Los venezolanos quieren «que el liderazgo político guarde el palo»

Daniel Fermín: linchamientos llevan a «una erosión mayor del vínculo social entre los venezolanos»

El sociólogo de la UCAB afirmó que el Caracazo ocurre todos los días en las colas. Aseguró que el Estado «ha perdido el foco» y advirtió que el conflicto en el país va a seguir escalando si las demandas de la gente no son atendidas.

Daniel Fermín es la viva constatación de que “hijo de gato caza ratón”. Sociólogo de profesión y vocación pero también enamorado de la historia, se forjó entre dos P: periódicos y política. “Todos los días leíamos todos los periódicos”, rememora.

Su padre, el dirigente político Claudio Fermín, se enfrentó en los años 80 y 90 del siglo XX a las cúpulas de su partido, Acción Democrática, y se convirtió en el primer alcalde electo por el voto popular en el municipio Libertador (Caracas). Su mamá, Rosanna Álvarez, es “una caraqueña de Sarría”, mujer popular de pura cepa. Por su tía abuela, Mercedes Fermín, este profesor e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) conoció el valor de la democracia y del debate. “Venir de una familia que sufrió cárcel sembró en todos nosotros un profundo amor por la democracia venezolana y también por la sensibilidad social”, confía.

Los «lentes» de sociólogo, sumados a todos los nutrientes del debate político que absorbió en su hogar, le permiten a este joven de 31 años de edad poner en palabras lo que muchas venezolanas y muchos venezolanos observan a diario: el país se deshace entre reglas poco claras o ausencia de ellas, entre el envilecimiento de las relaciones sociales y el choque entre bloques políticos.

“En Venezuela hay anomia, pero no es reciente”, precisa Daniel Fermín en entrevista con Contrapunto. “La concepción original de anomia se refiere a la ausencia de reglas claras en la sociedad, y pareciera que es lo que está pasando ahora”. Incluso, aventura una premisa: “Para mí, El Caracazo ocurre todos los días”.

Un Estado roto

-¿Cuál es el punto de partida de la anomia?

-El debilitamiento de las instituciones, proceso que lleva más de 17 años. Tenemos más de 25 años con un debilitamiento sistemático, sostenido de las instituciones. La gente cada vez cree menos en las instituciones. Las instituciones no dan respuesta y por eso la gente toma la calle. Las cifras indican que hay protestas, linchamientos e intentos de saqueo porque la gente siente que protestar en la calle es la única manera de resolver los problemas.

-¿En la calle los resuelve?

-A veces sí, y habría que ver si en la calle la gente siente que obtiene más respuestas que por los canales regulares, porque además ve al poder de cerca, como no lo ve normalmente. El Estado ha abandonado progresivamente sus funciones. Es curioso que un modelo de Estado que lo controla todo no se haga responsable de nada.

-¿Por qué?

-Porque el de ahora es un modelo concebido para mandar y no para gobernar. Si hay una pata coja en ese proyecto, esa es la gestión pública. No se han mostrado capaces para gobernar, para gerenciar los problemas. Vladimir Lenin decía que la revolución eran los soviets más electricidad, pero a los camaradas actuales se les olvidó la electricidad. El Estado venezolano ha perdido el foco. Tenemos un Estado roto, que ha perdido el foco y las prioridades y que no es capaz de solucionar los problemas de la gente.

«La gente siente que protestar en la calle es la única manera de resolver los problemas», reflexiona

Justos por pecadores

Claudio Fermín es el primer referente político de Daniel Fermín. De su padre aprendió mucho; entre otras cosas, la necesidad de ser muy honesto en el salón de clases. “Los estudiantes no tienen por qué escuchar una paraulata antigobiernera”, enfatiza.

-¿A qué atribuye los linchamientos?

