La Palma | Padrino y el copete del conflicto

La Palma

081 – 6 de julio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

Padrino y el copete del conflicto

Ya nos tienen acostumbrados. No pasa una cadena ni un acto protocolar sin que nos recuerden que la FANB es profundamente revolucionaria, con esa B que sabemos no es de «Bolivariana» sino de «chavista».

La tentación es grande de decir «no se han leído el Artículo 328 de la Constitución», pero es peor. Sí se lo han leido, sólo que no les importa.

Ese artículo, como tantos otros que demuestran que el papel aguanta todo, reza que «La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico». También dice que «estará al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna». Pareciera haberse escrito, en 1999, como advertencia latente, una especie de desliz freudiano, por las mismas plumas que harían luego caso omiso.

El General Padrino declaró, con motivo del 5 de julio, que en la oposición «nunca podrán ejercer el poder político en Venezuela» mientras exista una FANB revolucionaria y antiimperialista.

Por supuesto, no se refiere a «la» oposición, ni a las oposiciones, sino al sector agrupado en el G4 que promueve la intervención militar extranjera, las sanciones y el bloqueo económico contra Venezuela, los que apuestan por que sean las bayonetas y no los votos las que decidan el destino de la Nación. En ese sentido, no es más que la continuación del conflicto polarizado que ha corroído la democracia venezolana durante 20 años. Es verdad que a la FANB le ha tocado enfrentar intentos como el 30A, el Macutazo y episodios como el de los drones, que hoy convenientemente olvidan sus autores. Pero también es verdad que el Ministro de la Defensa debe serlo de todos los venezolanos y no de su partido. La reinstitucionalización del país pasa por cumplir y hacer cumplir la Constitución, en este caso la de una FAN profesional y sin compromisos partidistas.

La actitud del ministro no sólo hace un flaco favor a la institucionalidad, sino a la misma Fuerza Armada, que enfrenta graves retos en la forma de grupos irregulares en las fronteras, de garimpeiros en el sur, contrabando y demás actividades ilícitas en las costas, del ecocidio en nuestra selva amazónica, del conflicto con el Esequibo y sus aguas en el que nuestro vecino oriental le «toca la carita» a nuestros militares sin consecuencia alguna.

Hemos señalado varias veces que la polarización ejerce una fuerza centrífuga, una dinámica retroalimentada en la que el conflicto crea más conflicto y el pueblo queda a un lado. No son los pleitos entre las élites los que sacarán a Venezuela del hoyo.

Los promotores de la abstención han encontrado en Padrino una fuente confiable para la confirmación de sus propósitos. Como de costumbre, ellos, que no reconocen a Padrino, saltan, sí, a reconocerle cuando lo que dice los favorece. Más allá de una denuncia en defensa de las instituciones, alzan la voz diciendo «¡¿Ven?!», otorgando al Ministro de la Defensa la autoridad de decir si se participa o no en las elecciones.

Urge bajarle el copete al conflicto por el conflicto y ofrecer soluciones reales a los venezolanos, que hoy ven de lejos los dimes y diretes de dos grupos divorciados de los problemas de la gente, carentes de solidaridad y empatía.

Hoy el reto es de los civiles: organizarnos para las elecciones parlamentarias, sin comer cuento, entre otras cosas, para meter en cintura al liderazgo de la Fuerza Armada y normalizar las relaciones institucionales y políticas para hacerle volver a la Constitución.

La Palma | Sin brújula

La Palma

080 – 2 de julio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

Sin brújula

Andan como locos, como la gallina sin cabeza. No es nuestra la culpa de que hayan fracasado. Es suya y sólo suya. Bastante lo advertimos, pero más pudo la soberbia, el sectarismo, la autosuficiencia, la insaciable predilección por el atajo, la flojera y el desprecio por la gente a la que subestiman como tonta, como ‘ignorante’.

Están descolocados porque se entramparon en un callejón sin salida. Ni siquiera sus satélites comunicacionales ni sus ‘influencers’ saben cómo darle sentido al desastre. Ante la ausencia de un programa propio, apelan a descalificar al contrario. Algo hay que hacer frente al deslave.

Hasta el rey de pasar agachado dijo «no más», se lavó las manos y salió a denunciar que la ambición de una sola persona destruyó la oposición, un embuste que le saca el cuerpo al fracaso y evidencia que las derrotas, definitivamente, son huérfanas. No fue una sola persona, fue un concierto. El concierto de los sordos.

