La Palma | La pelea por la oposición

La Palma

078 – 30 de junio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

La pelea por la oposición

Este debe ser el único país en el que, en lugar de disputar el poder, los políticos se pelean el título de «oposición». 20 años de polarización extrema han construido un imaginario en el que ‘oposición’ es el que más grita e insulta, el más demagógico, el que dice «blanco» si el otro dice «negro» y «negro» si el otro dice «blanco». No les interesa construir. Poco importa que ayer se hayan derretido ante Arias Cárdenas, acusando de «traidores» a quienes no lo hicimos. Menos, que sus salidas hayan sido, una y otra vez, callejones sin salida que terminaron fortaleciendo al gobierno que dicen adversar. Aun menos, que los certificados de ‘pureza opositora’ los otorguen, oh sorpresa, notorios conversos, con todo el síndrome que eso implica.

En esa dinámica no hay disidencia, sólo ‘traición’. No hay democracia, sólo guerra a muerte. Si «¿con quién estás tú compañero?» fue en el siglo XX un eslogan de campaña, en el XXI es la manera de suprimir cualquier vestigio de disenso, de reclamo, de llamado a cuentas claras. Lo suyo no es la transparencia ni la libertad, sino el cierre de filas ciego, automático, so pena de las sanciones sociales, económicas, políticas, de excomunión de la «Venezuela decente», que les da ese derecho divino de haber nacido al este de Chacaíto y creerse la tapa del frasco. Su neo-Macartismo y sus listas.

En lugar de bregar el apoyo del pueblo, andan es pendientes del Norte, poniéndose en fila, con su mejor sonrisa, mostrando las encías con la esperanza de ser, ellos, los elegidos, no para gobernar, sino, de nuevo, para ser ‘la oposición’. Por eso, quien se sale del libreto debe ser sospechoso. Después de todo, ¡¿quién se va a pelar esa manguangua?! Debe ser -esa es su lógica- que están en fila en otra subasta, mostrando otras encías a otros dueños. No pueden sino juzgar por su condición. No entienden nada.

Lo hemos dicho ya: no existe la oposición. Existen las oposiciones. Unas, pendiente de la renta, de la rapiña, del modus vivendi. Otras, en su diversidad ideológica y programática, pendientes de ganarse, a pulso, el favor popular y la confianza, no para ser ‘la oposición’, ¡sino para llegar al gobierno! De eso se trata. Otras más, jugando a los equilibristas, no porque los anime un espíritu amplio de conciliación, sino porque se amilanan ante el chantaje de quienes se juran dueños de la narrativa y de todo lo demás. Se equivocan, estos últimos, al creer que esa postura les traerá beneficios por parte de quienes los desprecian y los ven por encima del hombro.

No son cuatro gatos señorones -con sus conversos y sus fracasos-, tampoco sus satélites comunicacionales, quienes deciden quién es oposición y quién no lo es. La oposición no son 4 partidos, tampoco son 6 ni 8. Oposición hacen las maestras que luchan por las reivindicaciones de un gremio golpeado, los sindicalistas que tratan de proteger a los trabajadores frente al Estado patrono que es aun más voraz que el privado, los estudiantes y profesores, los productores y campesinos, los médicos y enfermeros, las amas de casa, los transportistas, en fin, el país que ve lo que hay y alza su voz de reclamo, de frustración y de lucha por un cambio.

Que otros sigan peleándose para ver quién es el más «opositor», quién grita más, quién insulta más, quién se gana la estrellita con pegatina en el pecho por parte de sus patronos. Por ahí no es. Sigamos, quienes creemos que la oposición no es un fin sino una circunstancia en la lucha por el poder para lograr las reivindicaciones y los cambios, construyendo. Construyendo un movimiento popular, amplio, diverso, lleno de valores pero vacío de odios y prejuicios. Un movimiento venezolanista, creyente en que antes de los partidos está la Patria y que antes que el capital están las personas. Sigamos, sin distracciones, que mientras otros aspiran ser por siempre oposición, nosotros iremos construyendo, mientras subestiman nuestro trabajo de hormiga, las bases para el cambio que urge en Venezuela.