-Ha habido intentos y también linchamientos que lamentablemente se han concretado. Eso responde a que la gente está cansada de no recibir respuesta de las instituciones. En Venezuela hay una impunidad terrible, casi absoluta: se habla de 96% a 98% de impunidad. Si no hay más crímenes es porque los criminales no quieren que haya más crímenes. El sistema de administración de justicia no administra justicia, los policías están frustrados, hay hacinamiento en las cárceles. Debido a la altísima impunidad la gente siente que tiene que tomar la justicia en sus manos, pero esto es muy peligroso y negativo, porque pagan justos por pecadores.

-¿Hacia donde nos llevan los linchamientos?

-Los linchamientos nos llevan hacia una erosión mayor del vínculo social entre los venezolanos. Estamos en presencia de una profunda crisis de confianza, más que de valores. El venezolano sigue siendo una persona solidaria; el modelo de familia venezolana ha sido el último refugio de la gente.

-¿A qué se debe la crisis de confianza?

-La crisis de confianza tiene que ver con nuestra relación con lo público, pero también con la hostilidad que reina en el ambiente y a la que nos hemos acostumbrado.

Hallar puntos de encuentro

Daniel Fermín es contrario a poner etiquetas, porque “devienen en prejuicios”. Se mueve con igual soltura y amplitud entre chavistas y antichavistas. Predica con el ejemplo y rechaza que se quiera picar a Venezuela en dos toletes: el de “los buenos” y el de “los malos”, que cada bando se arroga para sí.

-¿Cómo recuperar la confianza?

-Los venezolanos tenemos que recuperar espacios y puntos de encuentro, más allá de la polarización política. Se nos ha querido decir que estamos partidos en dos toletes y eso no es verdad.

-¿Cuál es la verdad?

-Tenemos un país muy diverso, mucho más diverso de lo que muestra un resultado electoral. Tenemos que hallar puntos de encuentro. Hay un papel que deben cumplir el Gobierno y el liderazgo político y empresarial, que es dejar de apostar por la división del país. Que rememos en la misma dirección para salir de la crisis. El problema es que tenemos un gobierno que se alimenta del conflicto y que no tiene como foco la estabilidad ni el encuentro. El modelo actual busca la aniquilación del contrario y no el encuentro con el diferente. Para recuperar la confianza es necesario procurar el reconocimiento del otro y el encuentro con el otro.

-Si la oposición toma el poder, ¿se repetirá el mismo error?

-Sí, corremos el riesgo de que eso pase. El cambio que quieren los venezolanos no es un cambio de colores; no es ver quién tiene el garrote, sino que cambie la manera de hacer política con garrote. No es ver quién le da el palo al otro, sino que el liderazgo político guarde el palo. La gente no quiere un cambio de colores, sino un cambio en la manera de hacer las cosas. En los estudios recientes realizados en la UCAB hemos constatado que la gente está cansada de la peleadera política. Un país no puede avanzar dividido en dos mitades artificiales. Hay que aprender de las lecciones: el sectarismo debe ser desterrado del juego político en Venezuela.

Hay gente que apuesta por los militares como árbitros, alerta

El Caracazo de todos los días

-¿Qué espera la gente del Gobierno, del liderazgo del chavismo?

-Que nos saquen de esta crisis, que vuelvan las medicinas y los alimentos a los anaqueles; que los servicios sean públicos, porque ahora tenemos una privatización de facto por el abandono del Estado. El que logre dar respuesta a las necesidades de la población se ganará la confianza.

-¿Qué tanto podemos aguantar la situación de ahora?

-Hay gente que teme un Caracazo, pero para mí el Caracazo ocurre todos los días: El Caracazo ocurre todos los días en las colas, en las farmacias y en los hospitales. Todos los días se va descomponiendo un poco y se va erosionando más y más el vínculo social.

Daniel Fermín teme que la población, sometida a la olla de presión del presente, apueste por otro tipo de “salidas”.

“El venezolano no va obligado ni a la esquina. Hay que prestar atención a las demandas de la gente, porque de lo contrario va a seguir escalando el conflicto y ese conflicto va a llegar a puertos donde nadie quiere que llegue”, advierte.

