado por la paz y la democracia”, añadió.

La Mesa de Diálogo y sus avances

Dijo que esas reuniones derivaron en varios acuerdos importantes, como la consecución del retorno del sistema de representación proporcional que Fermín ve como un gran avance.

Considera también que la adecuación del número de curules o escaños obedece a la correcta interpretación de la Constitución, y a algunas de las peticiones de la oposición para promover la representación proporcional, entre otros acuerdos alcanzados por consenso en la Mesa de Diálogo Nacional que se estableció a partir de 2019.

Tras explicar el método de representación proporcional, Fermín expresó que “los venezolanos estamos ya hartos de la peleadera y la insultadera. Un cambio como este hay que celebrarlo y no espantarnos. Quienes se oponen a la representación proporcional son los que ‘los que viven de la polarización política’”.

Agregó que frente a la polarización o el “esperar que pase algo”, insistirá en hacer un llamado a la democracia y a la participación, para que los venezolanos sean protagonistas del destino del país con el voto y la presión ciudadana como recursos.

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Con información de Manuel Tomillo C. en Efecto Cocuyo.

Elecciones de concejales, rectificación y coherencia

En diciembre habrá elecciones para elegir a los concejales de los 335 municipios del país. Desde ya, distintos partidos y factores se debaten, nuevamente, entre participar o no. Acción Democrática, recientemente separada de la MUD, ha dicho que no participará. Gustavo Duque, alcalde de Chacao, ha declarado que sí lo hará, “para defender los espacios”. Desde la Concertación por el Cambio, y específicamente desde el movimiento Soluciones para Venezuela, hemos reafirmado que, así como participamos el 20 de mayo buscando abrir las puertas al cambio, lo haremos en diciembre para reivindicar el voto, la política, la lucha por la democracia y, particularmente en esta oportunidad, la descentralización y el liderazgo local, ese que, aunque poco mediático, representa el vínculo más inmediato con los problemas de la gente, y con las soluciones a esos problemas. Otras posturas ya se asoman por las redes: en diciembre solo debemos exigir elecciones presidenciales, en lugar de las municipales. Es la larga sombra del presidencialismo, del centralismo.

Hagamos memoria. En 2017, el grueso de la oposición representada en la MUD decidió no participar, con excepciones. Así como en las elecciones de gobernadores, en las municipales algunos partidos de la MUD reeditaron una estrategia, francamente deshonesta, de participar “sin mojarse”. Buscando el aplauso de las gradas y con su acostumbrado pavor a Twitter, lanzaron candidatos, pero advirtieron que estos estaban “autoexcluidos” de sus partidos. En las regionales, Acción Democrática ganó cuatro gobernaciones, pero, en lugar de celebrar el triunfo de sus representantes y darles el espaldarazo correspondiente, les sacaron el cuerpo. Puertas adentro, la estrategia fue “aguante, compañero”, mientras puertas afueras los sacrificaban, crucificados ante la opinión pública como chavistas, traidores, colaboracionistas, vendidos. Ya no eran adecos. Lo mismo en las municipales. AD, Primero Justicia, Voluntad Popular y otros lanzaron candidatos, pero en la misma onda de engañifa. “Autoexcluidos” estaban los alcaldes de Chacao, Baruta y El Hatillo, con el detalle de que no lo estaban. Todo fue un guiño al radicalismo y, peor, un engaño a la gente. Hoy toda Venezuela, o al menos la Venezuela empapada del tema político, sabe que los alcaldes de Baruta, Chacao y El Hatillo, todos comprometidos con sus municipios, son de Primero Justicia. No se trata solo de los que ganaron. VP expulsó a Yon Goicoechea de su militancia al lanzarse a la alcaldía de El Hatillo. Perdió. Hoy está reincorporado, plenamente, a su militancia, sin explicaciones, sin más apuesta que la memoria corta de un pueblo con demasiados problemas cotidianos como para ocuparse, también, de la coherencia de los partidos. Es, apenas, un ejemplo entre tantos. También se sabe que los cuatro gobernadores “ex adecos” son en verdad adecos, como confirmó su Secretario General esta semana, explicando -o intentando explicar- que los autoexcluidos habían sido nuevamente incluidos por sus militancias en las regiones. Toda una -innecesaria, deshonesta- puesta en escena.

Volviendo a las elecciones de concejales, AD dice que no participará “por coherencia”, Duque (PJ) dice que participará “para defender espacios”. ¿Qué vendrá? ¿AD, PJ y el combo volverán a lanzar candidatos -obviamente suyos- diciendo hacia afuera que están expulsados para luego darles la bienvenida silenciosa del que nunca se fue? ¡Hasta cuándo tanto irrespeto a la inteligencia de la gente!