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Tres notas aparte:

  1. Preocupa, preocupa mucho, el aumento de casos de Covid-19 en Venezuela y el mundo. La situación se va de las manos sin que las autoridades ni la población tengan, aparentemente, la respuesta adecuada. En medio del ruido noticioso y político, no perdamos de vista que sin vida no hay nada.
  2. Por error monté esta publicación sobre la anterior, titulada «Raspando la olla», sobre la rapiña y el «préstamo» por $80 millones del interinato «lame-duck» con «su» BCV, borrándola. Lamentable, porque el comentario estaba bueno.
  3. Llevaba casi una semana sin publicar en este espacio, debido a compromisos académicos y profesionales. Esperemos que no se haga frecuente la ausencia. Seguimos…

La Palma | La promoción del voto y la responsabilidad ciudadana

La Palma

076 – 22 de junio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

La promoción del voto y la responsabilidad ciudadana

Hay que promover el voto y advertir sobre la inutilidad de la abstención, pero una cosa es promover el voto y otra es perder el tiempo ante esta arrogancia perdonavidas de quien se cruza de brazos y dice «convénceme, pues». Un poco de responsabilidad ciudadana también es aconsejable entre gente adulta con criterio.

Nadie está negando que las condiciones son adversas ni pintando pajaritos de colores. El hecho cierto es que en Venezuela cuentan los votos -las presencias- y no la abstención -las ausencias-. Hay que luchar por garantías pero para poder cuidar los votos primero hay que tener los votos. Hay que votar.

Si usted, a pesar de los hechos, de la evidencia de estos dos años y de las experiencias previas (por ejemplo, 2005), no quiere votar, no vote. Pero sepa que sólo logrará atornillar más esto.

Aquí somos todos adultos. Si usted quiere votar pero sólo se siente representado en el G4, presione a sus líderes para que participen y vote por ellos. No hay que indagar mucho ni es secreto sumarial que factores del G4 tienen tarjetas habilitadas para participar, como lo hicieron solapadamente en las elecciones municipales.

De resto, los factores venezolanistas y democráticos comprometidos con la participación seguiremos promoviendo que la gente tenga la última palabra mediante el voto, exigiendo garantías, luchando por mejores condiciones, predicando las bondades de la solución electoral. Menos energía en los iluminados que se cruzan de brazos, que están más allá del bien y del mal, que no se mojan, mientras esgrimen su insincero «convénceme», y más esfuerzo en construir una alternativa electoral, popular, y una agenda legislativa para la inclusión, para el pluralismo y para los más vulnerables. Vamos, pues. No hay tiempo que perder.

La Palma | Políticas equivocadas

La Palma

075 – 18 de junio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

Políticas equivocadas

I. La del gobierno frente al Covid-19

236 nuevos casos anunció ayer el gobierno. Se trata del mayor repunte a la fecha, llevando el total de casos de Covid-19 en Venezuela a 3.386. ¿Qué está pasando? Los esquemas «creativos» de flexibilización de la cuarentena no han funcionado. Las previsiones sanitarias con respecto a los compatriotas migrantes retornados, tampoco. En medio del torbellino político de los últimos días, se nos olvida que aún atravesamos una situación sumamente difícil con respecto a la pandemia. Insisto, como el primer día, en la necesidad de hacer más, de reforzar las medidas, no con óptica policial, sino atendiendo integralmente la salud de los venezolanos, así como las implicaciones económicas y sociales de la pandemia sobre la población más vulnerable. Es hora de hacer más y es hora de hacerlo mejor. Para luego es tarde.

II. La del ‘interinato’ en su sumisión a EEUU

Vamos por partes.

  1. La multa a la línea aérea panameña Copa por transportar pasajeros entre Venezuela y Estados Unidos mediante vuelos con escala en nada perjudica al gobierno de Maduro sino que, todo lo contrario, solo afecta a los venezolanos. ¿Nos acerca al cambio pedirle a los ‘amigos’ que construyan nuestra propia jaula? Todo lo contrario. Y hablando de construir…
  2. Total que el famoso muro de Trump no lo terminó pagando México, sino, al menos en parte, los venezolanos. Aprovechando el espejismo del interinato, la falta de transparencia y la polarización que suprime el disenso y las cuentas claras en pro de la solidaridad automática y el silencio, $601 millones de dólares confiscados por el gobierno de EEUU a supuestos funcionarios corruptos de Venezuela fueron desviados para la construcción del proyecto mascota del presidente norteamericano. El ‘interinato’ sonríe y aplaude.
  3. No, Venezuela no es «realmente parte de Estados Unidos», como asevera Trump según el nuevo libro de su ex asesor Bolton. Sería «cool», dice Trump según Bolton, invadir a Venezuela porque en verdad Venezuela es parte de EEUU. Esta es la política que apoya el ‘interinato’ mientras el líder del norte dice que el interino es un chamo débil, le exige declarar públicamente «lealtad a Estados Unidos» y se deja calentar la oreja por Putin. Una posición venezolanista no puede sino rechazar y enfrentar esto. No puede valer más la beca que la dignidad y la defensa de la soberanía nacional y la Independencia que nació en Caracas y se extendió para la liberación del subcontinente.