Nos acusan de socios del gobierno -el que hemos denunciado una y otra vez- cuando la gente se traga cada vez menos ese chantaje grotesco de que si no te lanzas con ellos al barranco eres ‘chavista’ y todo lo demás que nos han dicho cuando nos opusimos al paro petrolero y el carmonazo, a Arias Cárdenas, a la abstención, a las sanciones. En fin, al abismo.

Andan sin brújula.

Nosotros sí la tenemos, con la mirada puesta sobre las elecciones parlamentarias para brindar soluciones a los venezolanos y con el compromiso de acompañar al pueblo venezolano a salir del desastre y no, como proponen ellos, «castigarlo» por tener la osadía de no apoyarlos aunque a Maduro lo rechacen 8 de cada 10 venezolanos.

Vamos sin distracciones, con el foco en la gente, contra el poder, contra los poderes, contra los privilegios y los intereses económicos, contra las máquinas de odio y las distorsiones mediáticas. Vamos a nuestro estilo, pueblo por pueblo, calle por calle, casa por casa, predicando el mensaje venezolanista. Con brújula.

La Palma | Representación proporcional: Victoria para el pluralismo

La Palma

079 – 1 de julio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

Representación proporcional: Victoria para el pluralismo

Ayer se concretó la representación proporcional para las elecciones parlamentarias de diciembre. Es una excelente noticia para Venezuela y significa una vuelta a la Constitución.

La representación proporcional ha sido nuestra principal bandera en la difícil instancia de la Mesa de Diálogo Nacional. Es una reivindicación que permite mayor representatividad del país en toda su diversidad.

También es una victoria contra la polarización extrema que erosiona la democracia y pretende dividir artificialmente la complejidad del país en dos bandos enguerrillados. La polarización no nace de la nada, tiene, entre otras, causas estructurales y sistémicas, dentro de las cuales se encuentra un sistema perverso donde el ganador se lo lleva todo («winner takes all») aunque no sea mayoría mientras deja por fuera la voluntad de muchos otros venezolanos.

La MUD -que todavía existe, pero no existe, en una especie de limbo o purgatorio político- se opuso por años a este sistema. Denunció la sobre representación del oficialismo en la Asamblea. Hasta que le favoreció, en 2015, y se olvidaron del tema. En nuestra lucha por la representación proporcional privó el interés nacional. No se trata de lo que le conviene a la MUD/G4, ni lo que le conviene al oficialismo, ni lo que le conviene a los partidos de la oposición democrática reunidos en la MDN, sino de lo que le conviene y es mejor para Venezuela.

La representación proporcional permite expresar desde el parlamento el pluralismo político y la diversidad. Es una conquista importantísima, de las más importantes, para el sistema electoral y, por ende, para la democracia venezolana, secuestrada por la polarización extrema durante veinte años.

¿Quiénes se oponen a esta reivindicación? ¿A quiénes no les gusta? A quienes prefieren el juego cerrado y se benefician política y materialmente de la polarización. A quienes creen que ellos, y sólo ellos, tienen derechos, mientras desconocen los de los demás. A los que le temen a cualquier cambio porque son, en esencia, profundamente conservadores. Muestra de ello, y de alguna rara manifestación del síndrome de Estocolmo, es su postura con respecto al nuevo CNE que fue clamor popular. Confieso que no tenía en el «bingo» del abstencionismo su añoranza y defensa del CNE de Tibisay Lucena. Hoy dicen «entren que caben 100», a modo de crítica burlona, como si dar mayor representación a los venezolanos fuese algo malo. Para ellos lo es, porque atenta contra la rosca y el cogollo, porque siembra la semilla de la demolición de la polarización que ha sido el sustento de su tesis política: el «esto es lo que hay».

La representación proporcional sienta las bases de una nueva Asamblea Nacional donde prive el acuerdo y se legisle para el país, en lugar del careo y el conflicto por el conflicto que resulta esteril a la hora de resolver los problemas de los venezolanos, para dar primacía a la política sobre la opción floja y superficial del show.

La representación proporcional es una victoria para el pluralismo y la celebramos como buena noticia. Vamos, pues, a darle voz a los venezolanos de todas las tendencias, en todos los rincones del país. No hay tiempo que perder.