-¿Se sigue esperando una salida militar?

-Creo que hay gente que apuesta por los militares como árbitros. Eso tiene raíces profundas en el militarismo que ha imperado en nuestra sociedad en los últimos 200 años. Antes los militares aparecían entre las instituciones más valoradas, pero hoy no aparecen ni entre las primeras 10, porque están salpicados por acusaciones de violación de derechos humanos, narcotráfico, abuso de poder.

-¿Dónde está la respuesta?

-La respuesta no está en el sector militar. La respuesta está en la gente: en la fuerza de la gente, en que la gente tenga la conciencia de organizarse para la acción y para velar por sus derechos. Que la gente comprenda que los problemas no los solucionará un mesías.


Entrevista para Contrapunto.com el 10 de abril de 2016.

Inside Story – Can Venezuela’s opposition oust President Maduro? (Video)

Venezuela’s opposition alliance is pursuing a multi-pronged strategy to dislodge President Nicolas Maduro.

This strategy involves street protests, a referendum or, alternatively, an amendment to the constitution that would cut short the president’s term.

Hoping to capitalise on anger over a deep recession, triple-digit inflation and soaring crime, Maduro’s critics have set themselves a timeframe of six months to achieve their goal. They evidently hope to build on the opposition bloc’s landslide victory in December’s general election, when it won nearly two-thirds of seats in parliament.

Some constitutional experts argue that a constitutional amendment to shorten the presidential term would only be applicable to presidents elected in the future, and that Maduro would finish his six-year term anyway.

Similarly, a recall referendum would face an extended series of legal steps that might or might not culminate in the president leaving office.

So will the opposition’s plan work? And how is the dire economic crisis contributing to instability in Venezuela?

Presenter: Laura Kyle

Guests:

Phil Gunson: Senior analyst, International Crisis Group

Sonia Schott: Journalist and political analyst

Daniel Fermin: Researcher, Center of Political Studies, Andreas Bello Catholic University


Entrevista para el programa Inside Story de la cadena Al Jazeera el 15 de marzo de 2016.