La Palma | Continuidad administrativa: ¿»Mala» antes, «buena» ahora?

La Palma

074 – 17 de junio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

Continuidad administrativa: ¿»Mala» antes, «buena» ahora?

El despelote de los últimos dos días es muestra de lo difícil que es la ruta de la reinstitucionalización y la democratización de Venezuela. El gobierno aprovecha tensiones existentes en el seno de varios partidos de oposición para explotarlas en su beneficio. Sin sorpresas. Las elecciones parlamentarias, que la Constitución prevé para este año, pueden ser una válvula de escape al conflicto político pero, precisamente por eso, reciben dardos de ambos polos que se alimentan de la confrontación y el status quo.

El gobierno, por un lado, simula interés en promover la participación electoral. Y apenas lo simula porque, sabe, su impopularidad no le permitiría ser mayoría en la Asamblea en una elección con amplia convocatoria y participación. De aquí a diciembre meterá casquillo, sembrará cizaña, para que el grueso de la población descontenta diga «yo no me presto para eso».

El nuevo CNE, que de entrada pinta mejor que el anterior, seguramente podrá avanzar en garantías que satisfagan a la mayoría de los actores políticos sin mayor resistencia. Después de todo, no hace falta el ventajismo ni la trampa cuando se cuenta con la abstención. La abstención, desde ya promovida nuevamente por algunos sectores a pesar del fracaso de su oferta en 2018, hace las veces de la trampa para favorecer al gobierno.

Y es que el ‘interinato’ pareciera haberse decidido ya por reeditar la estrategia fallida de la inacción y el abandono de la política, que redunda en el abandono de la gente, de sus reclamos, deseos y esperanzas. En defensa del status quo, de su status quo y los privilegios que le han acompañado, los sectores del ‘interinato’ ya anuncian que desconocerán «a priori» los resultados de la elección parlamentaria.

Más aun, esgrimen la tesis de la «continuidad administrativa» para proponer una Asamblea, ya no interina, sino eterna, infinita, a pesar de que la Constitución establece claramente su mandato para 2016-2021. Demasiados intereses de por medio, demasiados privilegios creados y demasiada plata rodando. Todo pareciera valer más que el deseo de cambio y la voluntad popular.

Parafraseando al ex presidente del parlamento, «de coherencia no se van a morir». En 2013, el hoy ‘procurador’ del interinato in partibus escribía tajantemente para Prodavinci que «tal tesis» -la de la continuidad administrativa- «no es constitucional». Pero lo que hasta ayer era «malo» hoy es «bueno». A eso nos tienen acostumbrados.

Nadie niega, aunque difiera en extremo del camino del atajo, de la tutela y entrega a factores extranjeros, de la indigna pedidera de intervención militar extranjera, de las sanciones contra el pueblo para agravar la crisis, que los sectores del llamado G4 han emprendido una lucha contra el gobierno, aunque la mayoría de las veces esta termine, torpemente (un intrigante diría «seguro que a propósito») favoreciendo a Maduro. Pero al colocar sus privilegios por encima del interés de los venezolanos, al plantear una extensión del status quo que hoy seca a Venezuela en la inercia del conflicto mientras empeora la situación del país en todos los sentidos, se equivocan al punto de la crueldad.