La Palma | La pelea por la oposición

La Palma

078 – 30 de junio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

La pelea por la oposición

Este debe ser el único país en el que, en lugar de disputar el poder, los políticos se pelean el título de «oposición». 20 años de polarización extrema han construido un imaginario en el que ‘oposición’ es el que más grita e insulta, el más demagógico, el que dice «blanco» si el otro dice «negro» y «negro» si el otro dice «blanco». No les interesa construir. Poco importa que ayer se hayan derretido ante Arias Cárdenas, acusando de «traidores» a quienes no lo hicimos. Menos, que sus salidas hayan sido, una y otra vez, callejones sin salida que terminaron fortaleciendo al gobierno que dicen adversar. Aun menos, que los certificados de ‘pureza opositora’ los otorguen, oh sorpresa, notorios conversos, con todo el síndrome que eso implica.

En esa dinámica no hay disidencia, sólo ‘traición’. No hay democracia, sólo guerra a muerte. Si «¿con quién estás tú compañero?» fue en el siglo XX un eslogan de campaña, en el XXI es la manera de suprimir cualquier vestigio de disenso, de reclamo, de llamado a cuentas claras. Lo suyo no es la transparencia ni la libertad, sino el cierre de filas ciego, automático, so pena de las sanciones sociales, económicas, políticas, de excomunión de la «Venezuela decente», que les da ese derecho divino de haber nacido al este de Chacaíto y creerse la tapa del frasco. Su neo-Macartismo y sus listas.

En lugar de bregar el apoyo del pueblo, andan es pendientes del Norte, poniéndose en fila, con su mejor sonrisa, mostrando las encías con la esperanza de ser, ellos, los elegidos, no para gobernar, sino, de nuevo, para ser ‘la oposición’. Por eso, quien se sale del libreto debe ser sospechoso. Después de todo, ¡¿quién se va a pelar esa manguangua?! Debe ser -esa es su lógica- que están en fila en otra subasta, mostrando otras encías a otros dueños. No pueden sino juzgar por su condición. No entienden nada.

Lo hemos dicho ya: no existe la oposición. Existen las oposiciones. Unas, pendiente de la renta, de la rapiña, del modus vivendi. Otras, en su diversidad ideológica y programática, pendientes de ganarse, a pulso, el favor popular y la confianza, no para ser ‘la oposición’, ¡sino para llegar al gobierno! De eso se trata. Otras más, jugando a los equilibristas, no porque los anime un espíritu amplio de conciliación, sino porque se amilanan ante el chantaje de quienes se juran dueños de la narrativa y de todo lo demás. Se equivocan, estos últimos, al creer que esa postura les traerá beneficios por parte de quienes los desprecian y los ven por encima del hombro.

No son cuatro gatos señorones -con sus conversos y sus fracasos-, tampoco sus satélites comunicacionales, quienes deciden quién es oposición y quién no lo es. La oposición no son 4 partidos, tampoco son 6 ni 8. Oposición hacen las maestras que luchan por las reivindicaciones de un gremio golpeado, los sindicalistas que tratan de proteger a los trabajadores frente al Estado patrono que es aun más voraz que el privado, los estudiantes y profesores, los productores y campesinos, los médicos y enfermeros, las amas de casa, los transportistas, en fin, el país que ve lo que hay y alza su voz de reclamo, de frustración y de lucha por un cambio.

Que otros sigan peleándose para ver quién es el más «opositor», quién grita más, quién insulta más, quién se gana la estrellita con pegatina en el pecho por parte de sus patronos. Por ahí no es. Sigamos, quienes creemos que la oposición no es un fin sino una circunstancia en la lucha por el poder para lograr las reivindicaciones y los cambios, construyendo. Construyendo un movimiento popular, amplio, diverso, lleno de valores pero vacío de odios y prejuicios. Un movimiento venezolanista, creyente en que antes de los partidos está la Patria y que antes que el capital están las personas. Sigamos, sin distracciones, que mientras otros aspiran ser por siempre oposición, nosotros iremos construyendo, mientras subestiman nuestro trabajo de hormiga, las bases para el cambio que urge en Venezuela.

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Tres notas aparte:

  1. Preocupa, preocupa mucho, el aumento de casos de Covid-19 en Venezuela y el mundo. La situación se va de las manos sin que las autoridades ni la población tengan, aparentemente, la respuesta adecuada. En medio del ruido noticioso y político, no perdamos de vista que sin vida no hay nada.
  2. Por error monté esta publicación sobre la anterior, titulada «Raspando la olla», sobre la rapiña y el «préstamo» por $80 millones del interinato «lame-duck» con «su» BCV, borrándola. Lamentable, porque el comentario estaba bueno.
  3. Llevaba casi una semana sin publicar en este espacio, debido a compromisos académicos y profesionales. Esperemos que no se haga frecuente la ausencia. Seguimos…

La Palma | La promoción del voto y la responsabilidad ciudadana

La Palma

076 – 22 de junio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

La promoción del voto y la responsabilidad ciudadana

Hay que promover el voto y advertir sobre la inutilidad de la abstención, pero una cosa es promover el voto y otra es perder el tiempo ante esta arrogancia perdonavidas de quien se cruza de brazos y dice «convénceme, pues». Un poco de responsabilidad ciudadana también es aconsejable entre gente adulta con criterio.