Ni la coherencia ni la defensa de espacios les importó el 20 de mayo, cuando le regalaron seis años a Maduro y su gobierno de hambre y ruina, lo cual asoma, lamentablemente, que en la decisión de no participar reinó la mezquindad, el interés personal, el “como no soy yo/no es el mío, que no sea nadie”, y no las razones que esgrimieron en público. Aclaremos: lo correcto es participar en diciembre, pero no es correcto el engaño continuado a los venezolanos. Lo correcto es hablar claro, decirle a la gente “hay que participar y vamos a participar en defensa del municipio, de la descentralización, del voto”. Pero están entrampados por la incoherencia, el radicalismo y la calle ciega de la inacción.

Han pasado casi dos meses desde las elecciones presidenciales. Son miles los venezolanos que no votaron, creyendo en promesas y fantasías que no se realizaron: era la comunidad internacional, que desconocería al gobierno y rompería relaciones inmediatamente con él. No pasó. Era la -indigna- intervención militar extranjera, y nanai. Era un “noriegazo”, y ahí está Maduro, de presidente, gobernando tranquilito mientras el país se cae a pedazos y los promotores de la estafa abstencionista miran al otro lado a la vez que sellan el pasaporte en sus “giras” internacionales. Nadie, de esa rosca, ha sido capaz de rectificar, de decir “esta boca es mía”. Y hoy, con las mismas condiciones, el mismo CNE, con un gobierno fortalecido por la suicida entrega de la abstención, hablan de participar “para no abandonar espacios”, o de “no participar”, dejándonos con la duda de si participarán autoexcluyendo a los que luego incluirán sin el más mínimo escrúpulo, tomando por tontos a los venezolanos.

¿Por qué votar en Chacao pero no en San Carlos? ¿Por qué en El Hatillo pero no en Atures? ¿Por qué los cuatro gobernadores y el puñado de alcaldes de la MUD, que gallardamente defendieron a sus regiones y municipios en 2017, no llamaron a votar en las presidenciales? Si advertimos que la abstención era un grave error entonces, hoy nos toca advertir otra tragedia: el establecimiento de “guetos” opositores. No importa que las condiciones sean idénticas a las de Guasdualito y Mamera, en Chacao, Baruta y El Hatillo se participa, para cuidar la intimidad de una parte de la oposición de clase media, y el resto del país que vea qué hace, ahí no podemos ir a votar, en nombre de la “dignidad”. ¡Tanto que costó comprender que Venezuela no era el Este de Caracas, para que terminen reduciendo a la oposición entre la quebrada Chacaíto y la principal de Sebucán!

En diciembre hay que participar, como había que participar en mayo, pero hay que participar con todo: rescatando el valor del voto, derrotando al abstencionismo que se traduce en inacción, desesperanza y antipolítica, planteando soluciones a los problemas de los venezolanos, en lugar de conformarnos con ser los reyes del diagnóstico. Valoro que el alcalde de Chacao, amigo, quiera defender a su municipio y promover un Concejo Municipal con el que pueda trabajar para lograr la mejor gestión posible, si bien fue decepcionante la manera como él, y sus colegas del Área Metropolitana, pasaron agachados en las presidenciales. Pero no debe condenarse al resto del país, al que se parece menos al San Ignacio y más (cuando tiene suerte) a Fe y Alegría, a la mala administración, por el empeño en el error y la incapacidad de rectificación, por no reconocer en público lo que hace tiempo reconocen en privado (ya en las presidenciales, ¡cuántos dirigentes de partidos abstencionistas no comentaban, en privado, “había que participar”, pero en público repetían el corito del engaño!).

Basta de jugar con la frustración de la gente, basta de temerle a la intolerancia de los radicales y a los valientes de las redes sociales. ¡Hay que dar la cara por los venezolanos! Y para hacerlo hay que hablarle claro a la gente, ser transparentes. No más engaños. El 9 de diciembre nos tocará elegir a nuestros representantes, a los que controlarán al Ejecutivo municipal en 335 localidades, en el nivel más próximo, más directo de gestión, el que más nos afecta, el que más nos toca. Vamos a presentar a los mejores, a apoyarlos, a interpelarlos una vez electos. Pero exijamos también a los que nos trajeron por el despeñadero de la abstención que no engañen más a la gente, que no insulten más la inteligencia de los venezolanos. Y nosotros, reflexionemos, porque tampoco podemos continuar dejando que nos la insulten en la cara.

Es la hora de la rectificación. El liderazgo político tiene una gran responsabilidad. En la MUD eligieron, mediante la abstención, a Maduro presidente porque les gustaba más que Falcón. La abstención, justificada en mil razones, no funcionó. No insistamos en el error. Rectifiquemos, vamos al reencuentro de la gente y elijamos Concejos Municipales que legislen y controlen los asuntos que afectarán nuestra calidad de vida desde el momento en que abrimos la puerta de nuestras casas.  Esta elección es importante, no caigamos en el simplismo del «todo o nada» ni en la trampa centralista. Vamos a votar, a defender el voto y al municipio como espacio de resistencia democrática. Lo demás, quedó demostrado, es un engaño.