Ante el agobio de las noticias de los últimos días, con conflictos partidistas que van desde AD hasta Tupamaro, pasando por PJ; la judialización innecesaria y espanta-votos de la política partidista; el clima de crispación cada vez mayor; ah, y en medio de una pandemia que amenaza la vida misma de los venezolanos, no queda sino ver la película grande: este año hay elecciones. Las elecciones siempre -siempre- representan una oportunidad para darle la voz a los venezolanos y que sea el pueblo quien decida el camino a seguir, porque seguir como vamos es insoportable. Canalizar las demandas ciudadanas en una propuesta legislativa seria, venezolanista, popular, solidaria y democrática es prioridad de primer orden. Hacia allá irán nuestros esfuerzos, combatiendo las distracciones reales e inventadas, los sabotajes a la participación popular que vienen del gobierno y del G4, los conflictos de la polarización y los de la política pequeña para, de la mano con la gente, con el pueblo que padece hoy aturdido esta tragedia, cambiar a pulso el rumbo de Venezuela.

No será fácil, pero es imperativo lograrlo. Ese es hoy nuestro compromiso.

La Palma | Partidos y tribunales

La Palma

073 – 16 de junio de 2020

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Mi comentario de hoy

Partidos y tribunales

El Tribunal Supremo de Justicia designó una Mesa Directiva ad hoc en Acción Democrática, desplazando a Henry Ramos en favor de su número dos, Bernabé Gutiérrez. De entrada, rechazo la judicialización de la política partidista. Los asuntos internos de los partidos deben resolverse de acuerdo a las previsiones estatutarias y con el concurso de su militancia. Está claro que, más allá de las particularidades, esta acción busca desestimular aun más la participación en las elecciones parlamentarias, fragmentar aun más a la oposición política y promover la abstención que le va como anillo al dedo a un gobierno impopular.

Eran uña y mugre, Henry y Bernabé. Con el recuerdo fresco de la «expulsión» de los gobernadores, no me extrañaría que esto fuese una nueva treta elaborada. Pero no solo en AD había uñas y mugres. También en VP, donde han renunciado un puñado de dirigentes por, se lee entre líneas, diferencias con la administración de los cuantiosos recursos que reciben por el ‘interinato’. Hoy, tanto a Gutiérrez en AD como al combo de VP, sus ex compañeros les lanzan todo tipo de denuncias y dardos, tildándolos de ladrones e inmorales. En caso de que sean ciertas, ¿No lo sabían? Eran uña y mugre.

Los partidos deben ser partidos. No franquicias, no propiedad personal, partidos. Partidos políticos, para la participación, para la búsqueda democrática del poder, no para la promoción de atajos y agendas inconfesables. Deben reunirse, deliberar, debatir, construir en colectivo sus programas y propuestas, renovarse, elegir desde las bases a sus autoridades, encarar desviaciones de sus directivos mientras suceden, no arroparlas bajo el manto de la solidaridad automática, guardando la factura para cuando haya una fractura. Esas son tareas internas de los partidos, ante cuya omisión corresponde a su militancia rebelarse, denunciar, organizar, promover caminos alternativos. No a los tribunales a los que la misma militancia de estos partidos decidió involucrar para resolver sus pleitos internos.

La Palma | Nuevo CNE (y III)

La Palma

072 – 15 de junio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

Nuevo CNE (y III)

Habemus CNE. Se consolidó la renovación del organismo que, a cuatro manos con la política abstencionista de un sector de la oposición, sirvió de «espanta votos» y demolió la confianza en el voto. Ya está, salió Tibisay Lucena. La MDN cristalizó el primer diálogo con resultados palpables y concretos, pese a todas las dificultades y las críticas justas e injustas, en tiempo record.

Hay que decirlo de entrada: el fantasma del «fraude electoral», en el sentido estricto de cambio de los resultados, nunca fue real. Lo digo como activista político que trabajó en la jefatura de campañas presidenciales y regionales, como ciudadano que ha trabajado en las mesas electorales y coordinado centros de votación, y por mi experiencia como investigador del Proyecto Integridad Electoral Venezuela. ¿Entonces qué hubo? Ventajismo, compromisos partidistas, condiciones desiguales, falta de testigos, cierto interés por dejar la duda sembrada para, en lugar de promover el voto, desestimularlo entre los oponentes al gobierno.

Era necesario un cambio. Los nuevos rectores tienen una responsabilidad enorme y me complace ver entre ellos a un venezolano de la entidad de Rafael Simón Jiménez.