Nadie está negando que las condiciones son adversas ni pintando pajaritos de colores. El hecho cierto es que en Venezuela cuentan los votos -las presencias- y no la abstención -las ausencias-. Hay que luchar por garantías pero para poder cuidar los votos primero hay que tener los votos. Hay que votar.

Si usted, a pesar de los hechos, de la evidencia de estos dos años y de las experiencias previas (por ejemplo, 2005), no quiere votar, no vote. Pero sepa que sólo logrará atornillar más esto.

Aquí somos todos adultos. Si usted quiere votar pero sólo se siente representado en el G4, presione a sus líderes para que participen y vote por ellos. No hay que indagar mucho ni es secreto sumarial que factores del G4 tienen tarjetas habilitadas para participar, como lo hicieron solapadamente en las elecciones municipales.

De resto, los factores venezolanistas y democráticos comprometidos con la participación seguiremos promoviendo que la gente tenga la última palabra mediante el voto, exigiendo garantías, luchando por mejores condiciones, predicando las bondades de la solución electoral. Menos energía en los iluminados que se cruzan de brazos, que están más allá del bien y del mal, que no se mojan, mientras esgrimen su insincero «convénceme», y más esfuerzo en construir una alternativa electoral, popular, y una agenda legislativa para la inclusión, para el pluralismo y para los más vulnerables. Vamos, pues. No hay tiempo que perder.

La Palma | Políticas equivocadas

La Palma

075 – 18 de junio de 2020

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Mi comentario de hoy

Políticas equivocadas

I. La del gobierno frente al Covid-19

236 nuevos casos anunció ayer el gobierno. Se trata del mayor repunte a la fecha, llevando el total de casos de Covid-19 en Venezuela a 3.386. ¿Qué está pasando? Los esquemas «creativos» de flexibilización de la cuarentena no han funcionado. Las previsiones sanitarias con respecto a los compatriotas migrantes retornados, tampoco. En medio del torbellino político de los últimos días, se nos olvida que aún atravesamos una situación sumamente difícil con respecto a la pandemia. Insisto, como el primer día, en la necesidad de hacer más, de reforzar las medidas, no con óptica policial, sino atendiendo integralmente la salud de los venezolanos, así como las implicaciones económicas y sociales de la pandemia sobre la población más vulnerable. Es hora de hacer más y es hora de hacerlo mejor. Para luego es tarde.

II. La del ‘interinato’ en su sumisión a EEUU

Vamos por partes.

  1. La multa a la línea aérea panameña Copa por transportar pasajeros entre Venezuela y Estados Unidos mediante vuelos con escala en nada perjudica al gobierno de Maduro sino que, todo lo contrario, solo afecta a los venezolanos. ¿Nos acerca al cambio pedirle a los ‘amigos’ que construyan nuestra propia jaula? Todo lo contrario. Y hablando de construir…
  2. Total que el famoso muro de Trump no lo terminó pagando México, sino, al menos en parte, los venezolanos. Aprovechando el espejismo del interinato, la falta de transparencia y la polarización que suprime el disenso y las cuentas claras en pro de la solidaridad automática y el silencio, $601 millones de dólares confiscados por el gobierno de EEUU a supuestos funcionarios corruptos de Venezuela fueron desviados para la construcción del proyecto mascota del presidente norteamericano. El ‘interinato’ sonríe y aplaude.
  3. No, Venezuela no es «realmente parte de Estados Unidos», como asevera Trump según el nuevo libro de su ex asesor Bolton. Sería «cool», dice Trump según Bolton, invadir a Venezuela porque en verdad Venezuela es parte de EEUU. Esta es la política que apoya el ‘interinato’ mientras el líder del norte dice que el interino es un chamo débil, le exige declarar públicamente «lealtad a Estados Unidos» y se deja calentar la oreja por Putin. Una posición venezolanista no puede sino rechazar y enfrentar esto. No puede valer más la beca que la dignidad y la defensa de la soberanía nacional y la Independencia que nació en Caracas y se extendió para la liberación del subcontinente.