El chavismo vive su peor hora, tres años después de la muerte de su líder

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Tres años después de aquel 5 de marzo de 2013, cuando Nicolás Maduro anunció a los venezolanos la muerte del  presidente Hugo Chávez,  tras haber  perdido  la batalla contra el cáncer, la dirigencia chavista quiere aprovechar  la  fecha  para movilizar a sus bases y tratar de cerrar filas en torno al sucesor del desaparecido líder.
Para ello se han dedicado, desde el sábado y por una semana, a realizar diferentes actos y homenajes. Sin embargo, la tarea luce cuesta arriba.
Problemas como la escasez de alimentos y medicinas y la inflación no han hecho sino agravarse en los primeros meses del año, lo que ha llevado a que todas las encuestas muestren que el 80% de los venezolanos reprueban la gestión presidencial.
Además la derrota en las parlamentarias, donde el oficialismo no solo perdió el control de la Asamblea Nacional sino que se quedó con menos curules de los que tenía la oposición,  no  ha sido superada y  está sacando a la luz las divisiones que hay en las filas de la llamada Revolución Bolivariana.
La semana pasada el país se sorprendió al conocer la noticia de que 9 militares que participaron en la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, con la que Chávez se dio a conocer nacional e internacionalmente, difundieron una carta donde le exigieron a Maduro su renuncia, al considerar que se ha apartado del proyecto revolucionario original y su gobierno.
“Ha devenido (…) en una autocracia que ha llevado al país a unos niveles impensados de anarquía, anomia, oclocracia y desinstitucionalización, cuyas consecuencias (…) han sido que el ciudadano común se haya convertido en víctima de la inseguridad personal y jurídica, impunidad, hiperinflación, desempleo, pérdida de la capacidad adquisitiva, hambre, depauperación y disminución extrema del nivel de calidad de vida, una permanente confrontación fratricida y la pérdida de los valores que caracterizaban a nuestra sociedad”, dicen.
Para el investigador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, Daniel Fermín; y el politólogo de la Universidad Central de Venezuela, Carlos Raúl Hernández, este gesto -impensable en tiempos de Chávez- demuestra que en el oficialismo hay quienes están conscientes de la gravedad de la situación y de los riesgos que supone para su pervivencia como actor político.
“Lo que estamos viviendo es la consecuencia lógica de una política ilógica. Esto es lo que el chavismo llama el legado, el legado es que tengamos que hacer cola por papel de baño, por harina de maíz para las arepas, el legado es la inflación galopante y eso ha acelerado el desgaste sistemático que venía sufriendo el oficialismo desde 2006”, afirmó Fermín. 
Para el politólogo,   ese legado está poniendo en riesgo la permanencia en el poder del chavismo, “por eso luego de las elecciones del 6 de diciembre la disidencia chavista y el chavismo puertas adentro han comenzado a buscar culpables. No debería extrañar que la última carta que utilicen sea endosarle a Maduro el fracaso de esta etapa de la revolución para salvar al movimiento”.
En similares términos se pronunció Hernández. “Todo el que tenga un poco de sentido de conservación política sabe que Maduro es incapaz de dar el viraje que requiere el país y que, si no hay un cambio, eso podría conllevar a la pérdida del poder no solo central, sino a convertir ese movimiento en polvo y yo creo que hay gobernadores y alcaldes interesados en seguir en sus gobernaciones y alcaldías”.
¿Rebelión en la granja?
Semanas atrás el presidente de la Asamblea Nacional, diputado opositor Henry Ramos Allup, en el debate sobre la Ley de Amnistía tocó el tema de las divisiones en el oficialismo.
“Ustedes saben la procesión que llevan por dentro: 3 grupos militares conspirando y 4 en el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) cayéndose a cuchillo y forzando la renuncia de Nicolás Maduro”.
Para los analistas, las palabras de Ramos Allup dan sustento a sus opiniones. Sin embargo, al preguntarles quiénes podrían liderar los grupos que estarían presionando a Maduro para que  dimita y  se convoque a  elecciones, ambos apuntan al exministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres.
“Esos dirigentes chavistas que en un momento apoyaron a Maduro pensado que podían separarse de él cuando lo consideraban conveniente, no contaron con que el deterioro iba a ser tan rápido y por ello gente como Diosdado Cabello tienen muy complicado pretender dirigir al chavismo luego de Maduro, porque la suerte de  este está muy atada a la suya debido al apoyo que le dio en todos estos años para garantizarle su estabilidad. Lo mismo le ocurre al gobernador Tareck El Aissami y a toda la cúpula del PSUV”, afirmó  el profesor Daniel Fermín.
Carlos Hernández respalda esta tesis. “Rodríguez Torres es un tipo que está menos salpicado por este desastre y seguramente tendría más capacidad para movilizar a las bases del chavismo en una eventual era post Maduro.  Además viene hablando de constituir un Gobierno de unidad nacional”.
El exrector de la Universidad Católica Andrés Bello, el sacerdote jesuita Luis Ugalde, planteó hace dos años que “es inevitable un gobierno de transición salido del chavismo” y recordó el caso de España luego de la muerte del dictador Francisco Franco, donde la transición la condujo alguien de su propio régimen: Adolfo Suárez.
Desde que Maduro lo sacara del gobierno, Rodríguez Torres se ha estado reuniendo con bases del chavismo, organizaciones de izquierda aliadas al PSUV y con sectores abiertamente enfrentados al oficialismo como  empresarios o  comunidades religiosas, según admiten  fuentes cercanas al exfuncionario, quien fue uno de los militares que acompañó a Chávez en la intentona golpista del 92.
“Miguel ha estado visitando el país, ha  conversado con distintos sectores porque entiende el problemón en el que estamos metidos y sabe que hay que tomar medidas, algunas duras para evitar que se pierda la Revolución, y gracias a su gestión en el Ministerio del Interior es visto por muchos, incluyendo a la comunidad judía y a grandes empresarios, como el que puede liderar una eventual transición”, dijo un colaborador del exministro, quien agregó que este tiene el visto bueno de un amplio sector militar.
Reclamo 
  • En 2015 en Venezuela se registraron 287 saqueos o intentos de saqueos, afirmó en su último informe anual el Observatorio de Conflictividad Social, organización dedicada al estudio de la protesta social en el país.
  • Venezuela, que obtiene 96% de sus divisas del crudo y es altamente dependiente de las importaciones, soporta una acelerada inflación (180,9% en 2015) y escasez de dos tercios de los productos básicos, además de un enorme hueco fiscal que cálculos privados sitúan en 20% del PIB.
Futuro incierto
Los analistas se mostraron preocupados por el futuro inmediato, pues la caída de precios del petróleo y la parálisis del aparato productivo impiden al Gobierno atender todas las necesidades del país, lo que  puede terminar convirtiéndose en bomba de tiempo.
“La gente habla del Caracazo (el estallido social registrado entre febrero y marzo de 1989 y en el que miles murieron debido a la represión militar), pero resulta que todos los días tenemos pequeños caracazos en el país debido al malestar que hay en la población por la escasez de alimentos, medicinas y otros productos, y  el Gobierno en lugar de tomar medidas para corregir esa situación insiste en su rumbo y se niega a aceptar que ya no es mayoría y a bloquear cualquier iniciativa de la Asamblea Nacional, lo cual eso es muy peligroso”, alertó  Fermín.
Para el analista Hernández, de la dirigencia chavista dependerá si la salida a la crisis venezolana es “más o menos traumática” y para conseguir que el desenlace sea lo más llevadero posible llamó a la oposición a tender puentes con el chavismo disidente.