El otro rector de oposición es José Luis Gutiérrez, hermano del Secretario de Organización de Acción Democrática, desatando una tormenta en ese partido. Todavía es muy temprano para saber si es en serio o si es la reedición de la «expulsión» de los candidatos/gobernadores de AD que fueron lanzados a la hoguera para luego ser, calladamente y sin mayor explicación, «reeincorporados» al otrora partido del pueblo. ¿Rebelión contra Ramos o plan de Ramos? ¿Rector encapuchado del G4? El tiempo dirá.

Los propagandistas de inmediato se pusieron a trabajar para ganarse su quincena: que si es lo mismo, que si es peor. Salieron defendiendo al anterior CNE que tanto odiaban. Que si no fue en verdad una victoria de la MDN, que si la vicepresidencia es simbólica. X, y, z… Materia de bostezos.

Otras críticas son válidas. Ciertamente, y lo comentamos en entradas anteriores, el nombramiento por parte del TSJ no era ideal, pero es igualmente cierto que desde la AN no se iba a hacer porque chocaba con la estrategia abstencionista y no se contaba con los dos tercios para hacerlo.

En la acera del G4, que ahora pareciera tener un rector, redoblaron su locura: Asamblea eterna, interinato infinito. La continuación del «si no soy yo no es nadie» que, guiado por la soberbia, los intereses y los privilegios, marcó la postura de este sector en 2018.

El nuevo CNE no es la panacea, pero es un gran avance para recuperar la confianza en el voto y para darle la voz a los venezolanos.

Ahora viene la campaña, con una oferta legislativa para la gente y la comprensión de que los votos no se ganan y pierden en el CNE sino en las comunidades a lo largo y ancho de Venezuela. Vamos, pues.

La Palma | «Si repiten errores, les irá peor»

La Palma

071 – 12 de junio de 2020

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La polarización extrema ha significado la cooptación de los principales medios de comunicación. Este espacio ofrece una visión crítica detrás de algunos de los principales titulares diarios, en un formato sucinto.

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Mi comentario de hoy

«Si repiten errores, les irá peor»

La frase del diputado Guaidó es el perfecto búmeran. Lanzada al gobierno sobre las elecciones parlamentarias que por mandato constitucional deben realizarse este año, se le devuelve con la fuerza del fracaso de la oferta que prometió, hace ya dos años, que si la gente no votaba, Nicolás Maduro saldría inmediatamente del poder. La paja y la viga…

No hagamos aquí un balance de la abstención. Lo hemos hecho bastante y seguramente habrá ocasión para hacerlo de nuevo. Pero pongamos algunos puntos sobre las íes. El primero: que la abstención fracasó. Prometieron al país una cosa y no lo lograron. Eso pasa, no todas las apuestas son exitosas. Pero, en lugar de asumir con honestidad el fracaso, de rendir cuentas y decir «prometimos algo y no lo logramos», van al mejor estilo de los que critian a ver cómo hacen para permanecer en el «poder» más allá del período de la Asamblea. Y el «poder», en este caso, sabemos, es la renta, la beca que reciben del norte, esa que les ha permitido hacer del ‘interinato’ un modus vivendi.

Lo otro, lo que algunos llaman «el manejo de expectativas». Ya en 2015 la campaña para las parlamentarias adolecía de la mentirilla demagógica según la cual eligiendo a una Asamblea de oposición se sacaría a Maduro del poder. Hay que decirlo con claridad, aunque resulte ‘inconveniente’ de cara al discurso a las gradas: las elecciones parlamentarias no son para sacar a Maduro. «¡¿Y entonces?!», refunfuñarán los de esa oferta engañosa, pero saben que es verdad. La Asamblea Nacional cumple funciones importantísimas que han sido relegadas por el empeño del atajo y la fuerza centrífuga de la polarizacion, perjudicando a todos los venezolanos

El capataz del jefe hoy dice que «el problema no es la AN sino la presidencia», como si su dictámen valiera más que la Constitución venezolana. La presidencia es un problema, sí, frente al cual decidieron, por mezquindad y malos cálculos, hacer como el avestruz hace ya dos años. No es cuento, es historia.

Las elecciones son importantísimas, pero son para lo que son. Comprender que las elecciones de la Asamblea, y luego las de alcaldes, gobernadores, concejales y asambleas legislativas son para lo que son, y no para lo que la fantasía y la demagogia dicen que son, es fundamental para anclar expectativas y avanzar la lucha en el terreno político en beneficio de los venezolanos.

«Si repiten errores, les irá peor». Y, peor, si repiten errores, nos irá peor. A todos.