La Palma | Continuidad administrativa: ¿»Mala» antes, «buena» ahora?

La Palma

074 – 17 de junio de 2020

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Mi comentario de hoy

Continuidad administrativa: ¿»Mala» antes, «buena» ahora?

El despelote de los últimos dos días es muestra de lo difícil que es la ruta de la reinstitucionalización y la democratización de Venezuela. El gobierno aprovecha tensiones existentes en el seno de varios partidos de oposición para explotarlas en su beneficio. Sin sorpresas. Las elecciones parlamentarias, que la Constitución prevé para este año, pueden ser una válvula de escape al conflicto político pero, precisamente por eso, reciben dardos de ambos polos que se alimentan de la confrontación y el status quo.

El gobierno, por un lado, simula interés en promover la participación electoral. Y apenas lo simula porque, sabe, su impopularidad no le permitiría ser mayoría en la Asamblea en una elección con amplia convocatoria y participación. De aquí a diciembre meterá casquillo, sembrará cizaña, para que el grueso de la población descontenta diga «yo no me presto para eso».

El nuevo CNE, que de entrada pinta mejor que el anterior, seguramente podrá avanzar en garantías que satisfagan a la mayoría de los actores políticos sin mayor resistencia. Después de todo, no hace falta el ventajismo ni la trampa cuando se cuenta con la abstención. La abstención, desde ya promovida nuevamente por algunos sectores a pesar del fracaso de su oferta en 2018, hace las veces de la trampa para favorecer al gobierno.

Y es que el ‘interinato’ pareciera haberse decidido ya por reeditar la estrategia fallida de la inacción y el abandono de la política, que redunda en el abandono de la gente, de sus reclamos, deseos y esperanzas. En defensa del status quo, de su status quo y los privilegios que le han acompañado, los sectores del ‘interinato’ ya anuncian que desconocerán «a priori» los resultados de la elección parlamentaria.

Más aun, esgrimen la tesis de la «continuidad administrativa» para proponer una Asamblea, ya no interina, sino eterna, infinita, a pesar de que la Constitución establece claramente su mandato para 2016-2021. Demasiados intereses de por medio, demasiados privilegios creados y demasiada plata rodando. Todo pareciera valer más que el deseo de cambio y la voluntad popular.

Parafraseando al ex presidente del parlamento, «de coherencia no se van a morir». En 2013, el hoy ‘procurador’ del interinato in partibus escribía tajantemente para Prodavinci que «tal tesis» -la de la continuidad administrativa- «no es constitucional». Pero lo que hasta ayer era «malo» hoy es «bueno». A eso nos tienen acostumbrados.

Nadie niega, aunque difiera en extremo del camino del atajo, de la tutela y entrega a factores extranjeros, de la indigna pedidera de intervención militar extranjera, de las sanciones contra el pueblo para agravar la crisis, que los sectores del llamado G4 han emprendido una lucha contra el gobierno, aunque la mayoría de las veces esta termine, torpemente (un intrigante diría «seguro que a propósito») favoreciendo a Maduro. Pero al colocar sus privilegios por encima del interés de los venezolanos, al plantear una extensión del status quo que hoy seca a Venezuela en la inercia del conflicto mientras empeora la situación del país en todos los sentidos, se equivocan al punto de la crueldad.

Ante el agobio de las noticias de los últimos días, con conflictos partidistas que van desde AD hasta Tupamaro, pasando por PJ; la judialización innecesaria y espanta-votos de la política partidista; el clima de crispación cada vez mayor; ah, y en medio de una pandemia que amenaza la vida misma de los venezolanos, no queda sino ver la película grande: este año hay elecciones. Las elecciones siempre -siempre- representan una oportunidad para darle la voz a los venezolanos y que sea el pueblo quien decida el camino a seguir, porque seguir como vamos es insoportable. Canalizar las demandas ciudadanas en una propuesta legislativa seria, venezolanista, popular, solidaria y democrática es prioridad de primer orden. Hacia allá irán nuestros esfuerzos, combatiendo las distracciones reales e inventadas, los sabotajes a la participación popular que vienen del gobierno y del G4, los conflictos de la polarización y los de la política pequeña para, de la mano con la gente, con el pueblo que padece hoy aturdido esta tragedia, cambiar a pulso el rumbo de Venezuela.

No será fácil, pero es imperativo lograrlo. Ese es hoy nuestro compromiso.