Publicado en El País de Colombia el 11 de marzo de 2016.

Advierten que sin rectificación del gobierno el diálogo es inviable

32 minutos le bastaron el viernes al presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup (MUD), para responder a la intervención de 3 horas con que le precedió el primer mandatario nacional, Nicolás Maduro, en la presentación de su informe de gestión correspondiente a 2015.
Ambos hablaron en cadena nacional y abordaron los mismos temas: el rostro de Bolívar; las muertes de 2014 y la amnistía; la catástrofe económica, fallas del modelo y debilidad de la moneda; la Misión Vivienda. Maduro invitó a un diálogo político y el jefe del Poder Legislativo llamó a los militares a colgar el uniforme para dedicarse a la política.
 
A juicio de Daniel Fermín, sociólogo e investigador del Centro de Estudios Políticos de la UCAB, ese acercamiento natural y cotidiano en cualquier democracia no será posible si el principal responsable de la crisis económica no admite sus errores.
 
“El diálogo no es un evento televisado, no es una gente sentada en torno a una mesa en prime time. El diálogo pasa por la rendición de cuentas y por la rectificación de las políticas gubernamentales, porque si el gobierno no rectifica, el diálogo se queda en un show, en un apretón de manos. Lo que vimos el viernes fue un discurso en el que el presidente reconoció la grave crisis económica, pero no mostró un propósito de rectificación”, indicó.
 
Fermín valoró positivamente la intervención de Ramos, sobre todo en lo concerniente a la despartidización de la Fuerza Armada: “El presidente de la AN hizo dos cosas: primero le quitó el tabú al tema militar, le quitó esa especie de temor, de hablar bajito sobre las FAN y lo hizo en cadena y en la Asamblea. Eso fue bueno. Lo segundo es que les recuerda a los militares su obediencia a la Constitución. Creo que fue un mensaje poderoso al estamento militar. Hizo bien en recordarles su papel”.


Publicado en El Nacional el 18 de enero de 2016.

Unidad y velocidad del cambio son los retos más importantes de la oposición en 2016

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Los resultados del 6-D han generado varias lecturas, pero la más importante es el ansia de cambios que tiene la población. A ese anhelo debe responder la oposición, en concreto en la Asamblea Nacional, dándole forma y significado al cambio, con unidad y con prontitud.


Especialistas como Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos; Daniel Fermín, investigador del Centro de Estudios Políticos de la UCAB y Luis Salamanca, miembro del Instituto de Estudios Políticos de la UCV, coincidieron en afirmar que preservar la unidad es uno de los retos principales. Seijas apuntó que gracias a la unidad se consiguieron grandes logros como los candidatos únicos y la tarjeta unitaria. “Fue lo que principalmente posicionó la alternativa del cambio y ayudó a mantener el voto opositor activo”.


Fermín ve el riesgo de la atomización de la oposición y del oficialismo. “Quizá en el oficialismo sea mayor por la magnitud de la derrota. Si bien hay una línea que no ha digerido aún el mensaje del 6-D y acusa al pueblo de traidor, hay una línea más crítica que llama a la rectificación. El chavismo va a buscar culpables de la derrota y el culpable mayor será el presidente Nicolás Maduro”.


Salamanca considera que el reto de la MUD es pasar de la unidad electoral hacia la política, porque una cosa es ponerse de acuerdo en la campaña y en torno a una estrategia que la convirtió en un sujeto político alternativo al chavismo, pero otra es la unidad política que no es con un propósito coyuntural.


Se pregunta: ¿Qué viene ahora? “La lucha política contra un régimen autoritario. Se debe mantener la unidad de las elecciones en esta fase política. Se requiere para no dar bandazos y evitar que la gente los vea peleándose, sino con rumbo a una misma dirección”. 

La velocidad del cambio.

En su análisis de la opinión pública venezolana, Seijas ha encontrado que la gente quiere empezar a ver movimientos importantes rápidos en dos o tres meses y que sean en positivo. “No se van a aceptar excusas, como por ejemplo que el TSJ obstaculice el trabajo del Legislativo”.


Fermín advirtió que la gente se manifestó por el cambio y uno de los retos es darle forma: que el Parlamento recupere su función legislativa y contralora. “Los diputados deben potenciar el mensaje. Estar en la calle, explicar las leyes y los intentos del Ejecutivo por sabotear su trabajo”. Y agregó: “La oposición debe, sin prepotencia, saber ejercer el mandato que la mayoría le dio y poner en marcha leyes que hagan posible un cambio más temprano que tarde”.


Salamanca va más allá y advierte que se requiere la colaboración de poderes para desarrollar un trabajo a favor del país. “El juego se tranca cuando uno de los poderes no quiere prestar su colaboración, cuando el chavismo pierde espacios de poder crea instituciones paralelas, como las corporaciones regionales que funcionan en contra de las gobernaciones. La oposición debe interpretar esos resultados y buscar estrategias que en mi opinión son de un cambio político general, de un cambio de poner en sintonía el Legislativo con el Ejecutivo”.


Insistió en señalar que para impulsar las reformas es necesario que el Ejecutivo colabore con la Asamblea, que aplique las leyes; si se pone de espaldas al Parlamento, creará la necesidad de que la oposición genere un cambio de gobierno. “Será un año de elecciones presidenciales el año que viene”.


Salamanca hizo votos para no se genere una crisis estatalizada que se da cuando los poderes no colaboran y expone un argumento de Perogrullo: el Ejecutivo necesita de la AN para el presupuesto, los créditos adicionales, para pedir permiso para salir del país. “Si el gobierno es de tranca, la AN va a decir lo mismo”.


Advirtió que la oposición no debe meterse en la guerra de desgaste, porque la gente lo que quiere son respuestas políticas lo más rápido posible, un cambio político presidencial. “Para ello hay varias vías y habrá que ver cuál es la más conveniente. La oposición debe empezar a visualizar eso pronto, sino se va a hundir en un pantano”.


Destacó Salamanca que hay una variable fundamental: el tiempo que conspira contra la MUD. “Porque si el cambio no se da en 2016 es poco probable que se dé en los años siguientes. La Constitución establece que la falta absoluta del presidente de la República en los últimos dos años del período constitucional la cubre el vicepresidente. De ser así la oposición estaría trabajando para el oficialismo. Hay que tener cuidado con ese juego”.


Seijas sostuvo que lo peor es transmitir que la unidad está bloqueada. “Se debe busca la manera de darle la vuelta y eso podría ser, buscando la salida del presidente por las vías constitucionales”.


Buen desempeño.

Seijas advirtió que la demostración del buen desempeño debe ser rápida. “Hay una alta expectativa no solo de los que votaron por la unidad, sino también de aquellos que no votaron por el PSUV, quien no sufragó, no porque no quiera el cambio, sino porque no vio la unidad. Él también tiene expectativas altas y se debe dar una respuesta rápida”.


El encuestador destacó que la gente no entiende de procesos políticos complicados. En este clima, avizora el recrudecimiento de la situación económica que aumentará la presión social y entonces, la esperanza será que el cambio sea pronto. “El reto de la unidad no es que la situación económica se mejore en dos o tres meses, sino generar la percepción de que si se está gestando un cambio. Si no en la parte económica, que sea en la política, pero que dé la sensación de que habrá un avance en lo económico. Lo que significa mejorar calidad de vida, del poder adquisitivo y conseguir los productos que escasean”.


En ese escenario de mayor crisis económica, Fermín observa otros desafíos para la oposición. Uno de ellos, será el intento por minimizar la Asamblea Nacional como institución. “Al mismo estilo de lo que hicieron con la Alcaldía Mayor, dirán que la AN pertenece al estamento burgués, que debe quedar en el pasado. Lo que viene son las comunas y las leyes del poder popular, pero que curiosamente el Parlamento Comunal no aparece en la Constitución”.


Sin embargo, observa un antídoto para evitar que se minimice la AN: la carta de navegación que es la Constitución y los ciudadanos alertas y movilizados. “La lucha no será fácil. En 2016 la crisis económica será muy fuerte y habrá conflictividad política que se puede traducir en una crispación social muy fuerte. Viene una intensa dinámica de pulsos y de conflictos entre los poderes, entre los factores políticos y sectores sociales por la escasez y la carestía”.


Seijas es enfático al señalar que el sabotaje estará presente y la MUD lo debe manejar con estrategias coordinadas. “Tiene que existir una agenda única, un formato de reacción que responda a una línea única entre todos los partidos. Eso es lo que al final ayudará a empujar el barco a un mismo puerto, transmitir la percepción de que son un bloque unido”.


Responsabilizar a la oposición.


El encuestador como el investigador de la UCAB lo ven claro: el gobierno tratará de endosar a la oposición responsabilidad en la crisis del país. Seijas argumenta que el oficialismo juega adelantado y trata de culpar a la oposición antes de que se instale la Asamblea. “Eso es parte del sabotaje que viene”. Mientras que Fermín apunta que es un riesgo significativo que el gobierno intente vender la mayoría de la oposición como especie de cogobierno y que le dé responsabilidad en la crisis que se avecina. “El gobierno va hacer ver que lo que pase sea culpa de la oposición porque tiene poder, pero se sabe que no va a gobernar”.


Seijas no deja pasar por alto que las elecciones de gobernadores en 2016 son otro reto que hay que superar. “Van a surgir aspiraciones de líderes políticos que pueden generar fricciones, deserciones o descuido en algunos tópicos, por ejemplo, algunos diputados que quieran aspirar y cómo afecta el accionar dentro de la AN. El tema de las gobernaciones es bastante delicado para la unidad”. 


Publicado en El Nacional el 2 de enero de 2016.